La oposición y la LOE (I)

Tengo dos críticas fundamentales a la Ley Orgánica de Educación, una de las cuales es perfectamente extensible a la ley anterior, es decir la ley derogada. Ambas críticas son de naturaleza educativa y académica y a ellas me he referido con anterioridad en diversos artículos de prensa y en un ensayo que será publicado pronto por la revista “Educere” de la Universidad de Los Andes, la cual, dicho sea de paso, se ha mantenido en el primer lugar en su género en Venezuela, desde hace varios años, según la evaluación efectuada periódicamente por el FONACIT, aparte de estar referida en una variedad de índices internacionales. Hago este último señalamiento, porque existen venezolanos que abandonaron hace muchos años su país, para vivir en países desarrollados, por lo que se creen jueces supremos de la investigación que realizamos, de nuestros investigadores y de las publicaciones académicas venezolanas. Para ellos, solamente los índices privados del mundo donde viven, y al que tratan infructuosamente de pertenecer, les merecen confianza.

Pero hoy me quiero referir a dos críticas absurdas, que le hace la oposición más beligerante a la LOE y que en nada ayudan a buscar un camino adecuado en materia educativa para el país. Así, afirman que la LOE es ideologizante, pues pretende crear venezolanos comunistas, expertos en marxismo-leninismo y enemigos de los valores cristianos. Al respecto señalo que esta ley no es más ni menos ideologizante que la anterior y que los valores ciudadanos, morales y éticos, que supone defender en nada se diferencian de los señalados en la ley de 1980. Quizás estén expresados en una forma rimbombante, de repeticiones exageradas, como las letanías de un rosario, de una manera extraña en un instrumento legal y más adecuada a textos propagandísticos y de promesas electorales politiqueras. Nadie obtendrá por la aplicación de la LOE el tan cacareado “hombre nuevo”, como en el pasado, la LOE anterior tampoco produjo el hombre experto en la doctrina neoliberal, dispuesto a vender hasta su madre y a dar la vida por el capitalismo.

Chávez, sus ministros, viceministros, los diputados de la Asamblea Nacional , los oficiales de la Fuerza Armada que lo acompañan en todos los rincones de la administración, los magistrados del TSJ, los gobernadores y alcaldes, los llamados rectores del CNE, los directivos de la Fiscalía y de la Defensoría del Pueblo, los concejales, todos, absolutamente todos, recibieron su educación en la llamada cuarta república, con otra LOE y otras leyes, y hoy dicen estar construyendo el socialismo del siglo XXI. Aparentemente no pudieron ser adoctrinados por la escuela y la universidad capitalista, como ésta hubiera querido. Pero es que además, la educación esta concebida para adoctrinar, para incorporar y reforzar ciertos valores y erradicar otros, ésa es su función en cualquier sistema político-económico y en cualquier país del mundo. Si alguien lo sabe y lo ha hecho son las distintas religiones, que catequizan desde las edades más tempranas. Extraña entonces que la acusación del carácter adoctrinador de la LOE pueda venir de sectores religiosos, que hicieron eso con nuestros aborígenes y no han dejado de hacerlo nunca.

Otra crítica falsa que se le hace a la LOE es la de sacar a Dios de las aulas. La separación Iglesia-Estado en Venezuela es del siglo antepasado, por lo que tiene unos 150 años. Si en algún momento Dios fue sacado de las aulas, ese hecho ocurrió hace siglo y medio y no hoy. Que la ley ratifique el carácter laico de la educación no tiene nada de maléfico ni de malévolo. Es una ratificación que nunca está de más. De hecho, estoy entre quienes opinan que el catolicismo exagerado del Presidente ha introducido un elemento filosófico que tiende a enredar las cosas, a confundir los conceptos, a utilizar la religión y las creencias de la gente para hacer proselitismo político, de manera similar a como muchas veces se hacía en el pasado y hacen hoy en ciertas iglesias los sacerdotes beligerantemente opositores, lo cual ha sido objeto de nuestra crítica. No estoy de acuerdo en que se pretenda manipular la voluntad de la gente en ninguna dirección, mediante la utilización de su fe religiosa.

Las consideraciones sobre que “Jesús fue el primer socialista”, que “las bases del cristianismo son las mismas del socialismo”, que el socialismo del siglo XXI es una combinación de marxismo, bolivarianismo, cristianismo y otros “ismos”, no son sólo erradas sino contraproducentes.

La Razón, pp A-4, 01-11-2009, Caracas

lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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