Golpista es golpista aunque muera de ilusiones

Intenciones de un golpista camuflado en la marcha anti-LOE

Me preparé concienzudamente para los ambages que traería la marcha del 22 de agosto, la que fue convocada de antemano por los panas de la oposición democrática sin razón a la que pertenezco desde que nací y, crecí y, como miembro de la Secta Los Pequeños Hidalgos del Este, tenía que demostrar mi valentía para el combate que daríamos tal como estaba planificado en el documento clasificado como AYDLOE con cincuenta argumentos antes y después de esa ley maníaca.

El sábado bien temprano desperté en zozobra y, después de cepillarme cogí varios buches de agua e hice mis acostumbradas gárgaras mañaneras para espantar el pesimismo oculto en mí e inmediatamente tomé el celular y llamé a mi contacto para repasar el contra ataque del día bien reseñado en el documento clasificado y, sin desayunar me hice a la calle con mi cachucha plantígrada, pero primero deposité bien en el morral mis implementos de trabajo que utilizo en las marchas y, en otras situaciones en que esté comprometido el porvenir de nosotros y, de nuestra democracia y, una a una las fui manoseando antes de colocarlas, primero fue el largavista, y sucesivamente el busca policía, la bolsa con las trescientas metras, la china o gomera, el encandilador eléctrico, el pito ensordecedor, el guante de cuero áspero, la réplica del ombligo amarillo de Julio Borges como mi icono espiritual, dos mil clavos cortos, un frasco de vinagre, estopa en alcohol, fósforos, el diccionario de epítetos repulsivos y, por último la botellita de licor que no debe de faltar para calentar el ánimo.

Todo en orden dentro de mis cosas para satisfacer la demanda que se presentaría a su debido tiempo de ese día en que marchistas y, policías terminaríamos descontentos y enemistados en los avatares liosos del combate forzoso que finaliza y, no se sabe cuándo comienza y que a la vista de Globoterror el culpable siempre es el Gobierno.

Les puedo y debo asegurar que nuestra marcha estaba bien orientada y, teníamos la certeza incondicional que la calle sería nuestra sin un centímetro de particularidad que nos pudiera dispersar de contra sentido y, que la vía a recorrer se quedaría corta para los miles de manifestantes que nos acompañarían conscientes y, sin dudar sabían –aunque muy pocos la han leído- que esa fulana LOE es a la (n-1) para comunistas fracasados y lo más seguro que la redactó Fidel Castro en Cuba, más peso para rechazarla y, solamente un artículo de su contenido se adapta a nuestra realidad verdadera, por lo que está aplazada de calle y, así queríamos hacerlo ver, pero que va, la policía nos tumbó sin son ni ton de una sola vez el derecho que tiene la oposición de manifestar en sana paz sus ideas y, quedó demostrado que los violentos son ellos, no, nosotros como lo puntualizó días antes Últimas Noticias y Eleazar Díaz Rangel y, se sigue cumpliendo como canción de cuna.

Y, así lo registrará las páginas de la historia que tarde o temprano verán nuestros hijos y, quizás nuestros nietos y tataranietos en el esplendor de su libertad cuando aprendan a leer mejor que nosotros.

¿Qué vendrá de ahora en adelante? Adivina, adivinador que las conchas de mangos están en el camino. Pero, les informo que, gocé una bola y parte de otra chuleándome el momento y, para qué contarle lo demás si todo quedó grabado en el desorden de la imaginación de nuestra torpeza política en que siempre caemos.


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Esteban Rojas


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