Frente a la actual reforma constitucional las universidades deben cambiar su rol histórico

Hoy, para la juventud estudiantil, uno de los cambios fundamentales que plantea el proyecto de Reforma Constitucional es el referido a la modificación del Artículo 109. Este cambio llena de satisfacción a los movimientos estudiantiles de izquierda que en el marco del Proceso Bolivariano han luchado por la Transformación de la Educación Superior.

Esta transformación es de suma importancia, porque actualmente las jerarquías de las universidades autónomas, de algunas experimentales y de algunos tecnológicos, al combatir obcecadamente los cambios que se suceden en el país, atrincherados en la institucionalidad, las han convertido en verdaderos bastiones de la oposición golpista. No es casual entonces que un sector privilegiado del gremio de docentes universitarios se preste permanentemente para avalar, sistematizar y ser propagadores de la conspiración de la derecha y el imperialismo, y por otro lado la utilización de estudiantes como punta de lanza para la desestabilización mediante la influencia enajenante de las herramientas de dominación ideológica.

En este sentido, en un reciente comunicado firmado por un grupo de rectores y rectoras de universidades, se pronunciaron afirmando en primer lugar que: "los alcances de la modificación propuesta exceden los límites establecidos en la Constitución de 1999 para una reforma", agregando más adelante que un "cambio de profundidad y la extensión propuestas sólo puede ser adoptado en todo caso, por una Asamblea Nacional Constituyente, de manera que de ser llevada la reforma a referendo estaríamos en presencia de una violación de la norma constitucional vigente". Lo expresado es totalmente falso, es una gran mentira afirmar que el proceso de reforma excede sus límites, ya que no modifica ni viola en ningún aspecto los 9 primeros artículos la Constitución Nacional vigente, contenidos en los Principios Fundamentales de la República, ni los nombres o conceptos de los demás Títulos o Capítulos ya existentes. Pero, es necesario decirlo con claridad, el cinismo de estas autoridades universitarias es asqueroso, ya que fueron voceros y activistas de la oposición en 1999 contra Constituyente y el Referendo Constitucional de ese año; y, en todo caso, la Constitución en la que saben representados sus intereses es en la extinta Constitución del 61.

En ese comunicado, estos rectores con la "sapiencia y sabiduría" que supuestamente los caracteriza, nos explican que "Una Constitución es un pacto social para vivir de acuerdo a ciertas normas y debe expresar el más amplio acuerdo de la sociedad que lo adopta para que sea duradera y contribuya al bienestar del pueblo". Si esto es cierto, sería bueno que respondieran ¿Quién, qué pueblo, avaló todas las Constituciones anteriores a la vigente? ¿Se llevaron a cabo procesos constituyentes con la participación de todo el pueblo como en la Constituyente del 99 y el actual referendo por la Reforma Constitucional? ¿En qué países se han construido Constituciones con la participación protagónica del pueblo? La aseveración de estos rectores es hipócrita. Hasta ahora todas las Constituciones se habían hecho por los poderosos con el fin de legitimar diversos pactos de dominación de clase, han sido simplemente legitimaciones jurídicas de la dominación de las Clases Burguesas. El gran avance del proceso de construcción de la Constitución del 99 y el actual proceso de Reforma es que por primera vez en nuestro país el pueblo explotado, oprimido y excluido, participa activamente en la proposición y estructuración del articulado, hecho inédito a lo largo de nuestra historia.

Estos rectores, escandalizados, también se han referido a que va a existir "La imposición constitucional de una ideología socialista, lo cual contradice el respeto a la libertad de pensamiento y a la pluralidad política propias de un sistema democrático", esto es una vulgar manipulación. De lo que se trata es de definir una nueva forma de Estado, de Producción Económica y de Cultura, sustentado en el Poder Popular, esto define un Nuevo Proyecto de País. ¿A quién pueden engañar los rectores? Las Constituciones que hemos tenido, como expresión del carácter del Estado, han sido Constituciones capitalistas (miles de socialistas, comunistas y revolucionarios muertos lo confirman), no hace falta que se autodenominen como tal. En todo caso, el capitalismo poco tiene que ver con la Democracia, ya que es profundamente explotador, opresor y excluyente (800 millones de analfabetos y hambrientos del mundo son una prueba de ello), sólo en el Socialismo auténtico (no esas variables socialdemócratas tan a gusto del poder del Capital) es posible la más amplia participación social en la política, la economía y la cultura.

El pretendido engaño de estos rectores expresa que "La creación de un Poder Popular no sujeto al sufragio sino a la voluntad del Poder Nacional, en la práctica únicamente del Poder Ejecutivo, abre la puerta para el abuso, la discrecionalidad, la corrupción y, de hecho, una burla a la participación popular", ¿Será posible mayor tergiversación? El Poder Popular emerge del propio pueblo y se expresa en todo el conjunto de organizaciones de base como son los Consejos Comunales, los Consejos de Trabajadores, de Estudiantes, Campesinos, etc., que emergen de la voluntad de las Asambleas de Ciudadanos y de Base, jamás se ha visto práctica más democrática que ésta, la construcción del Poder desde abajo.

El triste papel que autoridades desprestigiadas le quieren hacer jugar a las universidades es consecuencia del rol social que éstas juegan en las sociedades capitalistas, debido a que ellas son productoras y reproductoras de la ideología al servicio de la legitimación de las relaciones sociales capitalistas de explotación-dominación-subordinación. Las universidades, en la sociedad capitalista, tienen como fin preparar los cuadros políticos y técnicos necesarios para dirigir, organizar y administrar el Estado, el aparato productivo y las industrias culturales al servicio del Capital.

En este sentido, especialmente en la actual coyuntura, la oposición fascista y sus autoridades universitarias, actuando como personeros, no han perdido el tiempo en bombardear con sus manipulaciones y mentiras mediáticas al proyecto de Reforma Constitucional. Se ha repetido hasta la saciedad que está en peligro la autonomía universitaria, la academia, obviando de forma descarada que la propuesta del Artículo 109 expresa abiertamente que: "El Estado reconoce la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de su comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación"… y más adelante se agrega que "Las universidades autónomas se darán sus normas de gobierno, de acuerdo con los principios constitucionales de la democracia participativa y protagónica, así como las de funcionamiento y administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley. Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión. Se establece la inviolabilidad del recinto universitario. Las universidades nacionales experimentales alcanzarán su autonomía de conformidad con la ley".

Estos ataques también señalan que la propuesta de Reforma del artículo 109 pone en amenaza la democracia interna de las universidades autónomas, sin embargo de lo que se trata es de darle operatividad al concepto de democracia participativa en el seno de las mismas, ya que hasta ahora ha seguido vigente la concepción del medieval claustro universitario y el ahogo incluso a los sobrevivientes planteamientos de la Reforma de Córdoba de 1918 ya hoy insuficientes para el ejercicio de la democracia en el seno de las universidades. Hoy la Reforma Constitucional avala la ampliación de la participación de sectores tradicionalmente marginados y excluidos de la comunidad universitaria, ya que el proyecto del artículo 109 expresa de forma tajante que: "Se reconocen a los trabajadores y trabajadoras de las universidades como integrantes, con plenos derechos de la comunidad universitaria, una vez cumplidos los requisitos de ingreso, permanencia y otros que paute la ley".

También el espíritu democrático del Artículo 109 afirma progresivamente que: "La ley garantizará el voto paritario de las y los estudiantes, las profesoras y profesores, trabajadores y trabajadoras para elegir las autoridades universitarias; consagrará el derecho al sufragio a todos los y las docentes que hayan ingresado por concurso de oposición, desde la categoría de instructor o instructora hasta titular y establecerá las normas para que las elecciones universitarias se decidan en una sola vuelta".

Vemos entonces que los cambios propuestos amenazan ante todo a aquellas mafias profesorales y politiqueras que ejercen abiertamente una dictadura en el seno de las universidades y se presentan ante la sociedad como demócratas consagrados. La exclusión de los profesores jubilados implica un duro golpe a la vieja casta profesoral Adeco-Copeyana, que en las elecciones de las autoridades universitarias muchas veces son determinantes. Frente a esto, la inclusión del gremio de empleados y obreros abre las posibilidades para que los sectores excluidos puedan tener más posibilidades de ejercer el poder universitario.

Los y las estudiantes comprometidos con el avance y progreso del país nos sentimos satisfechos, ya que se ha dado rango constitucional a una de las reivindicaciones históricas más luchadas por el movimiento estudiantil, como lo es la paridad del voto estudiantil con el voto profesoral. Es por esto que es totalmente injustificado desde el punto de vista gremial que algunos estudiantes se pongan al frente de una Reforma Constitucional y un Gobierno que apoyan plenamente los derechos del movimiento estudiantil. Este hecho demuestra que sus intereses son políticos, al servicio de la oligarquía local y el imperialismo, por lo cual estos jóvenes no son manipulados, son férreos defensores de la sociedad de consumo capitalista.

Finalmente, es alarmante ver cómo este grupo de rectores universitarios irresponsables hacen "un llamado a los poderes constituidos, en particular al Presidente de la República y a la Asamblea Nacional, para que se suspenda la convocatoria al referendo aprobatorio de la nueva Constitución" invocando a una nueva Asamblea Constituyente. En este sentido, denunciamos que estas autoridades universitarias se están prestando a la conspiración que tiene como fin un Golpe de Estado que dé al traste con el gobierno democráticamente electo de Hugo Chávez. Las universidades no pueden prestarse a la violencia criminal, deben por el contrario ser orientadoras para el buen rumbo del desarrollo nacional.

Este 2 diciembre los y las jóvenes votaremos
un Sí por la construcción del Poder Popular,
un Sí para la plena independencia nacional siguiendo el ejemplo de Bolívar y Sucre,
un Sí por el tránsito exitoso al Socialismo,
un Sí por la Vida,
un Sí por nuestro Futuro.


SI ES TU PRIMERA VEZ HAZLO POR AMOR

¡L@S JÓVENES VOTAMOS SÍ!

¡SER JOVEN ES SER REVOLUCIONARI@!


Juventud Comunista de Venezuela

Noviembre de 2007


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