La torta electoral Ucevista

 

  • El estruendoso fracaso de las elecciones ucevistas, convocadas violando la Ley vigente, demuestra no solamente la incapacidad del resto de "autoridades" que queda, sino, la necesidad de darle la cara a la comunidad, presentando programas, que sean debatidos en público, porque el destino de la UCV, no está en manos de capillas seudo académicas, que llaman a los universitarios a votar como borregos, sino a presentar alternativas, por su reconstrucción integral, debido al gran deterioro que presenta hoy la institución por el desgobierno que ha tenido y la indiferencia oficial, por el dejar pasar, dejar hacer, de un equipo, que hundió la Máxima Casa de Estudios de Venezuela.

Jesús Sotillo Bolívar. Profesor de la UCV

Sucedió, lo que tenía que suceder, la farsa terminó en una vulgar comedia. Las elecciones fueron suspendidas, porque las autoridades universitarias, ya deslegitimadas y desgatadas por más de diez años de desgobierno, no son capaces ni siquiera de organizar un proceso electoral, con una minoría electoral, porque la gran mayoría del electorado ucevista, rechaza no solamente la forma en la que se está organizando este proceso, sino, que rechaza, la presentación de candidatos, que ni siquiera tienen el respeto de presentarle a la comunidad un programa de gobierno.

Más de un año y medio ha tenido los restos del equipo de gobierno que rige la universidad casi dictatoríamente, para organizar unas elecciones, que violan la ley de Educación Superior y que hábilmente han organizado de tal manera planchas, donde los que quedan del equipo rectoral caduco, tienen candidatos, en todas, las planchas, para garantizarse una inmunidad, de una gestión que necesariamente debería ser investigada si en Venezuela, tuviera un Ministerio Público eficiente y una recta administración de justicia.

Son tan incapaces estos restos de "autoridades" universitarias, que ni siquiera con un exiguo electorado, pueden organizar un proceso electoral, para garantizarse, con un Reglamento hecho a su medida, la continuidad de una gestión que todo el país califica de mediocre y que ha llevado a la Universidad Central de Venezuela, Máxima Casa de Estudios y Otrora Casa que vencía las sombras, al borde de la desaparición. En algunas Escuelas universitarias el éxodo estudiantil llega a más del sesenta por ciento y quizás por ese orden esta la deserción docente. Las Dependencias administrativas, trabajan un Día sí y un Día no, porque los funcionarios no tienen ni como pagar el pasaje para trasladarse a la UCV. Se ha tratado por iniciativa de algunos docentes preocupados, dar las clases por internet, pero la UCV, ni siquiera garantiza el servicio, ya que muchas dependencias, ergo, la Escuela de Periodismo, no tiene ni Internet y ni siquiera teléfonos de la Cantv.

Los cubículos de los profesores universitarios han sido asaltados y saqueados, perdiéndose la base de datos que por años, les servían de apoyo para la docencia y la investigación y nadie se responsabiliza por estos graves hechos. Igualmente, ha pasado con la infraestructura de computadoras y otras herramientas de trabajo indispensables para la docencia y la investigación.

Frente este sombrío panorama de la situación interna en la UCV, que ojala no la vivan otras instituciones de Educación Superior, se convoca a un proceso electoral y las organizaciones gremiales y políticas que hacen vida en la UCV, en vez de tener una actitud crítica frente a este tenebroso panorama, salen como capillas dizque académicas, a presentar candidatos a diestra y siniestra, sin ni siquiera presentar programas para ser debatidos, llamado a los universitarios como si fueran borregos a participar en un proceso electoral, a todas luces organizado a la medida del resto de autoridades que queda, de tal manera, que los que por casualidad lleguen a dirigir la institución, les garanticen impunidad, por los delitos cometidos en la dirección de la UCV, siendo el máximo de ellos, la destrucción de la Máxima Casa de Estudios del País.

Lamentablemente, la inacción de un Ministerio Público y de una Jurisdiccion inerte , impide, que incluso, habiendo delitos de acción pública cometidos por estas autoridades, se inicie una investigación a fondo para determinar responsabilidades ante el grave daño que le han causa a la Universidad de Vargas y Bolívar y por supuesto, también al país.

Lo advertí en artículo anterior, en el marco de una serie denominada "Radiografía de la UCV", que la negativa de lo que queda de "autoridades" universitarias, de no aceptar el apoyo técnico del CNE, tenía un trasfondo, solicitar dinero para organizarlas, pero que en realidad era, para dilapidarlo, como lo han hecho con el presupuesto asignado por ejecutivo y con los ingresos internos.

Y allí están los resultados: La torta está servida y es muy probable que ahora, salgan con el discurso de siempre, culpar del fracaso al ejecutivo nacional y pedir más dinero, para organizar la farsa, que ahora tiene al parecer nueva fecha, el mes de junio.

Es lamentable, que el llamado progresismos de la universidad, y algunos grupos que se dicen afectos al gobierno, caigan en los mismos procedimientos que la derecha universitaria maneja, me refiero: a la actuación como capillas "académicas" que no consultan con nadie sino, que se ponen la gorra del color que les conviene y llama entonces a votar; a no presentar programas para debatir con la comunidad, lo que constituye un irrespeto al sentir universitario y a los preceptos constitucionales de participación; a debatir con los estudiantes en las aulas, cual debe ser el rumbo de la universidad que totalmente distinto, al período anterior a la pandemia que la paralizó por más de dos años.

La Universidad Central de Venezuela y esto puede extrapolarse hacia otras instituciones de Educación Superior, están pasando por un estado muy crítico de su historia, ya incluso, las metas trazadas por el Movimiento de Renovación Universitaria, en muchos casos, está ya caduco, porque no requieren renovación sino, rehacerlas totalmente, por el grave deterioro que en todas sus esferas, docentes, investigación, cultural y de extensión deben cumplir en función del país, a quien se deben.

Si reinara por un momento la sensatez en los restos de las autoridades que quedan, deberían renunciar, como debería renunciar también la Comisión Electoral y dejar que la comunidad designe un equipo capaz de garantizar un proceso electoral diáfano, al margen de manipulaciones, que concluya con unos resultados pulcros, que le den al Universidad Central de Venezuela, la oportunidad de ser conducida por un equipo, arraigado a la institución, que busque la necesaria colaboración con el Estado y que se enfrente a la una gran tarea por delante, como es la Rehacer a la Universidad y colocarla en función de los verdaderos intereses de la Ciencia y la Tecnología al servicio del país.



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Jesús Sotillo Bolívar

Docente en la UCV

 jesussotillo45@gmail.com

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