No se pueden abandonar las escuelas, se perdería toda la lucha

No cabe ninguna duda que las trabajadoras y los trabajadores venezolanos de la educación libran hoy, quizá sin estar plenamente conscientes de ello, una de las batallas más significativas contra las relaciones de esclavitud moderno-capitalistas; la conquista de un salario justo que cubra las necesidades básicas de toda su familia (art.91 de la CRBV). Y pudiéramos ser mucho más precisos y decir que el contenido profundo de esta lucha tiene que ver con la injusta y desigual distribución de la riqueza en Venezuela. Lo que terminaría por desvelar el verdadero misterio escondido detrás de la realidad, que la lucha por el salario es parte de la lucha de clases en Venezuela, es decir, es un problema de poder político. Dicho más secamente, quien tenga el poder del estado en Venezuela determina cuál es el precio de la fuerza de trabajo de las clases trabajadoras venezolanas.

Habiendo logrado, con la explicación anterior, visualizar el bosque que los árboles impedían ver, entonces es importante decir que hoy la escuela venezolana y en general el magisterio son el epicentro de la lucha de clases en Venezuela. Esta razón es suficiente para que las y los trabajadores de la educación no abandonen las escuelas, esa sería una estrategia fatal que funcionaría a favor de los planes neoliberales del gobierno, como es el de abandonar su responsabilidad y deber constitucional de ser un estado docente, para destruir la educación pública de calidad y así privatizarla, o sea convertirla en un negocio redondo para una élite de mercaderes.

Las maestras y maestros deben aferrarse a sus escuelas como sus trincheras naturales, como pez en el agua, porque allí es donde debe forjarse una educación nueva y un mundo mejor. Las escuelas son sus espacios pedagógicos por derecho y su deber es defenderlos conjuntamente con las madres, padres y abuelas y toda la comunidad. Ese es el primer añillo de alianzas para conquistar un salario de dignidad, para defender a la educación como un derecho humano y para exigir la construcción de un país mejor.

Maestras y maestros, qué duda cabe, hoy son los protagonistas, la vanguardia del despertar de los deseos de un pueblo que quiere vivir mejor, en libertad y con justicia social. Los trabajadores de la educación, son el inicio de lo que debería ser una lucha de toda la sociedad. En este sentido, las maestras y maestros deben buscar y encontrarse con el conjunto de los trabajadores fabriles y del campo, de la salud y de la industria eléctrica, con los trabajadores petroleros y los sidoristas, con todo el pueblo trabajador y construir un Frente Nacional de Trabajadores libres y autónomos de las burocracias sindicales tan responsables de la situación dramática que vive el país como lo son el gobierno y fedecámaras.

Maestras, maestros, madres, padres, abuelas no debemos abandonar las escuelas, más bien la tarea sería organizar los Comité de Conflicto en cada una de ellas y crear una espacio de coordinación general entre todos los comité y habiendo cumplido con esa meta, entonces organizar la huelga general convocando a toda la sociedad venezolana para arrancarle al gobierno y a fedecámaras la indexación salarial y aumentar el presupuesto en educación para construir un sistema educativo acorde con la Venezuela que necesitamos y deseamos.



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Arnaldo Aguilar Dorta


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