¿Prof. vale la pena estudiar?

A escasas semanas de culminar el año escolar 2019-2020, período que pasará a la historia por ser de los más complejos, motivado a la propagación del COVID-19, el cual generó la creación e improvisación por parte del Ministerio del Poder Popular para la Educación, de un nuevo sistema educativo donde los "procesos pedagógicos" deben ser llevados a distancia, llega la hora de reflexionar algunos pormenores, ventajas y desventajas, sobre esta experiencia educativa, una de ellas es que los padres, estudiantes y representantes se hastiaron de realizar tareas, y comenzaron a preguntarse frente los problemas económicos del país si valía la pena estudiar.

Los representantes valoraron el trabajo del docente, considerándolos héroes anónimos insustituibles en la sociedad. Parece ser que la pancarta ubicada en la entrada de mi amada Alma Mater (UPEL-Maracay) que resiste de manera silente las desavenencias de muchos presentes acumulados: "El Maestro es el Primer Ciudadano de la República", hoy con la "experiencia a distancia", dicha frase ha sido valorada por la sociedad en general, ello radica a que los docentes son vistos como unos caballos de batallas que día a día planifican, encomiendan tareas, revisan, están pendiente de los estudiantes, son padres adoptivos, psicólogos, psicopedagogos, sociólogos, trabajadores sociales, en fin, son el pilar clave para sacar adelante a la nación, por eso es injusto que percibamos un salario tan denigrante frente a la gran responsabilidad que tenemos con la sociedad y el país.

No obstante, desde el mes de Marzo de este controversial año, los educadores hemos atravesado por una serie de incomodidades que deben ser corregidas a tiempo, la primera de ella radica, en que el patrono, debe buscar la manera de dotar de herramientas tecnológicas a los Profesores y Estudiantes, fortalecer el servicio CANTV y seguir en la dotación de libros a las instituciones educativas. Sobre éste particular, si el educador recibiera los recursos necesarios, podría buscar la manera de estudiar y adaptarse a las nuevas realidades, ser innovador, contribuir a los requerimientos de la sociedad y encontrar la manera de construir una educación adaptada a la realidad del estudiante y la comunidad. Una de las principales preocupaciones de la Educación a Distancia, es la apatía del alumno y la sobre carga de trabajo que tienen los representantes, quienes piden a gritos y muchos de ellos rezan para que se acabe la cuarentena, poniendo fin a sus responsabilidades y seguirlas delegando a los Maestros y Profesores de Aula, es común escuchar: ¿Prof. Vale la pena Estudiar? ¡Es que ese muchacho me tiene harta con tanta tarea que usted manda! ¡Prof. Por qué manda tanta tarea, bájele dos que el niño o el muchacho se cansa de tanto escribir, y tengo que terminar haciéndole todo, para que cumpla y pase aunque sea con diez! ¡En este país ya no vale la pena estudiar! ¡Uno espera la Caja o el bono y resuelve, además afeitando o trabajando cualquier cosa ya le pagan a uno en dólares, sin tanto estudio!

Después de sentir una fuerte preocupación, cuando escucho tales afirmaciones en algunas personas pertenecientes en su mayoría a los estratos bajos y medios de la población venezolana, crece en los Profesores indignación, derivado a que el salario del docente es superado con creces por aquellas personas que realizan un oficio, es por ello que más de una vez los estudiantes preguntan: ¿Prof. vale la pena estudiar? ¡Ya que hemos vistos que ustedes los docentes trabajan, se esfuerzan, pero nunca tienen, porque no se retiran y hacen cualquier tigrito! Ante estas interrogantes siempre respondo que particularmente no tengo dotes de comerciante y menos (cosa de la que me arrepiento) practico un oficio. Ingresé a la UPEL con el sueño de mejorar mi estatus social, sabía que no iba a poseer grandes riquezas, pero si un salario digno que permitiera cubrir mis expectativas de vida, no pretendía un confort pero si una calidad de vida acorde a mis necesidades y requerimientos.

En la actualidad, veo que esos sueños cada día se desvanecen, siento que las principales autoridades educativas piensan sólo en lo cuantitativo más que en lo cualitativo, interesa más el número que la formación, se mofan del magisterio con falsas ilusiones, el día en que redacto estas líneas, se corrió por las redes sociales certificadas de los funcionarios gubernamentales, que el Presidente en compañía de sus respectivos Ministros (Educación y Educación Universitaria) iban a dar importantes anuncios en materia educativa, muchos de los educadores nos emocionamos ya que más allá de que mostraran parte de la actualidad educativa, la cual no concuerda con la realidad, esperábamos un aumento salarial con incidencia en el pírrico bono vacacional, empero, esto no fue así, a pesar de que habían rectores, estudiantes y autoridades educativas de todos los estados del país, no se mencionó ninguna mejora salarial al respecto y mucho menos ningún tipo de reivindicación, que tanto esperábamos y anhelábamos, por tal razón, escuché a varios colegas decirme: ¿Prof. vale la pena estudiar?

Si la pandemia y el tiempo nos han demostrado que el Maestro es insustituible: ¿Por qué debemos ser mofados y llenados de falsas esperanzas y expectativas? sobre todo cuando la nación venezolana esta atravesando por los momentos más cruentos derivados al inclemente bloqueo por parte de la superpotencia norteamericana y la anti política de una parte opositora radical y sectaria, que acrecienta y entorpece las problemáticas del país, y la justicia no actúa. ¿El Gobierno no estará enterado que buena parte de la población, maneja dólares a diestra y siniestra, ocasionando que los profesionales que dependamos de los entes gubernamentales, en este caso del Ministerio del Poder Popular Para la Educación, seamos cada día más pobres, sintiéndonos insolentes, con rabia y decepción?

Ante esto: ¿Qué le pasa al Magisterio? ¿Seguirá viviendo en la pobreza? ¿Continuará vendiendo Tortas, Dulces, Alimentos, entre otras cosas, para poder subsistir y estirar la quincena, y seguir quejándose pero no actúa? ¿Será que el Populismo y la regaladera de títulos a personas que no están preparadas, junto a la división del sistema educativo, es el mecanismo que ha utilizado el gobierno para que los Maestros no protesten y se calen hasta amenazas de algunas "Autoridades Únicas de Educación" y "Supervisores"? ¿Y nuestros colegios, federaciones y sindicatos docentes, seguirán cargados de odio y fascismo, no logrando nada? ¿Qué papel juegan las "universidades autónomas"? Seguirán con la eterna disputa y no se adecuarán a las necesidades de la sociedad y el país ¿Podrá más su clientelismo y fascismo, manteniendo engañada a la poca juventud que aún insiste en asistir con grandes sacrificios a la academia?

El docente debe caracterizarse por tener un discurso esperanzador frente a las vicisitudes, respondiendo a la interrogante, que: ¿Sí vale la pena estudiar? Respondo contundentemente: SÍ. Así como el gobierno entendió la liberación del dólar, dejando la arrogancia en la economía y en otros sectores productivos del país, tarde o temprano, tendrá que alejarse del populismo, clientelismo y la regaladera de títulos, no le queda de otra de "PROFESIONALIZAR AL PAÍS Y DARLE VERDADERAMENTE UN SALARIO Y REIVINDICACIÓN DIGNA A SUS PROFESIONALES", para ello, las universidades deben alejarse del populismo y el fascismo y ponerse al servicio de la nación, formando para los intereses del país, a las instituciones de Educación Superior, deben realizárseles auditorias y dar respuestas sobre los ingresos percibidos por parte del patrono; muy pronto, Venezuela debe estar dirigida por los mejores Científicos, Ingenieros, Contadores, Licenciados, Profesores, venga de cualquier parcialidad política, el interés de la patria debe estar por encima de cualquier interés político. Por ello, VALE LA PENA ESTUDIAR Y FORMARSE

De forma pronta y oportuna, a los Docentes y Profesionales deben asegurárseles viviendas, créditos, préstamos, mejoras en su calidad de vida, buenos salarios, no todo deber estar centrado en la población vulnerable, éstos, claro está, necesitan ayuda, pero debe haber justicia en la repartición de los recursos económicos del país, para que todos no estemos en pobreza y valga la pena estudiar, mientras espero esta Utopía, como lo dijera en el siglo XV Tomás Moros; Seguiré escribiendo por el bien de mi Salud Mental y Emocional.



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Alejandro Lezama

Profesor de Geografía e Historia UPEL. Magister en Educación.

 lezama.alejandro@gmail.com

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