(Mucho mejor en la universidad privada que en la pública)

Salario del docente universitario en Venezuela

Converso con un profesor que trabaja en una de las universidades privadas de Barquisimeto, donde por cierto hace ya más de 10 años cursamos estudios de Maestría en Docencia Universitaria y Doctorado en Ciencias de la Educación, respectivamente. Lo primero que nos sorprende es cómo han cambiado las cosas desde entonces en esa institución, afortunadamente para bien. Principalmente en lo relativo al sueldo, pues según este testimonio como docente en el escalafón de Profesor Asociado está por el orden de los 7 millones de bolívares; en cambio, en la universidad pública en la misma categoría no alcanzaría los 2 millones de bolívares mensuales. ¡Qué diferencia!

Agrega también que eso no es de extrañar. Cualquier colegio privado de mediana y alta calidad o categoría social paga bastante mejor que en la escuela o liceo público. Al parecer estas instituciones se han visto obligados a cuadruplicar o sextuplicar el sueldo promedio del profesor de educación primeria, media general o universitaria porque la rotación de su personal ha sido muy alta y esa es una de las formas de retenerles; eso además es un dilema en cuanto a fidelidad, identidad y pertenencia, propia de la filosofía corporativa, pues hay universidades que progresivamente van formando a su personal docente y de investigación mediante cursos especiales en educación virtual o i-learning, especialización, maestría y doctorado, pero por la crisis venezolana de los últimos años, han migrado a otros países como Chile, por ejemplo. Entonces el cuerpo directivo o el consejo universitario ofrece sueldos más competitivos, que además constituye una forma de seguir garantizando la calidad de sus egresados, mantener y ampliar el prestigio institucional.

Otra de las cosas que hemos observado es que la universidad privada de la localidad y región ha tratado de mantener un mayor dinamismo en la oferta de actividades extra cátedras o complementaria mediante conferencias con especialistas sobre temas de actualidad: el problema de la justicia transicional en Venezuela, la transición política-electoral, las criptomonedas, el trabajo comunitario relevante de sus estudiantes, entre otras.

En cambio, la universidad pública más amarrada a las políticas educativas y económicas del gobierno, que es una parte importante del Estado-Nación, pero no lo es todo, en los aspectos señalados muestra un retraso importante. De hecho, fue objeto de cometario con una representante gremial presente en una de esos foros o conferencias, a saber, que en las décadas de 1980 o 1990 la discusión de las grandes problemáticas del país se hacía principalmente en los auditorios de la UCLA, El Instituto Politécnico o el instituto Pedagógico de Barquisimeto, eran eventos muy concurridos y polémicos. Claro: eran tiempos en que tales centros constituían un hervidero de inquietudes filosóficas y políticas, sin negar que también lo fueron en los campos de las ciencias experimentales, formales y aplicadas (matemática, medicina o informática, administración, contaduría, ingeniería mecánica, agrícola, medicina veterinaria, etc.).

Paralelamente, como recordara también recientemente un periodista en la televisión barquisimetana (En Contacto, Promar tv) en esa época (1960, 70, 80, 90) ser un profesor universitario en la categoría de Asociado o Titular, "Guao", suponía acceder a un gran privilegio, un alto reconocimiento social y una remuneración que permitía que tomara vacaciones en Europa o Estados Unidos, también cursar sus estudios becado en el exterior.

Era también una universidad elitista y su claustro restringido, donde el acceso al campus venía a ser un privilegio. Era otro el entorno. Todo ello plantea hoy serios retos en la universidad pública, a su comunidad y que muchos asocian a un cambio político; de hecho, parece que tal percepción sea mayoritaria, ya que los universitarios que apoyan al gobierno bolivariano dizque no hallan cómo defender las políticas públicas que desarrolla, no sólo en educación universitaria sino en la economía, además que está marcada por grandes contradicciones. Por ejemplo, se ha oído decir que este gobierno bien podría ofrecer mejores sustanciales al trabajador universitario y hasta en dólares, así como dizque ya está pagando a los diputados de la nueva directiva de la AN, aunque según otros eso no es más que una ilusión de armonía, como en aquel libro de Moisés Nain y Ramón Piñango.

Para el caso universitario, el gobierno no tiene eso que llaman "voluntad política", han fundado nuevos dispositivos universitarios y ampliado el acceso y ha crecido a matrícula, pero a las universidades históricas las ha venido debilitando y "dejando morir", funcionan sólo por inercia. Pagan sueldos como estipendios simbólicos, pero dizque no hay recursos para investigación y protección social. Eso es lo que se suele oír en pasillos y oficinas, ya no hay conversaciones de cafetín porque éstos han cerrado. Los revolucionarios y chavistas más comprometidos pero que no tienen acceso al poder andan muy contrariados, aunque muchos no lo digan en público.

Ergo, el caso de la universidad venezolana, de sus profesores, empleados y obreros, es una cuestión a atender. ¿Cuándo oirá ese clamor Maduro y su Consejo de Ministros? "Emergencia humanitaria compleja", llaman en la oposición a esta situación, ¿les inyectarán algunos recursos de la ayuda humanitaria de la que disponen? Por cierto, desde la retórica gubernamental y su III Convención Colectiva Única anuncian siempre que, frente a la crisis alimentaria, de medicinas, se iba a implementar medidas de protección como una bolsa de comida mensual, pero no ha pasado de ciertos operativos esporádicos en las universidades politécnicas territoriales. Ahí lo que se impone es que un docente universitario actualmente gane entre 20 a 30 millones mensuales (menos mal que estos textos no los leen en las oficinas gubernamentales y de los ministros, sino dirían que uno no es más que un escuálido, claro, como ellos ganan muy bien, por eso es que uno los ve en tremendos carros nuevos, teléfonos de alta gama, luciendo ropas y zapatos nuevos. No viven como el pueblo, o dirán: ¡Cochina envidia!)



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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