(1ra. Tesis del Doctorado en Cultura Latinoamericana y Caribeña)

Fiesta Académica en la UPEL-IPB

 

"La noción de imaginario nos coloca en la dimensión simbólica de las representaciones que la propia sociedad se hace de sí misma a través de aquellos mitos, símbolos y emblemas que Bronislaw Baczko, por ejemplo, denomina imaginarios sociales, para señalar esas ideas-imágenes de la sociedad global que organizan y dominan el tiempo colectivo sobre el plano simbólico" (Reinaldo Rojas, 2010, "Venezuela 1811: Crisis del Antiguo Régimen, Imaginario Político y Nación" en: "El 19 de Abril de 1810 y otros estudios sobre la independencia", 5ta Edición. UNEY, UNET, Fundación Buría, CNU, OPSU. Barquisimeto. P. 136).

El epígrafe anterior nos parece muy adecuado a las consideraciones que vamos a desarrollar a continuación, ya que el Dr. Reinaldo Rojas fue uno de los autores fundamentales en la construcción de la tesis doctoral de la que se hace mención; pero hagamos una digresión necesaria, en atención al entorno en que desarrolla sus actividades de la universidad venezolana actual, jalonada entre las tradiciones del claustro y su apertura a una vinculación más estrecha con la comunidad bajo una perspectiva emancipadora y postcolonial, también llamada educación liberadora, muy en concordancia con las políticas públicas del Gobierno Bolivariano; digamos que en Venezuela subsisten representaciones e imaginarios contrapuestos sobre el rol de la universidad y que se hacen concreto en las actuaciones de los distintos actores sociales en pugna.

Por ejemplo, la noción "Universidad Productiva" de la que hablara o escribiera recientemente el ciudadano ministro del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, Lic. Hugbel Roa, en esta misma ventana para la discusión y la crítica que es www.aporrea.org; pareciera que está referida exclusivamente al desarrollo de las ciencias aplicadas: la ingeniería en sus diversas menciones y con particular referencia a aquellas como la agronomía o veterinaria, informática, civil, hidrocarburos, gas, entre otras. ¿Pero qué decir de esas otras actividades académicas que se dan en nuestras universidades y que tienen que ver con la reflexión acerca de los atributos referidos a la identidad y pertenencia, a la percepción de los espacios de lo vivido y cómo se imaginan o recrean subjetivamente la relación hombre-medio?

¿Se pudiera decir también que nuestras universidades son "productivas" cuando generan espacios y "productos discursivos" que inviten a la reflexión-acción y/o la contemplación espiritual? ¿O es más de lo mismo? La resignificación de las dimensiones simbólicas de la "Terruca" o Patria Chica, a partir de las voces de nuestros mayores, tan subestimados por la perspectiva iluminista eurocéntrica y su razón instrumental, cuando se organizan en una red de sentido constituye una fiesta del espíritu porque reivindica el mundo de aquellos considerados generalmente como subalternos; entonces este tipo de estudios emergentes les da reconocimiento de su accionar en el tiempo y el espacio a través de la "razón sensible", siguiendo en esto al filósofo español Xavier Zaburí (1898-1983) de que el hombre como categoría antropológica de hombre-mujer, constituye un ente racional y sintiente.

De hecho, el historiador Reinaldo Rojas (2010) acota a este respecto lo siguiente: "Ahora bien, este orden simbólico es un producto del tiempo, donde conviven mito y razón. Pero es la razón la que busca domeñar el tiempo y construir una imagen del pasado que es la historia. En el caso de la nación, como comunidad imaginada, hay que construir una memoria a través de objetos, instrumentos e instituciones de la memoria", (ob cit., p. 137).

Como vías metodológicas para abordar este tipo de estudios que liberan la memoria del pueblo, que es la noción más importante, en potencia y acto, de estos procesos de reivindicación del proyecto latinoamericano y caribeño contra hegemónico, de acuerdo con Enrique Dussel (2005); frente a la globalización que cunde desaforada borrando en las particularidades geográficas y culturales de tanta riqueza y diversidad local y regional, está la historia-ciencia. Aunque también hay otras disciplinas de las ciencias humanas y sociales, como por ejemplo la teoría de los imaginarios sociales de Cornelius Castoriadis (Estambul, 1922-París, 1997) y la hermenéutica-fenomenológica de Martín Heidegger (Alemania, 1889-1976).

Así, para hacer honor al título de esta nota, el viernes 17 de febrero del corriente año 2017, de 9am a 12m, en el auditorio Maximiliano Bezada del Instituto Pedagógico de Barquisimeto. Campus llamado del Este, por situarse en la Redoma de la Avenida Vargas que eran los límites más extremos de esta Ciudad de los Crepúsculos a mediados del siglo XX; hemos participado de una verdadera "Fiesta Académica". Pues, sí. Ello por la sustentación oral por parte de un amigo y colega del Departamento de idiomas Modernos de esta cas de estudios, el Profesor (en Idiomas Modernos mención Inglés y Magister de la UNY y UPEL_IPB, en las menciones Docencia universitaria e Investigación Educativa, respectivamente) de su tesis doctoral titulada: "Imaginario Social de los Llanos Occidentales de Venezuela", precisamente orientada bajo las perspectivas antes señaladas. Que generó grandes expectativas y abarrotó el escenario.

El tono con que el doctorante Esteban Oliva desarrolló su disertación, pleno de emocionalidad a flor de piel, no impidió captar la forma como perfiló su estudio, así la forma de armonizar o someter a crítica teorías rivales. Describió los hallazgos a que arribara de una manera tan fluida que apenas se advirtió. Pero algunos aspectos convendrían resaltar. Y lo primero precisamente viene a ser la exaltación de la enseñanza moral que guarda de su madre Doña Carmen Ortiz Herrera, de 80 años y ya fallecida, a saber: el despertar del pensamiento y la acción para lograr los objetivos a través de la constancia y más constancia. Natural ella de Guanarito, sector Flor Amarillo, estado Portuguesa, espacio de lo vivido y escenario del estudio en cuestión. Dijo para empezar que:

-Creo que al modo como sostiene Enrique Dussel esta es una "Fiesta de Liberación", una "Fiesta de Liberación Académica" y una proyección de la institución, más allá de las nimiedades y disputas intrascendentes; por eso debo empezar por agradecer la apertura de estos caminos académicos en el marco de una sociedad venezolana contemporánea donde los imaginarios asemejan una especie de cristal fracturado e imposible de unir a través de los actos de habla del lenguaje "fisicalista", propios de la tradición heredada para la validación científica de los fragmentos de los vivido y sus significados sociales de nociones como verdad, pasión y percepción; este programa de Doctorado en Cultura Latinoamericano y Caribeña sin embargo abre la mente a otras perspectivas; así, después de transitar por este camino se optó por la visión fenomenológica como forma de atrapar el encuentro dialógico con la cultura popular, sus representaciones e imaginarios.

-Se pensó entonces investigar el imaginario llanero, ello tomando como referencia el pueblo de la infancia, con sus primeras vivencias, abordar la cultura desde una visión fenomenológica; ir al encuentro con el otro, la interacción del hombre con el hombre que hace cultura y a partir de allí elaborar ciencia social. El imaginario social de Guanarito y los Llanos Occidentales de Venezuela, contada por las voces de sus protagonistas; y el autor con el que nos podíamos "casar" no era otro que Cornelius Castoriadis, casi inédito como metateórico de los estudios sociológicos y culturales en Venezuela, con particular referencia a sus nociones: lo sociohistórico lo instituido, lo instituyente, magma, magma de magmas, entre otras.

La frase "Imaginario Instituido" nos suena familiar a muchos de nosotros, ya que en la historia inmediata o reciente el comandante y fallecido presidente Hugo Chávez la introdujo en el imaginario político venezolano al menos desde 1994 en adelante y sobre todo después de su triunfo de 1998 en adelante cuando adelantara el Proceso Nacional Constituyente y que llevó a la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela aprobada en 1999, ya que la necesidad de cambio institucional era un magma que se había regado con particular violencia desde la rebelión popular de 1989 y la rebelión de la juventud militar el 4 de febrero 1992, que significó la ruptura con el orden instituido desde los años de 1960; los derrotados y la insatisfacción de la población ante la gestión de los problemas ingentes en el marco de la democracia "más estable de América Latina y el Caribe" constituía un "magma de magmas", un candelero de descontentos que no hallaba causes hasta que visualizaron a aquel joven oficial de boina calada y circunspecto que con voz recia o "… con el tumbao que tienen los bravos al caminar" cantó su libreto del "por ahora" y asumió la responsabilidad de aquella rebelión cívica-militar, llamando a rendición a sus compañeros "que los hicieron muy bien por allá", porque ya es inútil derramar más sangre, porque el país tiene que enrumbarse hacia nuevos derroteros, definitivamente de justicia y dignidad.

Entonces la vitrina de la democracia "modelo" en Latinoamérica y el Caribe se fragmentó, el imaginario de La Gran Venezuela con su celebrada clase media se difuminó, el llanero Hugo Chávez históricamente ha sido de uno de los políticos que reivindicó el imaginario llanero; sobre todo a partir de la gesta heroica de Los Bravos de Apure del Catire Páez que acabaron con "La Bovera" o rebelión del año 14, pero se habrían trasmutados hoy en el batallón de blindados y su emotivo himno "Patria, Patria, Patria querida, tuyo es mi vida, tuya es mi amor"; que invocara el 8 de diciembre de 2012 Chávez prácticamente en su despedida; reivindicó además la tradición de la subalternidad, con los impresentables en sociedad como Maizanta y hasta Ezequiel Zamora; la canta criolla llanera, los Llaruros de Mantecal y Viruaca, así como otras comunidades aborígenes que vivían abandonadas por esos esteros y sabanas "… que yo llevo en el alma".

Otro político que reivindicó lo llanero fue Luís Herrera Campins, sobre todo por su modo de ser campechano y franco, con gran sentido de la amistad, solidaridad y sentido de familia, tal como titula una biografía de este personaje Ramón Guillermo Aveledo: Luís Herrera Campins, el llanero solidario, pero eso es otra cosa.

La historia épica y la visión romántica de la emancipación policía y militar de Venezuela e Hispanoamérica con respecto a la Corona española como tarea o responsabilidad que no ha concluido, sino que se actualiza moviliza aún hoy a grandes colectividades constituye hoy parte de lo que el colega Doctor Esteban Adolfo Oliva Ortiz denomina la reminiscencia el "Hacer-haciendo", ya que el imaginario constituye un co-actor de la realidad sociocultural; una forma de mostrarse y a su vez ocultarse, una vitrina y un burladero, esto es, que tanto en el tiempo histórico colonial como en la contemporaneidad, las parejas y los matrimonios se comportan muy acordes con la moral y las buenas costumbres; pero la noche era otra cosa: era el lugar de la lascivia brevis, el desenfreno o lo dionisiaco; por otro lado, el imaginario social instituye una forma de conocimiento inédito, diferente al conocimiento circulante, estructural e instituido (o académico arbitrado). Sin embargo, genera una cierta teoría de los valores y una visón del ser humano con identidad y pertenencia a través de una red simbólica representada en las instituciones políticas actuantes, religiosas, economías y comprensión del entorno.

En fin, fueron tantos los aportes sustantivos derivados de esta tesis doctoral que habrá que esperar leerla de manera más detenida, una vez publicada bien sea completa como libro electrónico o en artículos en revistas arbitradas. Aportes del doctor in pectore los identificó de manera precisa uno de los jurados, el Dr. Carlos Vázquez Delgado, también llanero del Guárico, por ejemplo (a) que el imaginario llanero lo usaron como instrumento político dos conocidos expresidentes, pero (b) esta nueva forma de aproximación ha sido la más original y limpia, porque se apoyó en actantes sociales, noción que acuña el doctorando Oliva Ortiz y (c) lo que vino a emerger como síntesis fue una construcción que conjuga sin fragmentación la validez de la emocionalidad y la racionalidad, porque la perspectiva onto-epistémica sobre la que se desarrolló el discurso fue la razón sensible.

Sin embargo, la crónica de esta sustentación oral que para muchos será inolvidable, así como el resumen de los comentarios que a bien tuvieron de realizar los miembros del ilustre jurado de expertos merecería no una crónica volandera sino un artículo científico; un producto académico que vendría a ser parte, pues, de la Universidad Productiva que pide el ministro Roa. A menos que crea que la voz "productividad" sea solo cosas tangibles y no espacios para la reflexividad.

Uno de los colegas, el distinguido profesor Miguel Tovar quiso compartir en su Facebook esta felicitación que como entendemos es algo público nos permisivos citar:

"He de felicitarte por la perseverancia y el entusiasmo con que enfrentas cada meta Es un logro que ha de demostrar que en las adversidades es cuando debemos vencer cualquier obstáculo (enemigo) y demostrar que la ACADEMIA debe estar por delante. Felicidades para ambos"

Igualmente, la tutora de esta celebrada tesis, la Doctora Ada Rodríguez comentó en sitio de Facebook lo siguiente: "Hoy, con gran orgullo, realizó su acto protocolar de presentación pública de Tesis Doctoral mi tutelado, el Profesor Esteban Oliva, participante de la 1era cohorte del Doctorado en Cultura Latinoamericana y Caribeña. Agradecida estoy con la vida por haber sido partícipe, como Tutora, de esta bella experiencia de investigación y por haber acompañado hasta el final la Tesis Imaginario Social de Los Llanos Occidentales de Venezuela. Felicidades Esteban!"

 

 

 

 



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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