Esencia de la II convención colectiva de los universitarios

Hemos participado recientemente en parte de una Asamblea Informativa de la Asociación de Profesores de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Seccional del Instituto Pedagógico Luís Beltrán Prieto Figueroa de Barquisimeto (APROUPEL-IPB). Y, aunque llegamos tarde y nos fuimos temprano, recogimos algunas impresiones sobre las que queremos reflexionar someramente. Porque, antes que respuestas, salimos de tal asamblea con ciertas preguntas.

Como habrán advertido, nos apoyamos groso modo en el llamado "Método Socrático", en el sentido de insertar una serie de preguntas para dar con respuestas que, cuando las haya, surgieron del proceso mismo del diálogo; diálogo tanto con uno mismo como con algún otro, uno mismo o la comunidad universitaria. En una variedad de la retórica que, por así decir, termina por interpelarse así mismo, cada cual analiza sus propias incoherencias; analizándose críticamente y de forma inmisericorde. Ya que, sentencia el dicho, si bien somos amigos de Sócrates, lo somos aún más de la verdad.

Examinemos todo bajo un criterio socrático citado de un best-tseller, del aérea de la filosofía, en el que distrajimos nuestras vacaciones; y que los académicos seguramente mirarán con desdén, con excepción de Mora García, a quien le oímos mencionarlo en alguna ocasión académica formal (una Clase magistral en la UCLA) y por eso nos hemos animado a meterle el diente, dice pues este best-seller, así: "Una vida sin examen no merece la pena ser vivida" y que de acuerdo con Lou Marinoff (autor de marras, en "Más Platón y menos Prozac", Punto de lectura, Madrid, 2001) "… resume su creencia en que lo más importante es llevar una vida de calidad y para lograrlo lo primero es preguntar" (p. 108). ¿No es fama que don Simón Rodríguez pedía que dejaran que los niños-ñas fueran preguntonas? Seamos, pues, preguntones, como niños.

A propósito, preguntemos: ¿garantiza esta II Convención Colectiva de las y los Trabajadoras/es Universitarias/os de Venezuela, (en adelante IICCU), una vida de calidad? ¿Qué es llevar una vida de calidad? O para lograrlo, ¿qué se necesita tener o hacer? ¿Disponibilidad para cubrir, según la famosa pirámide, las necesidades primarias, de acuerdo con Abrahan Maslow?, (www.sinapsit.com/psicologia/piramid...).

Para lograr la autorrealización, que es el vértice de esa pirámide, ¿se requiere ganar como un diputado a la Asamblea Nacional, un magistrado del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela o un alto gerente de la estatal Petróleos de Venezuela S.A., PDVSA? ¿O será que solemos poner, como dice el amigo Carlos Rodríguez, "la vara muy alta"?, la cesta alimentaria normativa, dizque según el Cendas, se ubica en 41.681,70 bs o la canasta básica mensual en 65.113, 54 o algo así. Luego, según la última tabla salarial aprobada en la IICCU-2015, ni siquiera el sueldo de un Profesor Titular a Dedicación Exclusiva, digamos, que pasaría a ganar 36.000, poco más o menos, alcanza semejante cifra; bueno, a menos que haga su respectiva cola y adquiera sus víveres en un MERCAL o Abastos Bicentenario, ahí sí le alcanza, porque los productos están subsidiados. Pero no todos tienen acceso a tales víveres, de acuerdo con una amiga en su Facebook, porque las colas son de espanto y brinco, (la cosa está fea, Colacho; con razón se ha dicho que el Psuv y el Polo Patriótico la tiene muy difícil en las parlamentarias del 6 de diciembre).

Pero para seguir con el tema, podrá argüir que las figuras públicas antes nombradas (diputados, magistrados, gerentes de Pdvsa) son muy importantes (para legislar, controlar, administrar justicia o conducir con eficiencia y eficacia una de las más importantes empresas del país y por eso dizque gozan de sueldos estrambóticos). Pero, ¿serán menos importantes, en este caso, quienes se dedican a formar ciudadanos y profesionales a través de la docencia, la investigación y la extensión universitaria en Venezuela? "Pero qué va, a nosotros que nos coma el tigre, el tigre de la inflación, la especulación, etc., ¿no?", dice una colega.

Hay más, cabe preguntar: ¿pero cómo responde el Estado venezolano actual a las legítimas demandas del gremio universitario? Unos que muy bien y cantan hurras, que la IICCU es de las mejores de todo el universo-mundo; otros que muy mal, porque dizque aquellas tablas siderales, (perdón salariales), presentados por la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela, la FAPUV, al Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, MPPEUCT, ¿o fue al Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social y del Trabajo? (más nombres que sustancias, parece haber en esos organismos puramente nominales), dizque previo estudio técnico de José Guerra, (dígame eso); no se aprobaron. Si no unas ahí bastante inferiores; supuestamente regresivas y discriminatorias, particularmente hacia el personal docente y de investigación a tiempo convencional, los auxiliares docentes u otros conceptos referidos a la seguridad social (www.correodelorinoco.gob.ve, domingo 20 sept 2015: unos-aplauden-y-otros-critican-la-nueva convención-colectiva-del-sector-universitario).

Total que, como muchos otros colegas, teníamos muchas expectativas y asistimos a la mencionada asamblea gremial, más por querer llenar expectativas de lo ya reseñado por las redes sociales acerca de cómo se había desarrollado la cosa en las mesas de diálogo e informarnos acerca de cuándo se harían efectivos los pagos del aumento salarial o ajuste y también de las fechas de pago del retroactivo anunciado ese que vendría a cubrir desde enero de 2015; por todo esto que por otra cosa, como reconocer el liderazgo de Fapuv o Aproupel, que todos es conocido lo felices que fueran si Maduro y el gobierno bolivariano callera, de allí su agitación constante.

 

Lo cierto fue que nos encontramos con una ingeniosa presentación que puso el acento en los aspectos más negativos de la IICCU, postulando que eso era la esencia de la cosa, además de la manipulación de muchos números (que siempre daban negativos, por cierto, y que según ese criterio se violó el artículo 89 de la Carta Magna, 1999, particularmente lo referido a la intangibilidad y progresividad de los derechos y beneficios laborales, así como que las cláusulas de ese convenio serían nulos de toda nulidad, por lo que de ello se desprende el corolario que el comportamiento y las propuestas del Gobierno Bolivariano, a través de su vice-ministro Guzmán y demás representantes, fueron todas aviesas, manipuladoras y negadoras de los derechos de los trabajadores, ( "a según").

 

Perspectiva maniquea que nos sorprendió, pero luego caímos en cuenta ante quien estábamos: un miembro de la asesoría técnica de la Fapuv, según señalara él mismo; y es de agradecer su labor y experticia, cuestión que al parecer ya lo hizo, personalmente, el viceministro Guzmán al preguntarle cómo se hacía para superar los aspectos negativos o regresivos de las famosas tablas salariales. A lo que él respondiera: "Aplique la ley, Sr". ¿Abordarán esos aspectos en las nuevas reuniones a realizarse? Ya que el MPPEUCT, se ha mostrado dispuesto a dialogar, está abierto a nuevos encuentros; de hecho ya lo hizo el pasado viernes en la sede de la Universidad Politécnica Territorial del Estado Lara ¿No hay un valor allí? ¿Un reconocimiento a una de las partes más beligerantes? ¿Sería que en la Cuarta República, adeca-copeyana, las cosas eran color de rosa? ¿Había tal disposición al diálogo? De ser así, ¿por qué tenían que recurrir a aquellas huelgas tan largas, dolorosas y perjudiciales, principalmente para la población estudiantil, el eslabón más débil de esa cadena, llegando a perder semestres enteros? ¿En ese entonces nuestras universidades estaban boyantes, por contar con el presupuesto justo y salarios acordes a las altas funciones de su personal docente y de investigación? Parece que no, pues se aludió allí a una larga huelga de 1981, pero donde el país observaba muy baja inflación y acordaron las "Normas de homologación".

Vayamos cerrando, en Venezuela la educación universitaria siempre ha gozado de buenas declaraciones de principios pero ¿prevalece lo señalado en el artículo 89 de la constitución Bolivariana de Venezuela (1999)?, esto es, que: "El trabajo es un hecho social y gozará de la protección del Estado. La ley dispondrá lo necesario para mejorar las condiciones materiales, morales e intelectuales de los trabajadores y trabajadoras…", de donde se tiene que debe prevalecer la realidad sobre las formas o apariencias; pero sucede que a consecuencias de los desequilibrios que padece nuestra economía, los precios de los bienes de primera necesidad van por un lado (el ascensor) y los salarios por otro (las escaleras).

No hay acuerdo salarial posible que satisfaga plenamente las expectativas de una población que padece una economía de guerra (inflación, especulación, contrabando, descontento social y desesperanza), sino se logran superar esos tales desequilibrios, y se vea esto de la IICCU-2015, como una construcción social de la que derivan lógicas sentidos distintos, tanto el economicista neoliberal como el cualitativo, esto último en la tradición filosófica que ha asimilado lo práctico antes que un decir huero, en síntesis: que lo acordado en la cláusulas de la IICCU, se cumplan en el corto y mediano plazo y no sean declaraciones espurias, cuya fenomenología establezca niveles entre el decir y el hacer; ya que el acuerdo contractual suele recoger la descripción de la acciones a seguir o proporciones que anuncian la acción con estrategias que anuncian la acción, ya que de acuerdo con Ricoeur: "Hacer es más que decir", (en: Miguel Galíndez, 2000, "Alteridad Constitutiva del sí-mismo", Universidad de Carabobo. Dirección de Cultura. Valencia. P. 17).

Salimos de la susodicha asamblea, pues, preguntándonos acerca de cuál vendrá a ser la esencia de la IICCU, si los aspectos negativos allí vertidos con abundancia de cuadros estadísticos (no hubo aumento sino ajustes, no toma en cuenta el costo de la vida real, es regresivo y no respeta la progresividad e intangibilidad de los derechos y beneficios laborales, rebajó el salario a los profesores a tiempo convencional y auxiliares docentes, cifra que se obtiene al restar la cifra mayor que hoy ganan a la propuesta menor que se ha hecho y se divide entre las 36 horas que tiene un profesor a tiempo completo, algo así), o son los aspectos que resalta Carlos López y otros gremialistas que son adherentes del proceso revolucionario y chavista (Correo del Orinoco, citado arriba).

La conclusión que se extrae de todo ello es que: ni unos ni otros (profesores universitarios chavistas y revolucionarios y los compañeros de la Fapuv) hemos alcanzado lo que Ezequiel Ander-Egg (2012) da en llamar "La Actitud científica como estilo de Vida" (Ediciones del Consejo Directivo de la Universidad Politécnica Territorial del Estado Lara Andrés Eloy Blanco de Barquisimeto), esto es, valorar una convención colectiva fuera de los sesgos ideológicos, y nos ubicamos en bandos contrarios como si fuéramos acérrimos enemigos, cuando las colas, la escasez, la inflación, la especulación o el bachaqueo, entre otros distorsiones, es la gran igualadora; con razón Ander-Egg, en el prólogo del libro citado, alecciona acerca del hecho que los profesionales universitarios somos una punta de dogmáticos; y que en el hombre, como dijera el remoto Parménides, en su famoso Poema Pedagógico, no hay verdad, sólo opiniones según intereses, así dice pues, Ander-Egg, pues que:

"Mucho más me motivaron a escribir este trabajo, académicos, profesionales e intelectuales que se creían poseedores de la verdad y que, encerrados en el armazón de sus de sus ideas indiscutibles, eran impermeables al diálogo y a dudar de sus saberes. Son dogmáticos. Que esa actitud y comportamiento sean de un dogmático de una religión (cualquiera sea), no me llamaría la atención, ya que ellos tienen información y conocimientos que reciben directamente de dios, aunque esos personajes sean diferentes según la amplia gama de versiones recepcionadas. Pero que esa actitud la tengan universitarios me resulta inexplicable, frecuentemente atrapados en "textos sagrados", (Pp. 11-12).

La IICCU seguirá en el tapete hasta que sus cláusulas se vean cumplidas, sobradamente; aunque, por otra parte, celebramos la actitud de apertura del ministro y viceministro de la cartera de la educación universitaria venezolana, para que volverse a reunir con la Fapuv (como ya lo hicieron, a la sazón) y reconsiderar las tablas salariales aprobadas y/o corregirlas, si fuera el caso, lo que haya que corregir; en esa misma, línea celebramos las declaraciones vertidas allí también de quien señaló que no hay interés perentorio de participar en paros parciales e indefinidos, dada la experiencia reciente, cuando el pasado año 2013, la Upel llevaran la voz cantante junto a alguna otra universidad; lo que sí está muy claro es que el gremio se opondrán con acciones a todo lo que llamara allí "la destrucción de la universidad venezolana", como esa actitud indiferente del gobierno de no atender la precaria infraestructura física de la mayoría de las casas de estudio de Venezuela, y lo que llamó también "brutal" asignación de estudiantes de bachillerato, olvidando las pruebas internas y de vocación, cuestión dizque atentaría contra la calidad educativa, (entre otras cosas, según se oyó decir allí).

Nos ha parecido que lo esencial de la IICCU-2015 sea la voluntad de diálogo gobierno bolivariano- gremios universitarios, hasta que ésta adquiera una identidad clara y definida, legitimada mediante una construcción de sentido; mediante los acuerdos consensuados. Aunque no unánimes sino que se construya (otra vez) a tenor de ciertos acuerdos y cambios. Más aún, y hay que decirlo ahora cuando el ministerio del ramo está de acuerdo a volver a las mesas de diálogo; con lo que se entiende que asume esa convención colectiva de los trabajadores/as universitarios/as, al modo de "una estructura abierta", con fines de lograr una lógica de sentido según la naturaleza de lo que somos como universidad, esto es, una comunidad de intereses espirituales que reúne a profesores y alumnos en la búsqueda de la verdad científica, así como la reafirmación de los grandes valores del hombre, que, además, es también una comunidad plural; de paso es también una organización abierta, sujeta a las contingencias del entorno y sujeta a transformaciones, (que no destrucción) y donde se pueda irrumpir desde el mundo llamado "noético" o de las ideas y comprender así "las formas puras de la Justicia, la Belleza y la Verdad…" (Marinoff, ob cit. P. 108).

Como ha quedado demostrado, este texto opta por discusiones de fondo y no las disputas banales a propósito de una convención colectiva transitoria y ubicada en una coyuntura donde cada una de las partes quiere, como se dice, "halar las brasas a su sardina", aunque verdad también es que "el espíritu es animoso pero la carne es débil"… (Por cierto, ahora sí habrá que comer sardinas porque los cartones de huevos estás muy caros), pero faltaría una última pregunta:

¿QUE PASARIA EN LAS UNIVERSIDADES DE VENEZUELA SI NO EXISTIERA LA FAPUV?

Sí, como en aquella vieja propaganda de la ya desaparecida tienda Pepeganga y que las nuevas generaciones seguramente desconocen, ¿qué pasaría en las universidades de Venezuela si no existiera FAPUV? Honorable institución gremial, con más de veinte años de existencia, que desde su nacimiento en los años ochenta y en el marco de la llamada Cuarta República, ha promovido huelgas y paros; siendo una muy famosa la de 1981; según recordamos de una crónica en El Impulso, escrita por el recientemente fallecido periodista Rafael Montesdeaoca Martínez, u otras experiencias de huelgas no menos impresionantes que, a la larga condujeron al establecimiento de las normas de homologación, nunca cumplidas, por demás, por esos gobiernos tan civiles y democráticos, que según algunos lamentan que hoy se hayan extinguido como pompas de jabón.

Fapuv ha capitaneado innumerables conflictos, ganándose la antipatía de la comunidad nacional como pueden dar cuenta muchos de los que hoy son docentes universitarios y profesionales en diversas áreas del saber; por lo que les aumentaban dos y cinco por ciento, y no ese pírrico ciento por cierto de estos días. (Aunque verdad es también que la inflación tampoco era tan elevada como en estos últimos años de la Revolución Bolivariana). Y que se no hubiera sido por la experticia de dos respetables damas, esta II Convención Colectiva de las Trabajadoras y Trabajadores Universitarios de Venezuela (IICCU) sería un bodrio indigerible. Es más, lo es, por lo que Fapuv, la aquiescencia del saber y hacer gremial del personal académico y de investigación, está llamando no a un paro, ¡pa´que respeten! Si no a un cese de actividades. Una vaina loca, diría Maduro, pero quiere hacerse sentir, para que el MPPEUCT, rectifique; cosa muy loable, no se puede negar.

De esa manera, dice uno, se justifique ella misma como organización que, al no transformarse en sindicato, ha terminado por repetir la historia del filósofo inglés utilitarista Jeremy Bentham (1748-1832); cuyo esqueleto, vestido para la ocasión, se exhibe en el claustro del University College de Londres, del que fue fundador. Según su voluntad, cada año se trasladan sus restos al Senado, donde consta como "presente pero sin derecho a voto", (en: Lou Marinoff, 2001, "Más Platón y menos prosac", P. 450). Ergo, ¿es la fapuv poco menos que un cadáver insepulto, que diría Rómulo Betancourt de Jóvito Villalba, según es fama en la historia política de Venezuela?

En este paro a que están llamando, sucederá, de acuerdo con un compadre, que los cuerpos directivos de sus respectivos gremios afiliados harán "una huelga de hambre definitiva y contundente". Porque están muy gorditos/as, (¿?). Pero, según se desprende libremente (corolario) de cierta nota del Dr. Carlos Sánchez, este segundo IICCU, es malo y regresivo ("… es malo y es malo, dale con un palo", como diría Emilita Dago, en cierta guaracha suya de otras épocas), ("Lo que no se ha querido decir de la II convención colectiva de los universitarios", en: www.aporrea.org, 17 sep 2015).

Ese escrito de Sánchez, como se lee en Canto I de la Ilíada, parece destilar una santa ira y es un canto a la valerosa participación de dos representantes de la Fapuv en la mesa de discusión de la llamada IICCU, frente a un ministro y sus sindicatos acólitos, siempre según esta versión que se sigue, "todopoderoso", además de tramposo y otros grandes déficit morales, repetimos, todo eso según el texto de alguien que debe ser reconocido académico, suponemos, ¿así escribe un académico universitario? ¿Así se comportan los ministros de la revolución bolivariana?, véase, pues, este canto I de la Ilíada:

"Canta, oh, dios la cólera del pilada Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros, pastos y aves –cumplíase la voluntad de Zeus- desde que se enemistaron el atrida, rey de los hombres, y el divino Aquiles"/ "¿Cuál de los dioses promovió entre ellos la contienda para que pelearan? El hijo de Zeus y de Leto. Este, airado con el rey por el ultraje que el atrida infiriera al sacerdote Crises/ Este, deseando redimir a su hija, se había presentado en las veleras naves aqueas con un inmenso rescate y las ínfulas de Apolo"…

"Mutatis mutndis", para decirlo así con el latinajo con que Alfonso Moleiro da nombre a su columna semanal en Tal Cual, líbrenos Dios de querer hacer odiosas comparaciones. Pues no se sabe quiénes aquí son los que causan infinitos males, si el gobierno o los gremios y hace que muchas miembros de la academia universitaria en este tiempo pongan mar de por medio, o son pasto de quienes introducen enconadas contiendas políticas-electorales y se olvidan de las verdaderas quaestiones disputatea, o más aún el desarrollo de las ciencias, las técnicas y las artes. ¿Quién será el que ofrece un inmenso rescate para liberar a la universidad secuestrada? ¿El gobierno o fapuv? ¿Quién ha ideado un caballo de Troya, como en se puede leer en La Eneida?

Continuando la lógica de los discursos anteriores, esta IICCU constituye un ultraje a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), principalmente en su artículo 19 sobre la progresividad del goce irrenunciable de los derechos humanos; y, al revés, casualmente, el 91, en que el constituyentista, cual Hesíodo canta a los trabajos y los días, estableciendo que "Todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales"…

"¡Qué bello es todo!... como dice una amiga aquí en el barrio Voz de Lara, pero inmediatamente se pregunta, ¿para qué establecerán esas vainas tan líricas si después en la práctica no las van a cumplir? ¿Cuánto es que ganas tú bello? (…) No vale, eso no te alcanza ni para hacer un buen mercado, tampoco con ese bono vas a poder arreglar tu casa que casi se te está cayendo…Ponete a bachaquea, más bien, je je o que te nombren ministro o embajador, así te pondrás en la buena, serás un enchufado". Le digo que eso no me interesa, soy de izquierda culturalmente, como suele decirte y chavista porque su liderazgo devolvió la esperanza a mucha gente, junto a que revolvió todas esas aguas estancadas, por así decir, y relaciones sociales inicuas de un orden social capitalista dependiente tanto en Venezuela como en América Latina; en que el que tiene más saliva traja más más harina; aguas que todavía no han decantado y nos hacen padecer estos tormentos de la inflación y la escasez. ¿Pero quién dijo que hacer una revolución fuera fácil, como hilar y cantar? La contrarrevolución también tiene sus armas, el capitalismo, recordando a Mercedes Sosa, "es un monstro grande y pisa fuerte/ toda la inocencia de la gente/…"

La Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela, Fapuv, de acuerdo a informaciones obtenidas de allegados, fungió de invitada especial en la discusión del IICCU, lo que nos pareció óptimo, dado la experiencia de la organización en estos asuntos; y estamos seguros de que proporcionó valiosos aportes. Y así fue, según se puede colegir del canto airado de Sánchez (ob cit).

La tabla presentada por estas respetadas damas, según su real saber y entender, fundamentada además por un estudio socioeconómico del CENDES, si no recuerdo mal, se corresponde con la realidad de la galopante inflación que desde hace ya rato padece Venezuela; sólo que, ese dos cientos por ciento de aumento salarial que exigió Fapuv olvidó la crisis que actualmente presenta el mercado de los hidrocarburos a nivel mundial y que nuestro gobierno debe atender otras tantas necesidades del pueblo venezolano, (como comprar aviones sukhoi-30, que de acuerdo a la ironía de algunos con la mitad de ese gasto militar se podría tener suficientes recursos disponibles para cubrir el presupuesto de todas las universidades del país; pero no hay que olvidar también las misiones sociales y otras tantas cosas, como la seguridad y defensa de la nación … Equilibrio hermano, equilibrio, decía Alí Primera).

¡Qué conformista eres!, por eso es que, trato de explicarle a mi amiga, que entonces llegó el "todopoderoso" ministro Fernández que, por ser de nuestra generación, (ochentosa o noventosa), sí sabe de huelgas universitarias contra los gobiernos adeco-copeyanos-masistoides. Promovidas por la Fapuv, precisamente. Y por eso es que, aun reconociendo que la tabla salarial aprobada en la IICCU, es insuficiente y hay que continuar en esta lucha, en lo personal (y esto seguramente importa poco, siempre que no seamos un colectivo grande y activo de profesores y estudiantes, que somos los que en teoría formamos la universidad) humildemente, no estamos de acuerdo con ese nuevo paro de actividades académicas que andan promoviendo las dos damas susodichas y a quienes hacemos una gran reverencia, cual el virtuoso caballero del Amadís de Gaula…

 

Damas que representan a un buen porcentaje de los profesores universitarios, es verdad. Además que el paro universitario le viene como anillo al dedo a los sectores opositores para remontar la cuesta de la parlamentarias, en las que el chavismo por cierto tendrá que ir muy cohesionado y echarle mucha bola para ganar por amplia ventaja; además de realizar inmensas correcciones como desterrar la corrupción y la ineficiencia. Por cierto, es por una duda que tengo: ¿qué habrá pasado con eso de la rendición de cuentas de las autoridades universitarias? ¿Quién será el que se presenta en estos escenarios con ínfulas de Apolo? ¿El gobierno o la Fapuv? Porque dizque dijo el rector de la UCLA, Dr. Francesco Leone: "Esta segunda contratación colectiva de los trabajadores universitarios de Venezuela, no es muy buena… Pero Tampoco es tan mala".

 

Respuesta a la pregunta del título de esta nota: si en Venezuela no existiera la Fapuv no habrían paros y huelgas universitarias, aunque tal vez las reivindicaciones serían peores de las que se tienen. Pero sin un gobierno como el bolivariano los derechos de los trabajadores estarían más mermados, como se dice de la huelga de los trabajadores petroleros de 1936, una de las primeras en Venezuela, en que después de tanto sacrifico López Contreras y las trasnacionales les aumentaron un bolívar, poco más o menos. Palo y palo no es trampa…

luissaavedra2004@yahoo.es



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Luís Saavedra

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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