"Para todos, cupo ya…"

"Para todos, cupo ya…" fue una consigna muy repetida en los años 80 y 90 en plazas, pasillos, aulas y demás espacios del campus de cualquier universidad venezolana (sobre lo que al menos podemos dar testimonio personalmente desde nuestra experiencia en la UPEL-IPB en 1989). Excluido por un sistema inicuo de selección e ingreso, fundamentado en el promedio de notas de los dos últimos años de bachillerato y una prueba de actitud académica que medía básicamente las habilidades lingüísticas y matemáticas; pero que nunca consideró otros aspectos como las condiciones socioeconómicas, la territorialidad, etnia y las actividades especiales como ser deportista, músico, entre otras, como sí se pretende hacer ahorita como parte de las políticas universitarias de la revolución bolivariana.

Sin embargo, es este un sistema de ingreso universitario que requiere de una mayor optimización y en lo que pudiera ofrecer, por cierto, un amplio servicio, la Escuela de Ciencias de la Ucla, ya que en el área de matemática administra un programa de maestría con especialidad en optimización; según me explicaba estos días una jovencita que sigue estudios de postgrado en esa ciencia abstrusa. Ya que, por otra parte, nos resultan inauditos las referencias y testimonios recogidos por la prensa escrita por estos días acera de cómo estudiantes de excelente promedio ahora no sé si es que quedan sin cupo o no son asignados en las especialidades por las que ellas o ellos optaron inicialmente, medicina, por ejemplo pero les asignan cupo en veterinaria, etc. ¿Por qué el sistema este nuevo de ingreso universitario arroja estos errores? ¿Es debido a las nuevas variables que se introdujeron?

Lo cierto es que los miembros del claustro universitario o, mejor, los consejos universitarios, rectores incluidos y vicerrectores, entre otros insignes vigilantes de la tradición, se han quedado sorprendidos por los errores que arroja el susodicho sistema de ingresos de los jóvenes a los estudios superiores y recién estrenado; van a demandar o ya lo han hecho ante el alto tribunal de justicia ya que al parecer los alumnos de mayor rendimiento académico no se les premia si no que los excluye, lo cual es inaceptable, según se ha dicho también.

Es raro, algún privilegio estarán perdiendo, estos graves señores como se dice no dan puntada sin dedal, no creo que sea por la pérdida de algún porcentaje de ingresos propios o defender tanto la meritocracia o talvez sea su visión de la universidad entendida como la reunión de los mejores talentos, aunque también muestra esa polémica nueva de que la universidad está viva, ofrece y demanda, hace crítica e incomoda a la burocracia de la revolución bolivariana, ya que como dicen de buenas intenciones está impregnado el camino del infierno.

Lo cierto es que esa situación no es nueva, nótese lo que ha escrito este fin de semana un reconocido periodista: "Hace una década el mundo universitario quedó desajustado cuando trascendieron los resultados de una profunda, extensa y minuciosa investigación, con abundantes estadísticas recogidas en el libro La exclusión de los pobres de la educación superior venezolana, del profesor (USB) Eduardo Morales Gil", (Eleazar Díaz Rangel. El cupo universitario, en: Los Domingos de Díaz Rangel. Últimas noticias, Caracas, 14 de junio de 2014, p. 9).

Habrá que buscar ese libro y leerlo con atención, las cifras que ofrece de acuerdo con las citas hechas por el Prof. Díaz Rangel tampoco son para sentirse orgullosos. En la democracia representativa los pobres pagaban su educación en los institutos técnicos universitarios y los más ricos estudiaban de gratis en las universidades públicas, de donde se tiene que debido a eso nuestras casas de estudios autónomas y experimentadas tradicionales ha perdido una de las características de los años 70 y 80, a saber ser parte importante de las fuerzas revolucionarias de izquierda hasta convertirse en lo que es hoy: una caterva de retrógrados y gentes de derechas…

Increpé días atrás a alguien porque en la sustentación de sus argumentos citaba a Álvaro Vargas Llosa, (Plinio Apuleyo Mendoza y Carlos Alberto Montaner) con su libro El perfecto idiota latinoamericano, un panfleto a favor del neoliberalismo que no merece ser mencionado en los espacios académicos; pero esta persona adujo que en la UCV se estudiaba epistemología de la buena (¿?), cuestión que no demostró; así como en un doctorado pregunté también recientemente si era válido leer Las Venas Abiertas de América Latina, del paraguayo por todos conocido, por su tono igualmente panfletario pero los participantes brincaron y me increparon fue a mí entonces.

Esto es, en la academia no caben los arrebatos ideológicos, deben hablar los hechos y en el libro de Morales Gil las estadísticas demuestran que en Venezuela contemporánea las universidades se han tornado elitistas: "En 1961, 65,16% de sus estudiantes eran egresados de liceos oficiales y 34,75% de los privados, pero en 1999 los egresados de los públicos bajaron a 28,40% mientras los bachilleres de colegios privados subieron a 66,90%... y en cuanto a los estratos socioeconómicos, 48% de sus alumnos eran de los estratos más ricos… 36% de clase media, y apenas 13% de los más pobres, a pesar de que integraban el 80% de la población", (Rangel, ob cit).

¿Luego de ahí se sigue que es legítimo que el gobierno bolivariano como propulsor del Estado social de derecho y de justicia debe desarrollar un sistema justo de ingreso universitario, que incluya a quienes tengas alto rendimiento, combinado con otros factores? Ese es el dilema, esto es, cómo optimizar ese proceso, que reconozca el esfuerzo y la dedicación junto a otros aspectos del entorno; una forma integral de valorar el desempeño académico del individuo, una cuestión al parecer nada fácil y que las ciencias formales como la matemática y determinadas especializaciones como la optimización pueden cooperar en esos que llaman ciencias puras o aplicadas. Todo un mundo que los que toman decisiones deben considerar, sino el diseño de ciertas políticas públicas resultan en remedios peores que la enfermedad…



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Luís Saavedra

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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