21 de noviembre estudio, estudiantes y revolución en Venezuela

Recientemente los –las- estudiantes venezolanos y venezolanas han tenido oportunidad de conmemorar un día muy especial en el derrotero de sus sacrificadas y exigentes vidas.

De las tantas luchas efectuadas por nuestras distintas poblaciones sociales nacionales contra la dictadura y el dictador Marcos Pérez Jiménez, la acción puntual protagonizada por los estudiantes universitarios caraqueños aquel 21 de noviembre de195, quedaría luego estampada como fecha memorable de juventud política, rebelde y estudiosa.

Este 21 de noviembre recién pasado, las cosas no fueron tan distintas a los modos y maneras como, desde entonces, nuestros estudiantes han venido rememorando los tributos y sacrificios entregados por aquellas pulsiones juveniles caraqueñas, por ello, este último y puntal día nos fue común observar (otra vez) la presencia de una finitud de chamos y chamas, apertrechados de cuadernos, morrales, canciones y ganas, agitando banderas, emociones y sudoraciones en distintas locaciones de nuestra patria.

Por supuesto, tampoco esta vez los y las estudiantes universitarios/universitarias andaban enarbolando banderas callejeras de recuerdo a los suyos en exclusiva familia estudiantil, con sus únicas consignas estudiantiles ni con agendas de mero tenor académico.

Este 21 de noviembre, como otras tantas veces, las pasiones estudiantiles universitarias se hicieron acompañar o fueron también acompañadas con los infaltables apoyos de las ideopolíticas, de la mediática, del funcionariato gubernamental y de ese otro (funcionariato) estacionado en los cuarteles principales de las oposiciones. "Compañías" éstas que en sí mismas tampoco han de resultarnos pecaminosas dentro de una genuina cultura democrática.

Cuando menos tres notas de reflexión nos emergen de las fiestas universitarias públicas recién celebradas nacionalmente, a propósito de la rememoración histórica del día del estudiante, a saber:

1-. La baja, muy baja, capacidad de presencia real de los inmensos continentes de estudiantes universitarios en las variopintas e ideologizadas festividades públicas efectuadas, pues las concentraciones animadas tanto por la parte revolucionaria u oficialista como de las oposiciones, cuidado si en total llegaron a sumar un apretado 10% del total de estudiantes matriculados en nuestras distintas casas de estudios superiores.

Parte de las respuestas a la exigua presencia de las mayorías universitarias en las jornadas cívicas promovidas este 21 de noviembre, quizás tenga (algo) que ver con la raquítica fuerza que tienen ahora unas ciertas dirigencias estudiantiles, del signo que fueren, entradas "bajo sospecha" por el grueso imaginario que efectivamente portan las mayorías de sus compañeros/masas; por la clase de agendas (incluyendo las "ocultas") que colocan en escena sus dirigentes, las cuales al inflarse cada más de contenidos estrictamente ideopolíticos a rabiar, contrastan con unos ríos y riachuelos de estudiantes/masa vueltos cada vez más menos ideopolíticos y si más posmodernos.

2-. El poco espacio visible y efectivo que tiene la revolución bolivariana en las universidades nacionales tradicionales, sean ellas autónomas o experimentales, pues fue obvio constatar que no es la UCV, la USB, la ULA, la LUZ, la UPEL, la UDO, la UCLA, etc. las casas de estudio donde se concentran y potencian (ahora) las mejores fuerzas estudiantiles bolivarianas, constituyéndose por rebote estos agenciamientos en inocultables bastiones del "alimento" estudiantil opositor.

Es posible pensar que entre las numerosas razones que encontremos para comprender el porqué ciertas universidades nacionales emblemáticas, henchidas de tanta historia y solidaridad con las luchas populares, con signos y valencias críticas, políticamente casi siempre situadas en los campos de la izquierda y la revolución, incluso en el anarquismo, se encuentren ahora alineadas con las derechas "pitiyanquis" y no haciendo amistades mínimas con la revolución, tenga algo que ver con los modos en que los mismos "timoneles mayores" de la gesta bolivariana fueron pensando y tratando a este tipo de recintos, en especial a sus frondosos estudiantes.

Ha sido un hecho irrefutable saber como tal experiencia de poder, prácticamente desde sus inicios y aún desde el "primer Chávez", sus "timoneles" mayores optaron por sacar de tales espacios de lucha y saber a un extenso número de estudiantes que en sus momentos, con edades oscilantes entre los 20 y 25 años, cumplían indudablemente importantes juegos naturales de dirigentes estudiantiles para, ipso facto, colocarlos bien sea como ministros, viceministros, gerentes, directores de despachos de importantes empresas públicas, cónsules, embajadores, diputados, alcaldes, gobernadores, concejales, etc.

Por tal vía las jefaturas de nuestra revolución pronto re-convirtieron a una parte importante de los líderes estudiantiles bolivarianos constituidos y/o en franco proceso de constitución, tanto de la UCV, La USB, la LUZ, la UDO, la ULA de la UPEL, de la UCLA, etc., para colocarles inmediatamente visibles atuendos de ejecutivos, con corbatas rojas, rojitas, manejando discrecionalmente unas portentosas chequeras, conociendo de finos whiskies, degustando exquisitas comidas a la par que oficiando ordenes y ordenamientos a granel.

3. Un gobierno con muy poca capacidad de olfato y tacto para trabar (cuando menos) amistades y caminos mínimos y comunes con las universidades real e históricamente constituidas, en vez de aupar las tantas distancias y recelos confrontacionales efectivamente tenidos.

Para nada negamos el merito que han llegado a obtener el establecimiento de programas nacionales del tipo: pasajes estudiantiles preferenciales, dotación de transportes, aumento en el número y monto de becas, no obstante las apuestas por la transformación universitaria que resitúen la condición y potencia actual de tales casas de estudios, lejos de avanzar allí, devino agenda prácticamente negada en estos paraninfos, lo cual en parte habría que endilgárselo a la más elemental falta de "pulso" político mostrado en distintos momentos por nuestros "timoneles" revolucionarios, en especial por esa pléyade de ministros y viceministros de educación superior que hemos tenido.

¿Qué contestaría o agregaría mi amigo lector a estas tres ligeras reflexiones de autor?

edbalaguera@gmail.com



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Edgar Balaguera

Antropólogo, Sociólogo, Magister en Ciencias Políticas, Doctor en Ciencias para el Desarrollo. Docente.

 edbalaguera@gmail.com

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