Conflicto Universitario

El conflicto universitario ha tomado un camino totalmente diferente a los intereses de los agremiados, pareciera que los voceros no comprendiesen que su rol es estar por encima de afiliaciones partidistas o ideológicas.

No se justifica que, por interés ajenos al sector universitario, se paralicen las actividades  en las casas que están llamadas a vencer la sobra,  menos aun, que se que ponga en peligro el semestre de la población estudiantil, que no solo invierte tiempo, esfuerzo y trabajo para su formación, sino que espera cumplir con sus compromisos académicos en el tiempo estipulado para incorporarse al campo laboral y poder ayudar a quienes sean esforzado por su educación.

El gobierno no fue eficaz en atender las demandas universitarias, pero los agremiados deben reconocer que sus exigencias fueron atendidas sustancialmente. El aumento, que no es solo salarial, marca un precedente histórico en la vida de los conflictos laborales, porque incrementar el poder adquisitivo del docente entre 120% y 150% no es cualquier cosa. Sobre todo, cuando el gobierno enfrenta una densa crisis económica.      

El problema persiste porque se enzanjonó el conflicto, se permitió que intereses externos a las exigencias justas de los profesores tomarán cuerpo. El gobierno ahora debe campanear a los gremialistas para que conozcan la propuesta presentada, es decir, debe lograr que el docente espectador indague sobre lo propuesto.

El gobierno es uno de los más interesados en reanudar las actividades universitarias, no solo por ser este su deber, sino porque debe ser consecuente con sus políticas educativas. Recordemos que incrementó la matrícula universitaria durante el período 1998-2012 en más del 600%, es decir, que de 440 mil estudiantes de educación superior se pasó a 2 millones 500 mil aproximadamente, y que en el 2005, la UNESCO declaró a Venezuela territorio libre de analfabetismo.

Por tanto, desenganchar el conflicto no solo permitirá reanudar las actividades universitarias, sino que neutralizará a sectores extra y anti-universitarios, que aprovechan la coyuntura para obtener saldo político ajeno a los intereses de las diferentes Alma Mater. También evitará que barbaros atenten contra patrimonios culturales de la humanidad.

Lo cierto es que la población venezolana espera se reanude las actividades académicas y que prevalezca la sensatez y la vocación de servicio que caracteriza al educador venezolano. 

Huérfano, Jiuvant G.

jghuerfano@yahoo.es

Twitter: @jghuerfano



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Jiuvant Huérfano


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