Gracias queridos pendejos y malandros (universitarios) por apoyo recibido

Los universitarios de la derecha ni se molestan en ser generosos creando un pote para darles algunas migajas al grupo de malandros y vagos que se “partieron los lomos” tragando cachitos a media noche, para pedir aumento de sueldo para sus venerados y palurdos profesores.
Eso viene incluido en el menú de protestas preparado por la embajada gringa, con billete verde y sus consabidos cachitos incluidos.

Para enero del 2014, esos profesores titulares que no estudian ni les interesa prepararse, incapacitados por natura para crear algo positivo y noble, individuos que jamás han generado herramientas para producir un lápiz o un tornillo siquiera (aunque produzcan los papers más “esclarecedores” del planeta en este país en el que cualquier tuerto investigador es rey), vagos engreídos y consumados, se preparan pues para recibir mensualmente más de 15 mil bolos.
¿Qué harán con ellos?

Botarlos en lujos, despilfarrarlos para que se dispare la adorada inflación y la atronadora especulación; para echarlos en viajes de cruceros, paseos en góndolas, llevando a sus hijos a los espectaculares parques de Disney, o en fiestecillas en los que echan todo por la ventana, la poceta y el bajante, y claro, además, para traer miles de cargamentos de bisutería ridícula del mundo entero y decir que por eso se sienten felices.

Con ese billete no se pretende resolver el problema del hambre en sus casas porque en ellas nada falta; tampoco afrontar gravedades de salud porque el Estado les picha cuanto necesitan; ni mucho menos, claro, para realmente mejorar su entorno; ni para comprar mejores libros o herramientas para investigar o pensar.

Nada horroriza más hoy en día a un profesor universitario que pensar. Y eso sí es difícil, porque lo que natura no da, Salamanca no presta.

De la verdadera investigación para estos señores, en realidad, se ocupan sus tutores en el extranjero, esos sí que producen para sus países resultados que les dan portento y desarrollo a sus naciones. Lo de aquí para estos señores profesores es puro mojón de perro que no merece la menor atención, porque a muchos de nuestros profesores universitarios su propio país les provoca espasmos, desprecio y asco.

Y hay que aclarar algo: esas muy pobres y miserables investigaciones (que se publican en las “famosas revistas indexadas” y con las que un privilegiado grupo de profesores ve incrementado en un porcentaje valioso su sueldo) en Europa y EE UU son menos que minúsculas porquerías que no merecen mención de ningún tipo, y además son todos trabajos realizados siempre por los nuestros mirando los intereses y los proyectos tanto científicos y tecnológicos de las grandes potencias, nada que tenga que ver con nosotros.
Es decir, que hasta en esas vainas nosotros financiamos a los gringos y a los europeos.

Porque para este sector de guiñapitos y super acomplejados profesores nuestros, sería algo ridiculísimo el ponerse a investigar para mejorar nuestra producción industrial, agrícola o ganadera, resolver el caos de nuestras vías o de la planificación de nuestras ciudades. Recuerdo como casi todos esos investigadores de nuestras universidades se pusieron a anunciar por las redes, con aplausos y celebraciones de todo tipo que el satélite Simón Bolívar se había ido a pique, había estallado. Grandísimos hijos de puta que en toda sus vidas han sido incapaces, nojoda, ni siquiera de poder hacer volar un avioncito de cartulina.

Miles de millones de dólares despilfarra Venezuela para una investigación en la universidades autónomas en las que jamás se ven resultados concretos ni mucho menos aplicables, sino estafas, viles inventos, poderosos plagios y trampas que dejarían pálidos a todos los más supremos charlatanes y Houdines del planeta.

¿Se acuerdan de aquella trácala espantosa llamada el invento de la Orimulsión, creada por los más grandes expertos y meritócratas de la Universidad de Los Andes y que resultó una pavorosa trácala para la Nación, con la que nos querían meter medio chuzo para que los gringos se llevaran a precio de carbón nuestro petróleo? Yo conocí a uno de estos piratas (francés, por cierto), de cuyo grueso cuello colgaron los imbéciles y ridículos equipos rectorales de la ULA más honores que ristras de morcillas en una súper charcutería.

Cómo escupen y vomitan estos investigadores“ todos los días contra su propio país, porque aquí todo es feo, sin caché, sin distinción, sin calidad ni relevancia en el mundo. Pero ellos, sin las bolas ni el talento para emigrar porque saben que ningún país del mundo se calaría a supremos mentecatos; ninguna nación es lo suficientemente pendeja para recibir a soberanos y mediocres personajes, ni mucho menos para pagarles el billete que aquí se meten por hacer nada.

Veamos este cuadro que me facilita el gran amigo y colega Heriberto Gómez que ningún país del mundo paga a sus profesores; empezando por eso del Año Sabático que nadie paga completo ni en Europa ni en EE UU.
Algunos beneficios adicionales que reciben los profesores universitarios

Los profesores, como tal vez en ninguna otra empresa o institución pública o privada del país, tienen varios días no laborables al año. Entre los días de asueto y vacaciones colectivas, suman 61 días libres, sin trabajo. Esto sin contar, obviamente, los días sábados y domingos. Mención debe hacerse que en casos especiales, por ejemplo, durante la Feria del Sol ( o mejor dicho del Ron), se decretan algunos días libres en Mérida. En el Edo. Táchira, la ULA se toma unos 15 días libres por las Ferias de San Sebastián. En la UNET, por cierto, por estas mismas ferias, se toman vacaciones desde diciembre hasta el mes de febrero. Debe destacarse también, que por paros, huelgas, protestas, entre otros, los profesores también se toman sus días libres, sin trabajar, pero cobrando sus salarios y cesta tickets completos y puntualmente.

Reciben 3 meses de pago por bono vacacional en el receso docente. Igual reciben 3 meses de pago por bono vacacional durante período de vacaciones decembrinas. En total reciben seis meses de pago al año por vacaciones, basado en el sueldo básico del profesor.
Los profesores jubilables, es decir, que pueden tomar sus jubilaciones pero deciden mantenerse laborando, reciben beneficios económicos por el Art. 259 del Estatuto del Personal Docente y de Investigación (EPDI). Este monto es aproximadamente unos 8 mil bolívares para 2013 los cuales reciben por lo general, dos veces al año. En teoría este dinero es para que el profesor pague sus impuestos.

Un profesor a dedicación exclusiva está obligado a dar sólo unas 12 horas de clases a la semana. A pesar de que por reglamento debe permanecer en su sitio de trabajo 40 horas semanales. Usualmente en el núcleo de la ULA en Mérida, casi todos los profesores laboran menos de ese tiempo que debe ser destinado a clases, pues por lo general dan clases a una sola sección, es decir, unas dos veces a la semana, unas cuatro horas de clases.

Los profesores tienen derecho a salir de sabático, el cual puede tomarse una vez que el profesor ha llegado a la categoría de agregado, la tercera categoría en el escalafón. De allí, cada seis años puede optar por el sabático. Este consiste en un año completo, donde el profesor debe desarrollar una investigación por seis meses (que nunca lo hacen, puras vacaciones verdaderamente), el resto del tiempo puede dedicarse a una actividad personal. En teoría es así, en la práctica, por lo general ningún profesor presenta resultados o hace lo que establece el reglamento. Es un año completo sin trabajar y cobrando. Si decide ir al exterior, tiene además apoyo económico de la universidad en dólares o euros.

Tienen derecho a estudiar y hacer postgrados. La universidad financia con varios miles de dólares estos estudios, que puede realizar, durante cuatro años, en el país o en el exterior. Donde lo desee el profesor.

El profesor, además, con el postgrado que realice puede utilizar el título obtenido para ascender, por lo que incrementará el monto del salario que la propia institución que le pagó por sus estudios, debe pagarle. De igual modo recibirá por el resto de su vida el pago equivalente a un mes de salario, por haber obtenido el título de doctor.

Al llegar a la máxima categoría, Titular, el profesor comenzará a recibir un pago extra por titularidad. Este monto se incrementará anualmente, mientras más años pase siendo titular, mayor serán los ingresos por este concepto.

Los profesores cuentan con una caja de ahorro (CAPROF) y de un fondo de jubilaciones (FONPRULA). En los mismos los profesores pueden acceder a préstamos a una muy baja tasa de interés. El dinero lo pueden destinar a prácticamente cualquier cosa que desee el profesor.
Poseen un seguro HCM pagado por el gobierno nacional. Además, está el instituto de previsión del profesorado (IPP) donde financian y dan recursos para tratamientos médicos. Pero además el IPP maneja una prima de apoyo didáctico que da a los profesores unos mil bolívares al año para gastos en libros o para adquirir cualquier otro producto que sirva al profesor en sus actividades docentes. Cuenta con el CAMIULA, servicio médico que ofrece la institución, con un mínimo aporte del profesor. Puede recibir tratamiento médico gratis, incluyendo la medicina.

A través del CDCHTA, los profesores pueden desarrollar proyectos de investigación. Esto permite, entre otras cosas, adquirir equipos, como computadoras, a las cuales por lo general le dan un uso personal. También manejar ciertos recursos económicos, a través de los viáticos, dependiendo del tipo de proyecto. Además pueden asistir a congresos nacionales e internacionales financiados por la universidad. Pueden, también, desarrollar proyectos de varios miles de bolívares, a través del FONACIT. Puede participar en los programas PEI y ADG, que son programas de estímulo al investigador del CDCHTA. Dependiendo de un puntaje obtenido, recibirá un premio en metálico. El programa PEI lo desarrolla tanto el FONACIT como el CDCHTA. La clasificación que obtenga en el PEI del FONACIT, la puede utilizar como mérito para participar en el PEI del CDCHTA. En ambos casos recibirá premios en metálicos por separado.

Cuenta con instalaciones para su esparcimiento. Con acceso a piscinas y otras diversiones. Hay instalaciones de estas en Mérida y Táchira. Por lo general, el servicio es totalmente gratis, lo financia el gremio o la institución.

Las autoridades y la mayoría de los cargos directivos, gozan de una prima especial por el cargo que desempeñan. Además tienen asignados vehículos y choferes. En algunos casos, como el Rector, tienen además varios guardaespaldas.

No hay un control de asistencia. De tal manera que, con mucha frecuencia, profesores están en contactos con sus alumnos muy pocas veces durante el desarrollo del semestre o año académico.

Otros beneficios son recibidos por los profesores, como por ejemplo los cesta tickets. En los actuales momentos son 21 tickets a 0.5 unidad tributaria. Este beneficio es recibido mensualmente, de enero a diciembre, aún en el período vacacional. También tienen unas primas, por ejemplo reciben pago por hijos, hasta que estos se gradúen en la universidad o se casen.

Algunos profesores participan en los cursos intensivos. Recibiendo unos Bs. 5-7 mil por cada sección, por lo general trabajan dos secciones. Esto reporta al profesor algunos miles de bolívares, en aproximadamente en unas seis semanas de trabajo, a razón de unas 8 horas diarias. Los profesores coordinadores de dichos cursos, reciben igualmente, una importante suma de dinero.

Pueden trabajar con el Estado, en una condición de permiso no remunerado. Algunos docentes, pasan parte de su tiempo trabajando fuera de la institución, a pesar de haber sido preparada por ésta con apoyo a los estudios de cuarto y quinto nivel.
Los familiares de los profesores esposa, hijos y padres, reciben de la universidad los mismos beneficios médicos del profesor.

Hay políticas habitacionales. En algunas oportunidades la universidad ha desarrollado proyectos habitacionales para los profesores, en los cuales han utilizado los terrenos de la universidad.
Aun después de jubilado, el profesor puede seguir trabajando como jubilado activo, recibiendo aparte una cómoda remuneración por dicho trabajo. La jubilación se da a los 60 años del profesor o a los 25 años de trabajo, no obstante el profesor puede decidir cuándo desea jubilarse. También el jubilado puede participar en los procesos electorales votando o siendo candidato para formar parte de las autoridades universitarias, incluso para rector.

Una vez jubilado el profesor, sigue recibiendo casi todos los beneficios de un profesor activo. Si fallece, el beneficio es transferido a sus herederos. El pago de la jubilación, lo hace el Estado venezolano.


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Jose Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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