O de la fábula del burro flautista

El paro universitario en Venezuela: Estudiantes y Profesores

       Esto de que el estudiantado reproche y obstaculice las acciones gremiales de profesores, obreros y empleados universitarios es de vieja data; su contrario también aplica, esto es que las tales acciones gremiales o sindicales, terminan perjudicando al estudiantado; como también los intentos de luchar unidos por un presupuesto, salarios justos, disponibilidad de recursos para la salud,  pago a tiempo de pasivos labores y prestaciones sociales a los jubilados (¿Qué si gana Capriles esto va a cambiar? ¡Qué va, oh! Si de allá venimos, arrastrando esta cadena de eventos tan fuerte…como dicen Los Corraleros del Majagual; pero, ay, la Revolución Bonita tampoco ha contribuido mucho  a superar  semejantes contradicciones. Estamos entrampados en la antinomia que anunciaba Antonio Gramsci, ya saben aquello de que lo nuevo no termina de nacer y lo viejo tampoco de morir y los pésimos resultados hace flaquear el optimismo de la voluntad…Algo así. Y en la universidad venezolana eso es más que evidente.  Las últimas declaraciones de la Córdova, la Hung y algunas rectoras  como la Divo, parecen revelar a las claras que en este ámbito predomina el régimen de la desconfianza. Como en el cuento de unos amigos míos que reunidos en farra ninguno se quería despedir porque a penas daba la espalda uno los demás se lo devoraban vivo con sus maledicencias…

Verbi gratia, decía recientemente Hung que ahora entregaban los recursos desde la OPSU a los rectores los recursos mediditos, sólo así tendrían control. Por su parte una rectora, la de la UC, argumentaba que su universidad sí había entregado a tiempo la data de su personal docente y de investigación y personal administrativo y de servicios de forma optima y era el MEU el sector que ponía las trabas (Cfr. Diario El Carabobeño, Valencia, 26-06.12); por otra parte, pero en ese mismo ámbito, el profesor desconfía del estudiante y éste del profesor, de donde se tiene que a la hora y punto de llevar a cabo unas acciones reivindicativas, por más justas que éstas puedan ser nos encuentra a todos en las respectivas parcelas, atrincherados,  velando las armas a semejante de aquellos caballeros medievales de los libros pero terminan siendo como canta Alfredo Sadel: una pasión inútil. A la hora del té terminamos todos agarrados, como se dice, enbistiéndonos unos a otros, cegados por las pasiones política-ideológicas, unos prendiendo el fuego de las reivindicaciones justas y necesarias y otros haciendo el papel de los rinocerontes en la granja corriendo a apagar el fuego, con el chantaje ese de que es la universidad la que quiere calentar la calle. Mientras tanto los enemigos de la universidad, los de adentro y los de afuera como decía Alí Primera, al vernos  en esos afanas divisionistas les da una  risita que ni te cuanto…

     Si alguna vez realizamos alguna acción reivindicativa junta casi se da por accidente, como en la fábula del burro flautista, ¿se acuerdan? Es aquella que cuenta la historia de que una vez un burro se encontró  con una flauta que alguien dejó olvidada en los predios del jumento y éste a querer olerla con un resoplido la hizo sonar bellamente por casualidad… Luego de lo cual digo para sus adentros el burrito flautista: “¡Qué bien toco! ¡Después dirán los habladores de siempre que la música Asnal es mala!”

     Convendría que los cronogramas de acciones gremiales y sindicales que hoy se desarrollan en Venezuela, en general convocadas por la FAPUV, exigiendo  cosas por demás justas y necesarias para toda la comunidad universitaria se hiciera contando con la voluntad de todos. ¿Por qué  no se hace? ¿Será por la apatía de muchos, directivos gremiales y asociados? ¿Cómodos que somos por no rayarnos o retratarnos con unos o con otros, porque si no nos dirán escuálidos o chavistas? ¿Cuándo Ud. o yo mismo voy al mercado o a los mercales o pdvales, ¿nos preguntan por nuestra ideología?¿No verdad? Si no, ¿cómo va a pagar el señor, con efectivo o tarjeta? Igual si tenemos a ir al médico. No nos dicen otra cosa, ¿o sí?  La vida y sus necesidades, igual que la muerte, uy,   es la gran igualadora. Pero claro, las cosas más sencillas son paradójicamente las más difíciles de entender.


luissaavedra2004@yahoo.es



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Luís B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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