Pacífica orgía de sangre

De acuerdo como van las vainas  –juzgando por tanto no justificar el recato de decir “cosas”– pareciera no resultar desatinado especular acerca de que, se presentarán en el futuro patrio, asuntos, que se encargarán de no hacernos perder en nada nuestra capacidad de asombro.

Luego de haber observado el pico de Rosales, la sapiencia política del matacuras, la dramática dimensión bucal de María Corina, el glamour trasnochado de Enrique Mendoza, la retahíla insultante de Ramos Allup, la dulzura paramilitar de mazamorro, las rosadas nalgas de los Salas a través de JAVÚ, las fraudulentas promesas de graduación del simpar Ricardo Sánchez, las huelgas de “hambre” de Ledezma y de los estudiantes de labios cosidos (o de teipeados labios), tendríamos entonces que parar de contar.

Ahora se nos presenta un grupito de enfermeros y enfermeras pidiendo aumento de sueldo hasta de 40% (sin negarle por supuesto el derecho inobjetable que tienen a ello) pero extrañando sí el método estruendoso con que lo hacen, haciéndome sospechar, por tanto, que debajo de su hojarasca no se esconde sino un interés politiquero y subversivo.

Porque el escualidismo ramplón, sin poder de convocatoria, trata de demostrar mañosa y cuantitativamente, y a los fines mediáticos consiguientes, que contra el gobierno se han realizado 190.781,50 manifestaciones populares y 3.625,50 huelgas de hambre; o de más o menos hambre. Por supuesto, diez escuálidos o escuálidas brincan y pegan gritos, y lo contabilizan. Y si siguen así, ya cuando Chávez termine habrán contabilizado 50.622.174, 50 manifestaciones y 4.193.304,50 huelgas de hambre; o de más o menos hambre. Y, mientras más fachendonas las presenten, más buscarán parecerse a manifestaciones. Y ni gozando del apoyo mediático de Globovisión las veinticuatro horas del día, convocan gente cansada ya de sus engañifas.

Pero los enfermeros y enfermeras incorporaron, visto el fracaso, una horrífica modalidad: la de agregar sangre supuestamente pacífica al escenario politiquero colocando sobre la bandera de Venezuela sus arterias para pincharlas técnicamente a fin de que goteen sangre sobre ella; de sangre  mancharla para que de sangre quede manchada, notando además que no usaran la de siete estrellas, como siempre lo hacen, sino la de ocho… Un rito como satánico que define muchísimo su intención subversiva. Pero no hay tampoco que soslayar la semiología de su contenido: Que haya escuálidos, que atraídos por la sangre (lo que resulta especialmente connatural en ellos) salgan a buscarla como para hacer ver a la vez que ya la violencia es indetenible y se logre con eso lo que el imperio busca afanosamente. (A Globovisión hay que pararle por cierto el trote con las imágenes que publica).

Por tal razón insisto en que, como van las vainas, nada de raro tendría que antes de las elecciones ocurrieran eventos abracadabrantes. ¿Cuáles por ejemplo? Bueno, intuyo que muchos, porque también tengo imaginación.

Podrían entre otros –ya que la de los jóvenes no produjo ni frío ni calor– que los virtuosos don Luís Miquilena, don Pompeyo Márquez y don Teochoro Petkoff Malec hicieran una huelga de hambre juntos encadenándose al portón del Cementerio General del Sur (al que le critican su pésimo mantenimiento y responsabilizando de ello directamente a Chávez) y que, en el transcurso de ella, ¡antes de morir por la patria, coño! mostraran sin pantalones sus revolucionarias e históricas nalgas y los sendos sangramientos eventuales de sus respectivas almorranas también históricas; secándose dicha sangre, luego, con una bandera nacional no de siete, sino de ocho estrellas.

¿Les gustó éste? ¿Quieren otro?

Que ciertas médicas hagan otra huelga de hambre encadenadas a la reja de la Organización Panamericana de la Salud y luego se practicaran en plena vía pública una laparotomía e hicieran gotear su sangre patricia sobre una bandera de ocho estrellas, no de siete, o sus eventuales sangramientos menstruales, como para dejar constancia ante la comunidad internacional de que aquí este rééégimen acabó con los hospitales, e incluso con los modess, para indirectamente acabar con ellas. ¡Ay, dios mío! Y que a la vez los médicos se practicaran sin anestesia una circuncisión grupal en público, para demostrar lo mismo ante la comunidad internacional.

¿Otro?

Que la fracción masculina y espectral de la MUD filmara un video donde todos aparecieran acosando sexualmente a María Corina debido a que el rééégimen de Chávez le prohíbe, dictatoríamente tener novio, para luego guindarlo en Youtube e invitar a la comunidad internacional a verlo.

 ¡Virga, papa! No estamos para aburrirnos, pero seguro que la sangre coagularía…

Fuente del presente, y para los futuros eventos:

Módulo psiquiátrico de Globovisión.

canano141@yahoo.com.ar



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Raúl Betancourt López


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