La historia de las naciones suele registrar sus tragedias en fechas de estruendo, pero sus actas de defunción institucional se firman en el silencio de los despachos diplomáticos.
Podemos decir, que el 3 de enero de 2026 fue el trauma militar de la captura y el asedio; la Orden Ejecutiva 14373 firmada el 9 de enero es la partida de nacimiento fiscal; el 29 de enero fue el sello legislativo de la cesión de derechos soberanos con la Reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH); y, el Comunicado Oficial del Departamento de Estado del pasado 13 de febrero es, sin lugar a dudas, la partida de nacimiento de una Administración Colonial de Facto en Venezuela, o lo que llamamos el "Nuevo Protectorado Energético de Estados Unidos" en el mundo.
Como economista y analista del devenir petrolero, mi deber es alertar al pueblo venezolano: lo que Washington denomina "acciones para implementar la visión del presidente Trump" no es un plan de recuperación, sino el protocolo de inspección del dueño de las licencias sobre su nuevo protectorado energético.
Estamos asistiendo a la consolidación de un sistema donde la soberanía nacional ha sido sustituida por el permiso burocrático de la OFAC, y el patrimonio común de todos los venezolanos (los Hidrocarburos) ha sido reducido a una barata de remate bajo coacción.
I. El Mapa de la Autonomía Capturada: Un Diagnóstico Geopolítico
El comunicado de Washington confiesa, con una transparencia que hiela la sangre, que el centro de gravedad de las decisiones venezolanas ya no reside en el Palacio de Miraflores, sino en el Departamento del Tesoro. La emisión de las Licencias Generales (GL) 46 a la 50, a un "ritmo récord", confirma lo que el Monitor de Titerización en Tiempo Real de Poli-data.com ha venido advirtiendo: el nivel de soberanía capturada (autonomía gubernamental) por actores externos hoy es del 86%.
Venezuela ha dejado de ser un socio soberano para convertirse en una estación de servicio estratégica integrada forzosamente en la agenda "MAGA" (Make America Great Again). Este nuevo orden no nació de la libre determinación de los pueblos, sino de la coacción militar de la "Operación Resolución Absoluta" y el uso de tecnologías de neutralización como el Discombobulator.
Bajo esta tutela neocolonial, la soberanía es apenas un adorno retórico para un gobierno secuestrado que claudicó sus principios por pura sobrevivencia política.
II. Proceso de Conformación del Protectorado Energético de EE.UU. en Venezuela
Desde una perspectiva de análisis histórico y jurídico riguroso, el nacimiento de este protectorado puede entenderse a través de cuatro hitos o "partidas" complementarias que definen su naturaleza actual.
El protectorado nació de una capitulación forzada por el asedio económico previo y el trauma militar del 3 de enero. Los datos macroeconómicos revelan que Venezuela llegó a este punto tras un desplome del 99% en sus ingresos de divisas y una caída del 74% en su PIB per cápita, lo que funcionó como un "ablandamiento" sistémico. El uso del arma sónica "Discombobulator" neutralizó la defensa nacional sin disparar un proyectil, imponiendo un vicio de consentimiento que obligó a un gobierno secuestrado a canjear el patrimonio común por su propia supervivencia política.
El andamiaje legal de esta entrega se selló con la LOH 2026, que ejecutó un "sicariato" al Artículo 150 de la Constitución al sustituir la aprobación soberana del Parlamento por una simple notificación administrativa (Art. 34). Este retroceso fiscal, denunciado incluso por sectores de oposición como un retorno a condiciones previas a 1943, desmanteló el blindaje de la era Chávez al eliminar el Impuesto de Extracción. Como resultado, el State Take cayó del 54,2% al 42,0%, obligando a la Nación a producir un 29% más de crudo agotable para captar el mismo ingreso fiscal que en 2006.
La fase operacional se consolidó con la visita del Secretario de Energía de EE.UU. a Miraflores y la emisión de las Licencias Generales 46 a la 50. Este esquema de "titerización" otorga a Washington el control directo del flujo de caja, amparado en el Artículo 36 de la nueva ley que permite manejar los dólares en cuentas offshore fuera del control del BCV. El ensordecedor silencio sobre la "democracia" en el discurso del emisario gringo confirma que el Departamento de Energía busca un "entorno operativo estéril" para extraer riqueza sin el ruido de debates parlamentarios o auditorías sociales.
Finalmente, este protectorado se sostiene sobre un "centro político fractal" donde la Asamblea Nacional votó por unanimidad para legalizar el despojo. Mientras figuras mediáticas piden "pacificar" para desmovilizar a la ciudadanía y otros sectores proponen cambios cosméticos en instituciones secundarias, la soberanía real ha sido transferida a un despacho ministerial y a la CIA. Ante este remate, es urgente el resurgimiento de una Oposición Nacionalista Petrolera que denuncie la nulidad absoluta de todo contrato firmado bajo coacción y de espaldas al pueblo.
Veamos lo anterior en detalle.
III. La Trampa del Volumen vs. La Verdad de la Renta
La Administración Trump vende estas licencias como una herramienta de "prosperidad", pero la aritmética de la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH 2026) demuestra un despojo fiscal sin precedentes en ochenta años. Para los defensores del pragmatismo entreguista, el éxito se mide en barcos saliendo de puerto; para nosotros, los nacionalistas, el éxito se mide en el State Take (la participación del Estado en cada barril).
Saquen cuentas, señores. Bajo la legislación de Soberanía Petrolera de Hugo Chávez (2001-2006), el Estado venezolano capturaba el 54,2% del valor bruto de cada barril producido. Con la reforma de la Ley impulsada por los Rodríguez Gómez y aprobada por un Parlamento cómplice, esa participación se desploma al 42,0%. Estamos ante un diferencial de pérdida de $7,3 millones de dólares por cada millón de barriles extraídos.
Aquí reside lo que yo denomino la Paradoja del Empobrecimiento por Volumen: para que el fisco nacional reciba hoy la misma cantidad de dólares que obtenía en 2006 por un millón de barriles, la industria está obligada ahora a producir 290.000 barriles adicionales. Estamos regalando casi un tercio de nuestra producción agotable y multiplicando el daño ambiental de nuestros yacimientos solo para financiar la rentabilidad neta de las corporaciones gringas, que ahora tienen el derecho legal de facturar en cuentas offshore fuera del control del Banco Central de Venezuela (Art. 36 de la LOH 2026).
IV. El Sicariato al Artículo 150: Un Fraude Constitucional "Ex Tunc"
La pregunta sobre la legalidad de lo que firma Delcy Rodríguez tiene una respuesta técnica contundente: lo acordado es jurídicamente nulo de nulidad absoluta. El centro de este "sicariato a la norma" es el vaciado del Artículo 150 de nuestra Constitución. La Carta Magna es taxativa al exigir la aprobación de la Asamblea Nacional para contratos de interés público nacional.
Sin embargo, la LOH 2026 (Art. 34) sustituyó este mandato sagrado por una simple notificación administrativa. Esta "interpretación psiquiátrica" del derecho, como la llamó el presidente de la AN, pretende que el principal activo de la República deje de ser de interés público para convertirse en un secreto de oficina ministerial.
Un contrato firmado con una pistola en la sien y eludiendo el control del soberano carece de causa lícita. Las petroleras que hoy celebran concesiones disfrazadas de 40 años (25+15) deben saber que están adquiriendo "Títulos Tóxicos" que un futuro Estado de Derecho nacionalista desconocerá sin derecho a pataleo.
V. La Democracia como "Ruido" en el Flujo de Caja
A muchos les sorprendió que el Secretario de Energía no pronunciara la palabra "Democracia" en su discurso en Miraflores. A nosotros no. Para el Departamento de Energía de EE.UU., la democracia es sinónimo de volatilidad operativa. El tablero de Trump no busca aliados ideológicos; busca un entorno operativo estéril.
La democracia real implica sindicatos exigiendo derechos, debates parlamentarios sobre regalías y auditorías de costos. Lo que el emisario de Washington vino a buscar fue la confirmación de que la LOH 2026 les había entregado una autopista administrativa donde no hay que convencer a un pueblo, sino pactar con un despacho. La historia es un espejo cruel de esta realidad. Washington siempre ha preferido el petróleo sobre la libertad cuando los intereses energéticos están en juego:
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Irán (1953) - Operación Ajax: Derrocaron al democrático Mosaddegh para frenar la nacionalización y reinstalaron la autocracia del Shah para asegurar el flujo de crudo.
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Arabia Saudita (1945) - Pacto del USS Quincy: Roosevelt garantizó permanencia a una monarquía absoluta a cambio de petróleo. Jamás les han pedido un voto.
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Irak (1980s): Apoyaron al dictador Saddam Hussein mientras sirvió de baluarte energético, ignorando sus atropellos internos.
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Guinea Ecuatorial: Priorizan el acceso al petróleo del Golfo de Guinea sobre cualquier crítica a la dictadura de Teodoro Obiang.
Venezuela ha entrado oficialmente en esa lista de vergüenza. La "paz sepulcral" y la pacificación forzada —ejemplificada en el arresto domiciliario de líderes de la oposición una vez liberados por medio de acuerdos politicos— es el entorno que las petroleras necesitan para extraer nuestra riqueza sin control social.
VI. El Espejo de Iraq y Libia: Venezuela no es el único Protectorado
Washington no está inventando la pólvora; está aplicando en Venezuela el modelo de gestión que ya ha implementado en otros escenarios de guerra y recursos naturales. Venezuela ha entrado oficialmente en la red de protectorados energéticos actuales:
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El Modelo de Iraq (2003-Presente): Tras la invasión, se creó el Fondo de Desarrollo para Iraq (DFI), donde los ingresos petroleros se depositaban en una cuenta en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York bajo supervisión estadounidense. Esto otorgó a Washington un poder absoluto sobre el presupuesto de Bagdad.
Hoy, la Orden Ejecutiva 14373 de Trump centraliza de forma similar el control de los fondos venezolanos en cuentas del Tesoro de EE.UU. o cuentas en Qatar supervisadas por el Secretario de Estado.
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El Modelo de Libia: En un entorno de fragmentación política similar al nuestro, los ingresos petroleros son monitoreados internacionalmente para evitar que financien facciones rebeldes, convirtiendo al Banco Central de Libia en un ente tutelado por potencias extranjeras.
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El Modelo de Sudán del Sur: La debilidad institucional y la deuda extrema han llevado a la imposición de supervisiones fiscales internacionales sobre su riqueza petrolera.
En Venezuela, el comunicado del 13 de febrero formaliza que EE. UU. no solo emitirá las licencias, sino que "supervisará" que los fondos se gasten "en beneficio del pueblo", una frase que en Iraq resultó en la desaparición de 8,7 mil millones de dólares sin rendición de cuentas.
VII. La Complicidad y el Fractal de la Entrega
Lo más doloroso de este proceso es la unanimidad cómplice. Los 285 diputados que levantaron la mano para aprobar la LOH 2026, incluyendo a los que se dicen "oposición", han avalado un fraude constitucional que degrada al Parlamento a una oficina de correos.
Aquí el "centro político" se comporta como un fractal de la entrega: un patrón que se repite en todas las escalas. En lo macro es el pacto Trump-Delcy; en lo institucional es la voz de la oposición "normalizadora" pidiendo cargos en el BCV a cambio de acompañamiento; en lo petrolero es el remate de la renta.
Si la "otra política" que proponen algunos sectores se limita a "acompañar" el despojo para recibir cuotas de poder técnico, entonces no son alternativa, son el maquillaje de una administración colonial.
VIII. Escenario Emergente: La Necesidad de una Oposición Nacionalista Petrolera
Frente a los escenarios de capitulación o guerra civil planteados por el realismo pesimista, yo propongo el resurgimiento de un Movimiento Nacionalista Petrolero. Una fuerza que entienda que la libertad y la democracia no vendrán de una licencia de la OFAC, sino de la exigencia de transparencia absoluta sobre nuestro patrimonio.
No podemos permitir que el miedo a que la CIA nos "siembre" o nos desaparezca nos silencie ante el remate de nuestra propiedad inalienable (Art. 12 CRBV). Debemos denunciar la mea culpa de una gestión gubernamental que, tras destruir el bienestar que obtuvimos hasta el 2012, hoy canjea el futuro de las próximas generaciones por su permanencia física en el poder.
Conclusión Final
Venezolanos, la advertencia es clara: estamos trabajando más para ganar menos. Volumen sin renta es solo una liquidación de activos. Washington no ha venido a sembrar más democracia; ha venido a cosechar barriles baratos y a facturar en su propio territorio supervisado.
Venezuela no es hoy un socio, sino un protectorado administrado por un gobierno secuestrado que claudicó su nacionalismo. La verdadera paz no se construye sobre el fraude al Artículo 150 ni sobre el secreto ministerial. La soberanía no se discute, se defiende con la razón y el derecho.
¡Saquen cuentas, señores! El petróleo es de todos, pero con la LOH 2026 y la bendición de Miraflores, la renta volvió a ser de los extranjeros.