La agudeza de Paul Krugman

He leído en El País un artículo de Paul Krugman, Nobel de Economía (si bien no es propiamente un premio Nobel, pues a partir de 1968 se estableció el Premio de Ciencias Económicas del Banco de Suecia, gestionado por la Real Academia de las Ciencias de Suecia, que es común y erróneamente llamado "Premio Nobel de Economía"). En todo caso, no falla... Empezamos porque quien o quienes acuerdan el Nobel de cada año están entre la élite de la élite de este "sistema" económico y político que envuelve a todos los países occidentales y parte de los orientales, sea el galardón de la materia que sea. Sea Medicina, Física o Literatura

Desde luego, las universidades de Economía de todo Occidente y se supone que países como Japón adheridos al sistema económico imperante en occidente, no enseñan otra cosa que liberalismo, esto es, maniobras y más maniobras en torno a la más o menos libertad de Mercado. Eso, e ingeniería financiera a partir de la asignatura de Macroeconomía. En cuanto a las leyes económicas las dicta y regula el propio sistema, pero es para, indirectamente, concitarse la Economía en general, en interés de las partes de la sociedad más escogidas. Esto es, de todas menos la trabajadora, que ha de conformarse con el trozo más pequeño de la tarta…

Por supuesto que, dejando aparte al mundo básicamente islámico, que ni está a favor ni en contra del "sistema" occidental sino todo lo contrario, si el resto del mundo girase en torno al otro sistema, es decir, al del no liberalismo económico, cada vez más asfixiante en occidente, es decir, al que se corresponde con el pensamiento marxista; un modo de interpretar la economía que postula como prioridad principal en los presupuestos nacionales el armamento infinito dedicado a la depredación de las riquezas de otros países, débiles justo en armamento, ricos en materias primas que apenas existen ya en el continente europeo y Estados Unidos prácticamente esquilmados; un método que funciona bien en buena medida gracias a la rapiña y al expolio durante toda la historia de occidente, antes de los países africanos, por medio del colonialismo "protector", antes de los asiáticos a cargo principalmente de los anglosajones, y después, hasta ayer, con guerras de invasión y argucias de política internacional rastrera, amenazando a ésta y a la otra nación si no se comportan con arreglo al interés de los anglosajones, embargando aquí y allá… Si el mundo occidental, no girase, digo, alrededor de una libertad de mercado, falsa salvo en lo que se refiere a los productos más irrelevantes, y ahora cada día que pasa más dependiente de personajes individuales más o menos escondidos tras aparatosas personas jurídicas… en esas universidades de todo occidente se enseñaría economía marxista, que va al meollo de la economía en toda sociedad.

Por eso, todos los economistas, galardonados o no, salidos de las universidades de Occidente vienen a decir lo mismo. Y los Nobel de Economía ¿por qué se destacan tanto?, pues por una mayor capacidad retórica para embrollarlo todo resaltando con euforia la eficacia de quienes manejan los resortes de la economía, como hace Krugman en ese artículo de El País; una economía sobre la que otros economistas que después de salir de la universidad desean pensar por cuenta propia, y yo, entendemos que la clave está en las prioridades. Como en cualquier familia. Como en cualquier contabilidad basada en el Debe y el Haber, en los Ingresos y los Gastos…

A la Economía y a los economistas se les da una importancia que no tienen. Es más, se les da a los más enrevesados, a los más versados en ingeniería financiera. Las finanzas han pasado por encima, han superado a la economía en su sentido más elemental. Es decir, en cómo ordeñar la riqueza de las naciones, la propia y las ajenas, para hacer cada vez más ricos a los opulentos, a través de tortuosas operaciones matemáticas, algebraicas o de la teoría de cuerdas, a gran escala. Las mismas operaciones crematísticas que, a escala más reducida, hacen los mafiosos y los bajos fondos comunes de la sociedad humana occidental… La diferencia sólo es cuantitativa, de grado, no cualitativa.

Lo mismo que se le ve el plumero a la Declaración de los Derechos Humanos, redactada por la ONU, alineándose al lado de los países que la rigen y el Consejo de Seguridad, al distinguir los delitos comunes que impiden en su artículo 14, ser invocados para pedir asilo en otro país, y los delitos especiales, que son los que cometen los gobernantes y los magnates, que pueden acogerse al asilo, en lugar de agravar los códigos penales la pena cuando el delito especial lo comete el gobernante o el magnate precisamente por su alta responsabilidad y por estar ungido por el privilegio… En resumidas cuentas, la Economía que se enseña en Occidente y la exaltación de los personajes que la tratan a gusto del sistema y de quienes mejor viven en él, sólo tienen sentido para los patricios, no para los plebeyos, no para la inmensa mayoría de la población…



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Jaime Richart

Antropólogo y jurista.

 richart.jaime@gmail.com      @jjaimerichart

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