Hacia una política de varios salarios mínimos y otros aportes

El salario mínimo, en la gran mayoría de los países no cubre las necesidades mínimas de la población y en la medida que lo vemos como atractivo en un país determinado, también observamos que éstos forman parte de una sociedad de consumo y que los gastos básicos hasta los impuestos a los trabajadores son elevados, consumiéndose ese salario y mucho más, lo que implica el consumo con tarjetas de créditos, hipotecas impagables, es decir, sociedades con trabajadores endeudados eternamente.

Analizando casos como el modelo Chino, país que ha tenido un importante desarrollo en su economía, nos encontramos que existen varios salarios mínimos, por zonas; sector productivo; empresas oficiales o privadas; sector primario, secundario o terciario; sector rural o urbano, etc. De hecho, no es fácil resumir el tema en montos de salarios mínimos. Este ejemplo se toma porque Venezuela pudiera enrumbarse a tener varios tipos de salarios mínimos, analicemos algunos casos y qué debe hacer el estado para incrementar sus ingresos.

A mediados del año 2021, la economista Pasqualina Curcio publicó un estudio donde demuestra que los salarios se redujeron del 36% al 18% del tamaño de la economía, en el lapso comprendido entre los años 2014 la 2017. En ese mismo período el aumento de las ganancias se incrementaron del 315 al 49%. Es decir que mientras la población se empobrecía, la burguesía se hacía más rica a costa de los trabajadores. Es obvio que en el proceso de recuperación económica del año pasado esas cifras hayan tendido a ensancharse en su diferencia. Como conclusión inmanente está el hecho que la burguesía se niega a compartir sus ganancias con los trabajadores y ese robo lo gastan en vehículos de lujos, restaurantes, o cualquier gasto que consideremos suntuoso y al que la mayoría de la población no tendrá acceso.

En artículos anteriores hemos referido el hecho de cómo la evasión fiscal cada día es mayor y que las recaudaciones del SENIAT se distancian proporcionalmente de su impacto en el PIB, siendo Venezuela el país de Latinoamérica donde menos se recaudan impuestos, dicho de otra forma donde hay mayor evasión. Segunda conclusión, la burguesía no solo roba a los trabajadores sino también al estado, en este caso bajo la mirada cómplice de los entes de recaudación nacional o municipal.

Con respecto al incremento de salarios, el pasado mes de enero, el presidente de Fedecámaras; Carlos Fernández informó que las conversaciones estaban adelantadas para, que a partir, del mes de febrero se hiciera un aumento del salario mínimo a 50 dólares la, conociendo sus intereses y sus formas de negociar es presumible que si ofrecen 50 $ es porque pueden pagar más. De hecho muchas empresas pagan salarios superiores a ese monto, solo que en términos de bonos para que no impacten en el resto de los beneficios de los trabajadores. Pero también muchos empresarios aprovechan de "la situación país" para pagar irrisorios salarios al personal pudiendo ser mayor el aporte.

Por otra parte, la realidad económica del sector público venezolano es dantesca y mientras el estado no aumente el salario a los empleados públicos, jubilados y pensionados, estará llevándose innecesariamente en la crisis a los empleados del sector privado, que forman la mayoría de los trabajadores activos del país.

Pero mientras el bloqueo económico hace estragos en las principales empresas públicas, limitando su capacidad productiva y evitando que el estado tenga el otrora flujo de recursos que le permitía mejorar las condiciones económicas de la población; el SENIAT sigue en su letargo permisivo y no se ve alguna fórmula que acompañe a incrementar el ingreso económico del país, adicionales a los del arco minero y de los servicios públicos ahora dolarizados, pero que son insuficiente para la gran carga laboral y los pasivos que tiene el país.

Como una opción para incrementar la producción y reducir la carga laboral sobre el estado, los ministerios de Agricultura y Tierras y de Alimentación, les asignaron empresas que ellos no pudieron poner o mantener en productividad. Sin embargo los empresarios usufrutuan de estas instalaciones sin ningún beneficio claro para el estado o para la población. Por ejemplo, se tiene al grupo EBENEZER, a quienes se les asignó el complejo de producción avícola La Productora, ubicado en el estado Portuguesa, que tiene desde las gallinas ponedoras, la incubadora de pollos hasta la producción de miles de toneladas de carne de pollo, pero encontramos que sus productos tienen el mismo costo que los de otras marcas privadas. Es decir ¿en qué condiciones se entregó y qué se espera de realimentación económica para el estado por ceder esas infraestructuras?

Paralelo a este escenario algunas alcaldías y gobernaciones vienen desarrollando un sistema de ingresos basados en regímenes tributarios disciplinados y en la creación de empresas de producción, por ejemplo, en el estado Miranda, durante los meses de enero a mayo 2022, la alcaldía de Sucre recaudó la suma de 16,45 millones dólares; y la de Chacao recaudó 11,97 millones dólares. Todos esos recursos son básicamente utilizados para la inversión en infraestructura o social pero no va a los salarios. ¿De qué sirve que las alcaldías mantengan pintadas y repintadas calles y fachadas, o que se hayan convertido en los conserjes de las ciudades si sus trabajadores tiene salarios de miserias? y peor aún, la mayor parte de esas obras la ejecutan empresas privadas que se lucran significativamente por esos servicios.

Sobre estas consideraciones realizaremos alguna propuestas con miras a aportar soluciones ante esta gran crisis que no puede seguir reposando sobre los hombros de los trabajadores:

  1. El salario mínimo del sector privado comercial debe ser de un petro o lo mismo que decir 60 dólares.

  2. Las empresas privadas de producción deben pagar dos petros a sus trabajadores, 120 dólares.

  3. El sector rural o campesino, básicamente depende de relaciones entre pequeños y medianos empresarios, estos sectores pueden también pagar un petro a sus trabajadores.

  4. El gobierno demostró, durante cinco meses del año 2022, que se podía mantener un salario mínimo del sector público de medio petro, debe volver a esa fórmula, visto que los ingresos petroleros en la actualidad se mantienen similares a los de ese periodo.

  5. Dentro del sector público, igual se pueden aplicar, criterios de mejorar aún más a los trabajadores de las empresas de producción o servicios que producen recursos.

  6. Deben haber impuestos más elevados al consumo suntuoso, no tiene lógica que mientras el gobierno hace grandes esfuerzos por vencer las restricciones externas y conseguir divisas, las que consigan los empresarios se inviertan en importación de vehículos de lujos y productos para tiendas de alto costo.

  7. Si el estado no puede pagar la nómina pública tampoco debe seguir contratando personal. Es impresionante como las instituciones públicas contratan personas mensualmente para cubrir el ausentismo laboral. Todas estas personas se quejan de los bajos salarios, pero ingresan y aceptan el empleo en la esperanza que cambie la situación económica. Es necesario sincerar la nómina; hay personas que aunque le aumenten el salario a estándares internacionales, igual van a quejarse seguirán procrastinando de acuerdo a la tradición adeca venezolana.

  8. Las autoridades deben salir del chantaje que le imponen dirigentes sindicales en cuanto a la supuesta justicia social, los que conciben al estado como único ente empleador y que tiene el deber de contratar todo personal o dejar en nómina fija a todo aquel que haga una suplencia o cubra una necesidad temporal. Esos mismos voceros del populismo nunca se ven protestando ni exigiendo a la empresa privada que aumente los salarios, las exigencias solo la hacen al gobierno, como si el tema de un decreto solucionara los problemas laborales y como si éste fuera el único ente contratante.

  9. Si no hay recursos para pagar pensiones y salarios porque no sacan del sistema de pagos de pensiones y jubilaciones a personas que ya fallecieron hace varios años y cuyos recursos se siguen depositando en sus cuentas bancarias, lo que es imposible que retorne al fisco nacional.

  10. Las gobernaciones de los principales estados, así como las 40 alcaldías más grandes del país deben asumir una porción de su nómina, tienen capacidad de generar recursos, la prioridad no es solo embellecer ciudades cuando sus trabajadores no tienen salarios.

  11. Es fundamental que los funcionarios de alto rango den el ejemplo de austeridad, en medio de una gran crisis seguir con el derroche de recursos es una bofetada al pueblo. No es un problema de las camionetas solamente, es la vestimenta, los lujos, casas, bienes personales, excesos de gastos que sólo los critican a los que se alejan del gobierno como el caso de la exfiscal Ortega Díaz y el exministro Rafael Ramírez.

  12. Los servicios de inteligencia del estado deben activarse para perseguir a los grandes corruptos, por ejemplo ministros que al salir de sus cargos tienen hasta avionetas, se deben expropiar sus bienes y regresar el recurso al erario público, por supuesto que no aparecen a su nombre sino a través de testaferros.



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Endert Gil Montserrat

Ingeniero Electricista y docente de la UPTAEB-LARA .

 endertgil@gmail.com

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