¡No creo en el libre mercado!

No puedo creer en un libre mercado, no bajo las actuales reglas de juego

Bajo estas condiciones, no puede existir un mercado verdaderamente "libre" por dos simples razones : primeramente, porque la existencia de oligopolios y monopolios, fenómeno inherente al capitalismo, sobre todo en su encarnación neoliberal financiera dominada por mafias cada vez más intocables y poderosas nunca lo permitiría.

Segundo: para que en un sistema de libre mercado todos tuvieran la libertad de intercambiar sin abusos y sin trampas, todos los participantes deberían tener un conocimiento absoluto de todos los factores que influyen en todas las transacciones, algo todavía imposible, incluso con nuestro avanzado conocimiento en computación y tecnología.

El blockchain es un buen intento, pero mientras la tecnología permanece casi totalmente bajo el dominio y control de un pequeño grupo de poderosos personajes, los sistemas, la información y los algoritmos serán siempre manipulados para que ese grupito siempre gane.

Ahora bien, continuamente escuchamos infinidad de charlas y leemos cientos de libros, charlas dictadas y libros escritos por reconocidos economistas de las diferentes escuelas, clásicas y nuevas. Entre ellos se generan intensos debates que nunca terminan de encontrar soluciones a los principales problemas que afectan a la sociedad moderna.

Algunos piensan incluso que la búsqueda de soluciones a las contradicciones y a los problemas del actual sistema económico capitalista no es para nada el fin que buscan esos cientos de libros y discusiones, en su mayoría financiados por los principales beneficiarios de las continuas crisis del capitalismo financiero.

Todas las ideas que llegan a ser implementadas, casi siempre terminan fracasando de alguna u otra manera. Algunas detienen la inflación pero terminan aumentando la desigualdad y volviendo más ricas y poderosas a las élites de siempre y a sus aliados.

Otras alivian un poco la desigualdad y el sufrimiento de los más pobres pero generan el rechazo y el ataque constante de las clases altas y medias y terminan sus promotores obligados a tomar las mismas medidas que ofrecieron combatir.

Casi todas las teorías económicas , viejas y nuevas, terminan en el mismo callejón sin salida, al final del cual siempre esperan la explotación desmedida del trabajador y de la Madre de la Naturaleza.

Nuevos pensadores hablan de una sociedad sin mercado, otras de un mercado controlado por un estado fuerte que le ponga un parado a los excesos de los grandes poderes económicos y sus minorías globalistas. Otros cada vez más nos sugieren estados soberanos y nacionalistas en busqueda de la autarquía.

Muchos creen que existe un plan de esas minorías elitistas, para solucionar todo por medio de la inteligencia artificial y la tecnología en general, deshaciendose de un tercio de la humanidad, aquellos que ellos consideran inferiores y desechables, instalando un neofeudalismo tecnológico y lo que algunos llaman el "capitalismo cognitivo", un sistema que permitiría, según ellos, la explotación infinita de un recurso infinito: el talento humano y la creación de conocimiento.

Algunas voces menos altisonantes ya empiezan a asomar un tipo de visión diferente: el fin de los monopolios, la total descentralización del poder, la creación de comunidades autónomas, autosustentables y autogobernadas comerciando solidariamente con otras comunidades en la misma frecuencia. Esta última es, lo confieso, una de mis favoritas.

En estos tiempos de crisis global presenciamos sin duda una conflictiva y profunda división del orden mundial establecido.

Establecido, como es costumbre, por las élites gobernantes de siempre. Recordemos que en el fin del feudalismo, fueron esas mismas élites las que se aliaron con las nuevas "burguesías liberales" para ir poco a poco construyendo el capitalismo, siempre cuidando que los intereses de ambos grupos de poder no corrieran ningún riesgo.

Esa división se nos presenta hoy, entre unas elites que se esfuerzan por mantener su control hegemónico en un mundo unipolar, impuesto después de la segunda gran guerra, ejercido como es bien sabido, muchas veces por la fuerza y que utiliza las finanzas y sobretodo la deuda como instrumentos de dominio y el poderío militar de algunos de los más grandes ejércitos del planeta para "doblarle el brazo" a aquellos que osen desviarse de sus designios imperialistas.

En este sistema los Estados Nación ya son considerados innecesarios y más bien un estorbo para el desarrollo capitalista de las grandes corporaciones. Los gobiernos se convierten en simples marionetas manejadas a mansalva por estas élites globalistas. Por un lado.

Por el otro, unas nuevas élites que han venido surgiendo lentamente, pero a paso firme que buscan un orden mundial más inclusivo y participativo. Con gobiernos nacionalistas y soberanistas, a veces autoritarios, que buscan una repartición más equitativa del poder entre múltiples polos y un comercio plural, más solidario, buscando en lo posible relaciones internacionales de "ganar ganar" y la superación de conflictos por medios diplomáticos.

En las últimas reuniones de las Naciones Unidas, la UE, la OTAN, los BRIC entre otras incluyendo la última y significativa reunión de "países independientes" en Ankara, pudimos observar con claridad estas diferentes corrientes, expresando abiertamente sus posiciones y sus intenciones.

Un lado busca la instalación de un nuevo orden mundial unipolar y hegemónico con una cultura homogeneizada y un sistema económico que continue basado en la apropiación por despojo, y el exterminio de las grandes mayorías y que mantenga el orden en el norte global, un "orden basado en sus reglas", mientras continúa sembrando el caos en el resto del planeta que seguirá siendo considerado solo una fuente de recursos.

El otro, busca un orden pluripolar, que respete las culturas y la soberanía de los diferentes pueblos, manteniendo relaciones económicas basadas en el "ganar ganar" y que en vez de eliminar a esas mayorías, busca mas bien sacarlos de la pobreza y convertirlos en consumidores de sus productos.

Ambos bandos siguen, lamentablemente, considerando a la Madre Naturaleza y a los seres humanos simples objetos para ser explotados.

Necesario es entonces un cambio total de paradigmas, no podemos solucionar los problemas causados por el mundo moderno si seguimos pensando desde sus mismos marcos categoriales y conceptos por más lógicos que estos aparentan ser.

Busquemos con urgencia nuevas formas de relacionarnos, construyamos entre todos, horizontalmente, un "mundo donde quepan muchos mundos", comencemos de una vez por todas a crear nuestra nueva comunidad global de vida!

 



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Gustavo Corma


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