La inflación inducida como estrategia para generar crisis social

Estamos en tiempos de turbulencia económica a nivel internacional. Venezuela no se escapa de esos embates económicos globables. No estamos aislado. No obstante, los resultados económicos de estos últimos meses indican que la situación venezolana está mejorando un poco: la inflación se está desacelerando. En las calles se ven más oferta de mercancías nacionales y extranjeras. El gobierno sigue dando la pelea en el mercado cambiario, donde los especuladores de oficio siguen forzando al alza del dólar paralelo que es quien realmente nos hace mucho daño. Porque aún seguimos importando mucho de los bienes de primera necesidad y de consumo masivo.

¿CÓMO ESTÁN LOS MERCADOS EN LA ECONOMÍA VENEZOLANA?

Vemos que el mercado monetario se ha estabilizado un poco, las cifras oficiales así lo indican. La liquidez monetaria ha disminuido gracias a la política restrictiva del BCV. No obstante, el diferencial cambiario entre el dólar oficial y el paralelo comienza a despegarse nuevamente en esta última semana y ha superado la barrera de los 7000, y sigue siendo uno de factores externos que más afecta a nuestra economía, porque incide en la inflación al inflar los costos de producción y comercialización de los bienes y servicios importados, generando expectativas negativas en los inversionistas.

Quedan algunos mercados aún por mejorar las condiciones: el mercado laboral y el crediticio, ambos dependen que se estabilicen los precios en el mercado de bienes y servicios. Si la inflación es baja, incluso menor que la tasa de interés bancaria, la tasa activa, entonces será un negocio para los bancos prestarle dinero a la población para que invierta en viviendas, en adquisición de vehículos, motos, electrodomésticos, entre otros. A su vez, se reactiva el sector construcción, el sector turismo; y las micro y medianas empresas pueden adquirir créditos para poner más maquinas a funcionar, contratar a más personal, y estimular el consumo interno, incluso el Gobierno recaudaría más impuestos.

LA INFLACIÓN: ENEMIGO A VENCER

Como ven la gran problemática a vencer en el corto plazo es la inflación. Disminuyéndola a dos dígitos nos llevaría a la reactivación del aparato productivo. Incluso, mientras la inflación anual esté por encima del 50% la economía seguirá estando en recesión e inestable. Eso son objetivos macroeconómicos básicos. El gran enemigo a vencer es la inflación, para lo cual debe comenzarse a detener a los manipuladores de precios, que ya hoy incluso lo hacen en dólares.

Porque es una realidad, no lo estoy inventando, en la sociedad venezolana hay personas y empresas que vienen induciendo la inflación en dólares. Mientras que en Estados Unidos o en Colombia los productos varían en un promedio del 2,5% anual, aquí vemos bienes y servicios que ilegalmente los cobran en dólares y a su vez duplican su precio mensualmente. ¡Eso es una barbaridad! ¡Esa es la inflación inducida por los enemigos del pueblo! ¡Es la barbarie económica en tiempos de guerra económica! Y eso no lo podemos aceptar.

Desde aquí volvemos hacer un llamado a los organismos competentes para que se avoquen con fuerza y sin temor a detener eso. ¡Porque si no se detiene eso no habrá plan de crecimiento ni de prosperidad que valga!

Eso requiere de iniciativas o creatividad para aplicar medidas inteligentes pero drásticas para que los ladrones de oficio paguen por el daño que le hacen a muchas familias venezolanas, porque en lo macro, contribuyen a alimentar a ese animal feroz que se llama la inflación inducida. Son delitos tipificados en el Código Penal venezolano que requieren mucha mano dura de las autoridades competentes.

Porque cuando son muchos los que actúan de esa manera libertaria o impune, valga decir, como si estuviéramos en la ley de la selva, entonces los planes y políticas sociales del Gobierno no cuajan o no alcanzan los objetivos planteados, contribuyendo a lo que se conoce como ingobernabilidad.

INFLACIÓN INDUCIDA Y LA INSATISFACCIÓN SOCIAL

La inflación inducida, como arma estratégica usada por los enemigos del pueblo en la llamada guerra económica, que es esa inflación que no se origina por principios básicos del mercado, sino con fines conspirativos y delictivos, afecta directamente el bolsillo y la calidad de vida del venezolano. Ese proceso de robo va generando lo que se conoce en economía como "insatisfacción social", que es un paso previo a la implosión social.

En ese trayecto que se da entre la inflación inducida y la insatisfacción social van emergiendo las víctimas de la guerra económica, que en esencia son víctimas de la escasez y la inflación inducida, planificada en Washingtón, pero ejecutada en la economía interna. Porque el que cobra de más, no da factura, cobra en dólares, especula con los alimentos, medicinas y aumenta todos los días los bienes de primera necesidad lo hace aquí en Venezuela, en nuestros mercados.

¡Claro que el bloqueo y las medidas coercitivas del gobierno de Donald Trump y sus aliados internacionales nos hacen daño como Nación! ¡Claro que el robo de nuestros ingresos y activos petroleros en el exterior nos afectan a todos por igual!, ¡que el robo de nuestro oro nos disminuye nuestro patrimonio común!

LOS EMPRESARIOS ATRACADORES Y LAS PARLAMENTARIAS

El que nos atraca directamente todos los días son aquellos empresarios venezolanos que aumentan impunemente el pan nuestro que es la arepa, que incrementan semanalmente el arroz, la pasta, el aceite, la margarina, el agua mineral, el azúcar, el pollo, huevo, la carne, etc. Que después del fracasado golpe de Estado del 30 de abril de este año, de nuevo han venido impulsando una carrera hacia el alza de los precios de los bienes necesarios en el país.

Ellos saben que nuevamente la oposición política fracasó. Cuando digo ellos, me refiero a Fedecámaras, Consecomercio, Venamchamp, Fedenaga, Fedeagro, Cavefar, Conindustria, las Empresas Polar, entre otros gremios opositores, que en enero de este año reconocieron a Juan Guaidó como presidente y desconocieron a Nicolás Maduro, en una estrategia conspirativa y golpista.

Ellos saben que vienen elecciones parlamentarias y que en la oposición no hay un líder que los aglutine, que Guaidó fracasó en su intento de ser el líder supremo de la oposición. Y saben que lo manifestado por Mike Pompeo fue un claro mensaje a los opositores, que los supuestos 40 candidatos presidenciales deben unirse y trabajar para ganar las elecciones parlamentarias como lo hicieron en el 2015.

Los empresarios conspiradores saben que la única forma de ganar esas elecciones es creando los mismos niveles de insatisfacción social que crearon en el 2015, que desmovilizó el voto chavistas y conllevó a que más de 2 millones dejaran de votar en beneficio de la oposición que manda en la Asamblea Nacional en desacato y que bastante daño le ha hecho a Venezuela por medio de la traición a la patria en función de los intereses del Imperio del Norte.

En fin, el pueblo está consciente de lo que harán los gringos y la oposición empresarial venezolana para intentar desmoralizar y desmovilizar los votos chavistas en las venideras elecciones parlamentarias.

Es por eso que los líderes de la revolución en todos los niveles no le pueden dejar todo al presidente Nicolás Maduro, y deben lanzarse de una vez por todas a detener a los que inducen la inflación y el robo al pueblo todos los días; así como a la vez, comenzar una campaña de visita casa por casa a todas aquellas familias que han sido víctimas de la guerra económica, a fin de llevarles el mensaje de esperanza y soluciones a sus problemas más inmediatos.



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Andrés Giussepe

Doctor en Gerencia, Especialista en Política y Comercio Petrolero Internacional y Economista de la Universidad Central de Venezuela. Secretario Nacional del Movimiento Profesionales de Venezuela.

 agiussepe@gmail.com

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