Una batería 180000 -no la compro- me quedo con mis 18000

Así de fácil, pero dígame usted, pobre como somos, y que ganamos dieciocho mil al mes, ¿podemos tener carros?, claro que no. Carros, automóviles, limosinas, camionetas para ricos y clase media alta que, son tentaciones para los que no somos afortunados en navegar en primera clase.

Supongamos que soy policía, quizás maestro, a lo mejor profesor, o quien quita empleado privado o público de oficina y, tenemos un auto, mejor un carrito años 2006, máximo 2010, antes es otro posible, pero para no ofender, pasamos. Ahora bien, cobro quincenal, tengo mujer y tres carajitos, dos en primaria y uno en bachillerato y, como pienso a futuro que no pensé para hacerlos, y les digo, estudien hijos míos, para que mañana no sean unos arrastrados o, que vivan de lo ajeno y, sean más bien, unos profesionales que, lo más seguro, no van a poder ser médicos, ni ingenieros, ni arquitectos, ni odontólogos, ni oftamólogos serán, ¿y entonces qué? Cualquier otra carrera que les permita lograr un título profesional que, otros pensarán en tener peloteros, futbolistas y hasta cantantes que allí pelamos bolas, flojos de brazos, débiles de pies y gritones de bocas.

Salgo en el carrito que tiene los cauchos lucios, como mi cabeza calva, todos los días, es decir, voy y vengo. Pero, un día por la mañana, el muy ingrato, no me prende, ¿y éste qué tiene hoy? Parece que el sereno le pegó -pienso-, qué sereno ni qué sereno, batería mi hermano, anjá y ahora qué hago, a paticas no puede ser el trabajo me queda lejos, qué vas a ser, a coger bus o carro por puesto -los duerme nalgas-, y al rato llamo de mi celular, año Chávez, más bueno que el carajo. ¿Turquito, tienes batería, batería sí, y precio? Para ti 160 mil, ¿qué? Eso, eso.

El otro día, amor, tú empujas y yo manejo que, mañana será lo contrario. ¿Qué más nos queda? Acaso, robar la del vecino. Pero eso no es todo, hace un mes exactamente con dos días que, le cambié el aceite, y saben ustedes qué aceite le puse, aceite quemado al precio de un pote sin usar, de otros carros, pero entonces ¿cuál es la acción de gracia? No se puede -actualmente- tener carro, ganes dieciocho mil, treinta mil, cincuenta mil, no se puede mantener, ni cauchos, ni correas, ni aceite, porqué, vaya usted a saber y me avisa quiénes manejan las mafias y qué hace el gobierno a ese respecto que no sé, e imaginar no es mi función, quiero respuestas convincentes y nombres de lo vagabundos que se prestan a ello ¿si?

Pero veamos el contraste en cualquier otro país, usted lo escoge, puede comprar el carro, es barato, pero la gasolina de todos los días cara y tener carro, para tenerlo guardado, mejor no. Pregunto: ¿puede el pobre allá en esos países, tener carro, o acaso en esos países no hay pobres, o los gobiernos son socialistas? Eso sí, muchos de esos países tienen buenos servicios de transporte vial permanentemente -día y noche-, me consta.

Pero hasta cuándo debemos demostrar que somos pobres, pues los pobres del mundo, pobres son y, ¿cuál es la tragedia, ninguna? Seguirán siendo pobres y morirán pobres como los ricos.

Entonces, con batería o, sin batería en la bajadita nos vemos y el que no tenga carro sincrónico se jodió, porque lo más seguro que el arrimadito no piensa en eso, él piensa en grande. ¿Ven la diferencia.



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Esteban Rojas


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