Florecen los CLAP y marchita el comercio convencional

Consecomercio y Conindustria se hallan en problema: No aconsejaron bien a sus afiliados; dejaron que se desbordaran con la especulación porque dizque en 6 meses tumbaban el gobierno.

Ahora, ante la ruina inminente de miles de empresarios de pequeño giro-los de mediano y alto giros flotarán-pretenden seguir culpando al gobierno que desde hace tres lustros están golpeando de mil maneras.

Han arruinado a buena parte de la clase media, particularmente a los mismos comerciantes que han usado como soldados y sicarios del hambre que son esos comerciantes empeñados en subir y subir los precios, en no rematar sus invendibles, en usar las mejoras salariales decretadas por el gobierno como fuente de más ganancias derivadas, no de la producción, sino de la especulación.

Es que, convencionalmente, capitalistamente, a mayor poder adquisitivo en poder de los trabajadores debería haber una mayor productividad, más producción, más riqueza nacional y mayores ganancias convencionales.

No ha sido así[1] porque fabricantes e intermediarios han usado el mercado, sus inventarios en bienes varios, para tumbar al gobierno que ha demostrado su inquebrantabilidad socialista durante toda esta Guerra que lleva ya sus largos tres lustros.

Mientras ellos se arruinan florece la industria comunal de los CLAP, florecen y están creciendo como como monte. De la producción y distribución masiva de alimentos básicos, están pasando a la de productos del hogar-limpieza e higiene personal-, y obviamente empresa que entre en quiebra declarada sería socializada y puesta en marcha bajo esquemas comunales.

Esa ha sido la idea original de los CLAP: reemplazar a unos fabricantes explotadores y comerciantes especuladores por comerciantes y productores comunales, es decir, que conviertan la plusvalía en plusproductos asequibles por toda la población sin más interés que mantener, acrecentar y sostener la felicidad de quienes trabajen en beneficio de la sociedad y no de los pocos que han esquilmado a las mayorías desde hace centurias


[1] En buena parte, la incompetencia empresarial para incrementar la producción ante mejoras salariales, responde a que durante más de 100 años jamás hemos tenido verdaderos empresarios, más allá de rentistas parasitarios. En lugar de sembrar el petrodólar lo para capitalizarlo productivamente, optaron por tomarlo mediante créditos blandos para enriquecescerse, y ahora los salarios para arruinar a los trabajadores.



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Manuel C. Martínez


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