La gran tormenta programada: el derribamiento de las torres

¿Qué está pasando en el mundo? ¿Cuál será la repercusión sobre el estado actual de Venezuela? Hemos venido alertando sobre la gran tormenta que se avecina, aunque ya el mundo está dentro de ella, pero no se ve, sólo se discierne. También venimos llamando la atención a la nación sobre la necesidad de dejar las posiciones antagónicas a tiempo para enfrentar la manifestación de la gran tormenta en unidad nacional, de lo contrario navegaremos como una canoa dentro de un gran huracán.

Vamos por partes. ¿Qué es la gran tormenta programada? Después de la segunda guerra mundial el mundo se estructura en un orden bipolar hegemónico, anclado en un funcionamiento comercial único: el patrón oro. Sólo 26 años después empieza el derribamiento de las riquezas nacionales con el desacoplamiento del dólar del patrón oro. Luego en octubre de 1989 cae el símbolo de las ideologías en Berlín, le sigue el símbolo del comercio mundial el 11 de septiembre de 2001, y desde el 2008 vemos caer a las torres bancarias mundiales. El conocimiento moral contemporáneo se ha vaciado, y reina la corrupción generalizada.

En este escenario, ¿Caerá el Deutsche Bank? Los indicadores financieros y políticos señalan cierta probabilidad. No voy a entrar en el análisis de este importante asunto, lo único que indico es que la repercusión sería global. Si esta torre cae en medio del contingente inmigratorio desesperanzado y la animadversión de una clase media deprimida, se derriba el gobierno alemán, y con él la Unión Europea. Los nacional socialismos están a las puertas gubernamentales, haciendo presión para entrar. La inspiración se fortalece con la asunción de Trump en el poder mundial.

En este contexto, recordemos los años 2008 y 2009 cuando cae Lehman Brothers; cuya caída bancaria no se ha detenido. En aquel entonces reciente, Venezuela tenía un nivel de deuda externa menor a 50 millardos de dólares, un aparato productivo más fuerte que el actual, y la producción nacional de alimentos aún existía. Hoy en día, 2017, estamos muy lejos de poder enfrentar una debacle global. Por eso es el llamado a la cordura y sensatez en el mundo político. Necesitamos un plan de gobernanza transicional basado en el espíritu nacional que nos habla el padre de la patria en su Discurso de Angostura.

En este sentir y pensar hay que actuar pronto. La gran tormenta tiene sus indicadores reales. Rusia y China están comprando toneladas de oro. Los índices bursátiles mundiales se han disparado a niveles record, propio de una gigaburbuja. ¿Cómo es posible que esto suceda en medio de un crecimiento económico real casi nulo en las naciones avanzadas? ¿Cuál es propósito de la gran tormenta? El despido masivo y su aceptación lucen ser el objetivo, para así lograr consolidar de la robótica como revolución industrial más productiva que el ser humano, y por ende, el más elevado plusvalor.

Pero jugar con esta programación es jugar con fuego, y se va a quemar la libertad económica mundial. En este orden de ideas, Venezuela no debe confiarse en una subida de los precios del petróleo, cálculo político del gobierno, impera unirse en fuerza moral y compartir el plan nacional de desarrollo, la constitución y establecer las bases de la gobernanza transicional.

Sólo el pueblo virtuoso se salva”

emedina62@gmail.com



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Edwin Medina


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