Confieso que no idolatré a Maradona cuando era un chico de 14 años

Confieso que cuando Diego se hizo "estrella" de Latinoamérica y del mundo (en el México 1986), a pesar de ser un muchacho de apenas 14 años, dado mi poco interés por ese deporte no llegué a idolatrarlo como sí lo hicieron todos los chicos de mi generación y de las anteriores.

Fueron pasando los años y el Diego fue mostrando que, más allá de la fama y la fortuna, que por sus cualidades excepcionales de deportista tenía, era también hombre con ideas propias. Claro, eso es algo que no tolera el sistema imperante.

Los "famosos", casi que sin excepción, deben terminar siendo mansas palomas del sistema. Solo hay en la historia reciente pocos casos de famosos que han sido capaces de decir lo que piensan honestamente. El sistema tiene mecanismos inexorables para domesticar a quienes alcanzan la "gloria", el estrellato o la fama. Nada de esto funcionó con el "pelusa".

Las convicciones de Diego, como luchador por causas justas, además de llevarlo, en el propio terreno de juego a plantarle cara a las mafias de la FIFA, cuando nadie más con su reconocimiento y su fama habría sido capaz de hacerlo, lo llevaron al punto de, mucho después, plantarle cara al propio representante del imperio gringo George Bush, de la mano de sus "camaradas" Néstor, Lula, Chávez y Evo.

No fue casual, ni mucho menos, la cercanía que hubo entre el Diego y el Comandante Fidel Castro. El "pibe" no tenía tatuada la cara del Che en su brazo, como cientos de miles quizás lo han hecho, por un simple arrebato juvenil, fue la demostración de ser un hombre que se convenció y se comprometió con la causa de los más débiles, luchó contra las injusticias y no dudó en aliarse y apoyar a los líderes de los pueblos que siguieron este mismo derrotero. Nunca renunció a sus ideales a pesar de pagar el alto precio de ser "políticamente incorrecto".

De lo que pasó al "cebollita" con la cocaína, sólo diré que es otra muestra más del trato que el sistema imperante da a quienes osan rebelarse. Las burguesías a las que siempre el "barrilete cósmico" de Victor Hugo Morales, goleó sin compasión, serán las mismas que intentarán mancillar el mito Maradona repitiendo que fue un drogadicto no pudo con su fracaso existencial y que es un pésimo ejemplo para la juventud.

Y para cerrar estas notas repetiré lo que sobre el Diego dicen los camaradas de NODAL, T. Franch y N. Retamar, en Maradona: Capitán de la Patria Grande.

"Revolucionario dentro y fuera de la cancha. Defensor de las causas justas. Enemigo de las injusticias sociales. Capitán de los que menos tienen. Jugador de las canchas en las que se patea es miseria. Amigo de muchos y muchas. Soñador de la Patria Grande. Diego Armando Maradona, el comandante de toda una región".



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Carlos Luna Arvelo


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