Magallanes y Caracas, ¡Fuera!

El béisbol es el Rey de los Deportes

Albert Einstein

Un buen amigo, quien siempre está pendiente de varios deportes ––sobre todo el béisbol––furibundo fanático del Magallanes; me lo conseguí el día martes al salir de una oficina, donde se paga la televisión por cable; rápido le di, un fuerte abrazo de año nuevo, con todo el entusiasmo del mundo, lo recibió con mucha frialdad, algo melancólico, creándome cierta reserva, para seguir hablando, más en estos días festivos, cuando afloran los recuerdos más tristes del ser humano. Casi me estaba despidiendo, cuando recobró parte de su verdadero estado anímico, dándome la oportunidad de dirigirle algunas palabras, con cierta camaradería; se me ocurrió decirle en confianza, con la voz bajita: "Ni Caracas, ni Magallanes, van para el baile" ¡Más vale que no! Porque el hombre, casi llora, recordándome a un fanático del Cardenales: Ramón Meléndez, el popular "negro", nacido y criado en el corazón de Araure.

El "negro" sufría tanto por los "pájaros rojos", como este amigo por el Magallanes, tan es así, que su hermano, Juan Meléndez, el popular "Juancho"––ambos, ya fallecidos––, gozaba una y parte de la otra, cuando hablaba con su compadre "negro" ––ganara o perdiera–– sí, ganaba el "Cardenales", lo conseguía en la mañana con una sonrisa, que no le cabía en el rostro, frotándose las manos, como los cazadores, cuando les va bien en la faena. Al perder el equipo se preparaba para hablarle; lo acompañaba en su sentimiento, para después comentar entre los amigos, el fanatismo, y amor del "negro" Meléndez por su equipo; siempre decía, con una sonrisa desbordada en su rostro tan pequeño, como de un niño, recién nacido: "Mi compadre negro, es tan fanático del Cardenales, que puede estar perdiendo en el noveno innings, nueve a cero, dos outs, y dos estrikes, bases limpias, y él pegado al radio, con la esperanza de ganar"

Estos casos de apasionamiento por equipos, son muy frecuentes en cualquier deporte, llegando hasta el sufrimiento, algo parecido a una enfermedad; por eso la eliminación del Caracas, y el Magallanes, le quita de encima una honda preocupación a una señora, muy amiga, aficionada al béisbol, herencia de su fallecido esposo, en cada enfrentamiento entre estas dos novenas, se prepara para ver el juego, como si fuera a lidiar con dos borrachos, algo parecido a un árbitro dispuesto a conciliar; sus dos hijos menores, quienes la acompañan en el hogar: uno es magallanero, de llegar apostar el salario de la semana; el otro del Caracas, muy presumido, siempre luce franelas, y gorras de marca, compradas en las mejores tiendas del ramo: ¡Se, pueden imaginar la gritería, y discusiones en medio de la humilde mujer!.

Aparte de estos sentimientos encontrados, leemos cantidades de pensamientos dedicados al béisbol, que sirve para motivar a cualquier ser humano, pero entre tantos, siempre recuerdo uno, el cual le escuche al destacado narrador, ya fallecido, "Musiú" Lacavalerí, en medio de su acostumbrada jocosidad: "Haz de tu vida un juego de béisbol: batea las tristezas, anota las alegrías, corre por tu felicidad y róbate las sonrisas que te pitcha la vida."

Este pensamiento puede servir para tranquilizar a muchos hinchas, fanáticos de estas tradicionales divisas de nuestro béisbol, pero, ¡jamás! a los propietarios; recordemos que esto, es un juego, convertido en un negocio, el cual reporta jugosos dividendos, y estos equipos en la ronda regular, son los que más público mueven a los estadios, y en este campeonato, que está a punto de finalizar, siempre ocuparon los últimos puestos ––desde el inicio–– anunciando su eliminación; pero a pesar de la grave crisis económica, abarrotaron las instalaciones donde juegan. Con razón el recordado narrador "Beto" Perdomo, expresaba: ¡Como se goza ganando!


Esta nota ha sido leída aproximadamente 759 veces.



Recomienda la lectura de esta nota a través de las redes sociales


Narciso Torrealba


Visite el perfil de Narciso Torrealba para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.



Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Narciso Torrealba

Narciso Torrealba

Más artículos de este autor