En su segunda jornada dentro del Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desplegado su agenda internacional centrada en la pretendida influencia global mediante el lanzamiento oficial de su Junta de Paz, avances en la negociación sobre Ucrania y la presentación de un criticado plan urbanístico que denomina "la nueva Gaza". La jornada estuvo marcada por la sorpresiva llegada del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien decidió viajar a la estación alpina tras el anuncio de Trump de un encuentro bilateral. Tras una reunión de casi una hora, Zelenski confirmó que los equipos de ambos países han finalizado un acuerdo de garantías de seguridad para Ucrania una vez concluya la guerra, un documento que ahora queda pendiente de la firma presidencial y de la posterior ratificación en los respectivos Parlamentos.
En un giro diplomático de alto nivel, el mandatario ucraniano también reveló que las negociaciones para buscar un fin pactado al conflicto continuarán este viernes y sábado en Emiratos Árabes Unidos, donde se citarán delegaciones de Kiev, Washington y Moscú. Este movimiento coincide con el viaje de los emisarios cercanos a Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, a Moscú para reunirse con el presidente ruso, Vladímir Putin, antes de trasladarse a Abu Dabi para profundizar en las discusiones sobre aspectos militares y económicos del acuerdo de paz. Al finalizar su cita con Zelenski, Trump calificó el encuentro como positivo, aunque aclaró que no se discutió la integración de Ucrania en la Junta de Paz, una opción que el líder ucraniano ha rechazado previamente debido a la presencia de Putin entre los invitados.
El momento culminante de la jornada fue la ceremonia de lanzamiento de la Junta de Paz, un organismo originalmente diseñado para supervisar el plan de paz en Gaza, pero que Trump pretende elevar a una entidad capaz de arbitrar en múltiples conflictos globales, un plan que para muchos es tratar de neutralizar a la ONU. El auditorio principal de Davos fue transformado para recibir a una veintena de jefes de Estado y de Gobierno fundadores, entre los que destacaron los mandatarios de Argentina, Paraguay y el primer ministro de Hungría. Sin embargo, la composición de esta nueva junta ha generado suspicacias internacionales al incluir a gobiernos autoritarios o de trayectoria democrática cuestionada, como Azerbaiyán, Kazajistán y las monarquías de Arabia Saudí, Catar y los Emiratos Árabes Unidos.
Durante este evento, Jared Kushner presentó la visión de la Administración estadounidense para la reconstrucción de la Franja de Gaza bajo un enfoque de desarrollo inmobiliario y tecnológico. Mediante diapositivas, se mostró un "plan maestro" que contempla la total desmilitarización de Hamás como requisito previo para transformar el enclave en un nodo de rascacielos costeros, complejos turísticos, centros de datos y parques industriales. El propio Trump, recurriendo a su pasado como empresario del sector inmobiliario, enfatizó el potencial económico de la zona destacando su estratégica ubicación frente al Mediterráneo como una "preciosa propiedad" lista para ser rehabilitada bajo este modelo de "nueva Gaza", un proyecto que, según los estatutos filtrados, quedaría bajo un estrecho control financiero de la nueva junta directiva liderada por el mandatario republicano. Todo esto a espaldas de las autoridades de Gaza y sin explicar sobre la población de gazatíes, verdaderos y autóctonos habitantes de esta Franja.