Una esquirla hirviendo atravesó su techo y partió su pierna el #3Ene: "Salvé a mi hijo"

Tony Guarenas

Tony Guarenas

Credito: T.Cual

22-01-26.-Tonny Guarenas, de 42 años, estaba dormido cuando un estruendo seco lo despertó la madrugada del 3 de enero. «Fue como un trueno», recuerda. Abrió los ojos y vio luces, dice que de color azul.

No tuvo tiempo de pensar, pero agarró a su hijo de siete años y lo lanzó al piso. Le gritó a su esposa que hiciera lo mismo. En ese mismo instante, en cuestión de segundos, un objeto metálico atravesó a gran velocidad el techo de zinc de la vivienda ubicada en El Junquito, cayó directo sobre su pierna derecha y la partió. Lo describe como quien rompe una galleta de soda.

La esquirla quemó las cobijas. «Eso estaba hirviendo, demasiado caliente, ni se podía tocar», dice Guarenas y añade que más de una hora después del impacto, el metal seguía ardiendo.

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Pedazo de objeto que cayó en la casa de Tonny Guarenas el pasado 3 de enero. Calculan que pesaba unos ocho kilos

Al principio, quizás en medio del shock, asegura que no sintió dolor. Derramaba mucha sangre y salían coágulos. Su hijo empezó a llora al ver la escena: «Eso fue lo que más me desesperó», afirma. Era de madrugada, no recuerda la hora exacta, y su esposa, Mairelis Véliz, se desmayó. El infante gritaba que su mamá se había muerto.

Mientras Tony Guarenas escuchaba más explosiones a lo lejos, quizás las de las torres de radares del kilómetro 18 de El Junquito, ubicadas a poco más de dos mil metros de su casa, quizás de donde provino el objeto metálico que lo hirió, pensó en que la acción podría ser parte de un ataque de los Estados Unidos hacia Venezuela: «Era lo que se escuchaba, lo que se rumoraba que iba a pasar. Nunca pensé que eso iba a terminar pasando en mi casa. Nunca imaginé que yo podría ser una víctima», sostiene.

Véliz dice que desde inicios del mes de diciembre de 2025, su pareja estaba preocupado por la posibilidad de que la administración de Donald Trump realmente ingresara al país y bombardeara.

Tonny Guarenas ese 3 de enero había puesto la alarma de su celular a las 4:00 de la madrugada para ir a trabajar en la línea de transporte de El Junquito, en la que es fiscal. Por un momento creyó que todo era una pesadilla.

La familia pasó algunos minutos sola, hasta que los vecinos llegaron a auxiliar. Esperaron por la ambulancia. Durante el traslado, los paramédicos comentaban que vendría otro ataque: «Yo pensaba que ahora sí me iba a morir», confiesa la víctima.

Fue llevado primero al Hospital de El Junquito y, horas después, trasladado al Miguel Pérez Carreño, en Caracas. En la emergencia había otros heridos por el mismo hecho. Afirma que eran dos guardias nacionales que estaban en Fuerte Tiuna: «Estaban muy mal, malitos. Uno perdió la mano completa», recuerda y aún se tapa los ojos, dice que jamás había visto una imagen así.

Los especialistas diagnosticaron fracturas de tibia y peroné. A los seis días de haber ingresado a la sala de emergencia fue operado. La intervención quirúrgica fue posible tras la recaudación de fondos por parte de familiares y allegados y gracias a un médico con el que trabajó en el pasado, quien le consiguió el tutor para la pierna. El más económico que habían conseguido costaba $2000, de los que no disponen.

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Rayos X que evidencian las lesiones sufridas por Tonny Guarenas tras el impacto

En el Pérez Carreño, como en la mayoría de los centros de salud públicos del país, para que un paciente sea atendido, la familia debe conseguir todos los insumos requeridos. «La atención fue buena. No me puedo quejar de los médicos. Insumos no había, pero estuvieron pendientes», afirma.

Tonny Guarenas camina apoyado en muletas y dice que el dolor es fuerte. El médico tratante le advirtió que el proceso de recuperación podría durar unos seis meses o más. No puede valerse por sí mismo. Su esposa lo acompaña, incluso al baño. Sigue bajo tratamiento con antibióticos y analgésicos, que se pregunta cómo costeará a lo largo de los días.

Este hombre tiene cuatro hijos, de 7, 9, 12 y 15 años de edad. Ese día, solo el menor estaba en la casa con ellos.

Queda el miedo

La escena no termina de salir de la cabeza de Mairelis Véliz: «A él no se le paraba el chorro de sangre. Era horrible», rememora. Dice que cuando pidió ayuda, nadie quería salir. El niño lloraba, gritaba y todos colapsaron. La tensión de la mujer se disparó a 230: «Sentía fuego en las orejas. Los paramédicos me pedían que me calmara».

«Agradezco a Dios que fue mi pierna y no el niño. Le salvé la vida a mi hijo«, asevera Guarenas y detalla que de no haber reaccionado inmediatamente, el objeto de metal le hubiese caído en el pecho al infante.

Durante los largos días acompañando a su esposo en el hospital, Véliz se sobresaltaba, «pensando que nos estaban atacando otra vez». Cuenta que en centro de salud la luz falla constantemente y que eso también les generaba ansiedad.

La Cruz Roja Internacional les brindó apoyo: dos bolsos con artículos personales y ayuda económica que usaron para estudios médicos y traslados desde y hacia el hospital. La organización también inspeccionó la vivienda: «La casa quedó con una pared abierta y el techo roto», dice la mujer entristecida y la evaluación que le dieron es que no está habitable.

La familia se trasladó a donde un familiar en El Amparo, Catia, para cumplir el reposo médico de Guarenas y facilitar las idas a consultas médicas. El niño de siete años se niega a regresar a su hogar. «‘Ahí nos quieren matar'», le dice a la mamá.

Mairelis Véliz volvió a su casa 12 días después del ataque estadounidense a limpiar la sangre derramada y «me senté a llorar. Se me vino todo a la mente», expone. El miedo en esta familia es constante: Tony Guarenas soñó, en días recientes, que «había una guerra y tenía un fúsil».

Piden ayuda al Estado

Tony Guarenas y Mairelis Véliz calculan que la esquirla que atravesó el techo de su habitación pesa unos ocho kilos. Con exactitud desconocen qué es. Lo describen como un pedazo de metal pequeño; este fue llevado por funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana para inspección.

No se sabe en cuánto tiempo Guarenas podrá retomar su empleo. Teme por la alimentación de su familia y el costo de su tratamiento. A Delcy Rodríguez, encargada del Ejecutivo, le piden «que ayude a las personas afectadas».

El ministro para la Defensa, Vladimir Padrino López, informó que se creará una comisión para atender a las familias de las víctimas del bombardeo, no solo a quienes sus parientes fallecieron, sino también a los heridos: «Atender en todo lo que sea necesario a sus familias, en sus requerimientos de carácter social, económico», indicó.

La familia Guarenas Véliz también pide al ministro de vivienda que atienda sus necesidades para recuperar su hogar. «Ojalá no pase otro ataque», dice la víctima y su esposa se suma al deseo. «Nosotros no tenemos la culpa de lo que pasaba en el país», expone Tonny Guarenas.



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La fuente original de este documento es:
T.Cual (https://talcualdigital.com/una-esquirla-hirviendo-atraveso-su-techo-y-partio-su-pierna-el-3ene-salve-a-mi-hijo/)



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