En LUZ sale a flote la pudrición que lleva por dentro esta casa de estudios

El asesinato de varios estudiantes ocurrido ayer viernes 2 de noviembre en la Universidad del Zulia, hechos en los cuales resultaron heridos de bala una decena de estudiantes más, aparte de ser una circunstancia muy lamentable, constituye la demostración más contundente que se pueda haber presentado en forma pública de la descomposición moral reinante dentro de la “muy ilustre” Universidad del Zulia.

Llevamos años denunciando la presencia dentro del movimiento estudiantil de LUZ de bandas armadas que actúan al servicio de los distintos grupos profesorales que se disputan el control del poder dentro de la universidad. Estas denuncias las hemos realizado en forma pública a través de la prensa regional, canales de televisión y emisoras de radio. Hemos realizado acusaciones formales contra varios pseudodirigentes estudiantiles (algunos de ellos protagonistas del tiroteo de ayer), tanto en el Consejo Universitario como ante la Fiscalía, y el Consejo de la Facultad Experimental de Ciencias. Hasta el presente, ninguna autoridad de LUZ ni del Estado venezolano atendió nuestras denuncias o tomó medidas serias para contener la actuación criminal que ha penetrado la forma de hacer política dentro de la universidad.

En Aporrea publicamos en octubre de 2006 un informe sobre la situación de LUZ, que incluía la siguiente valoración del problema que se ha presentado por años por la degeneración de los movimientos estudiantiles y su conversión en grupos delictivos al servicio de la burocracia universitaria y de factores de poder externos que se disputan el control de la universidad:

§ En LUZ, desde comienzos de la década de los 90, algunos grupos que originalmente eran estudiantiles, derivaron a convertirse en bandas delictivas que pasaron a controlar territorialmente porciones de la ciudad universitaria. Estos grupos estudiantiles-delictivos contaron con el apoyo de los principales grupos políticos de profesores en la universidad, con los cuales negociaban y siguen negociando respaldos en los procesos electorales internos.

§ La acción de estas organizaciones estudiantiles-delictivas comenzó manifestándose mediante la retención, el saqueo y la quema de vehículos de transporte que eran secuestrados en las avenidas adyacentes a la universidad, y posteriormente introducidos en ella. Luego extendieron su radio de acción a controlar el robo de vehículos en algunos de los estacionamientos de LUZ (este robo de vehículos es monopolizado por bandas externas con respaldo de la policía regional), el tráfico de drogas entre la población estudiantil, los asaltos a mano armada que se desarrollan incluso dentro de las aulas de clase, y el cobro de vacuna a todos los cafetines, fotocopiadoras, cuanto pequeño negocio pueda existir dentro de la universidad, y a las contratistas que realizan obras en LUZ.

§ Toda esta acción delictiva ha contado con el respaldo tácito de las máximas autoridades de LUZ (cuerpo rectoral y decanos) en los últimos diez años. Si bien de manera declarativa cada rector de turno ha condenado la delincuencia dentro de LUZ, por debajo de cuerda se entraban en el Consejo Universitario y en los Consejos de Facultad cualquier denuncia o solicitud de sanción-expulsión contra los estudiantes que aparecen como líderes de esas bandas delictivas. Hasta ahora, ninguno de estos delincuentes ha podido ser expulsado de LUZ, ni siquiera sancionado (salvo los que tomaron el departamento de transporte en 2006).

§ El nivel de control territorial que ejercen estas bandas delictivas es tan fuerte que prácticamente no encuentran oposición dentro de la universidad. Cuando ocurren elecciones estudiantiles estas bandas amedrentan a los grupos estudiantiles rivales con armas de fuego y tiroteos en los días previos a las elecciones, lo que genera que el día de la votación los estudiantes no acuden a votar, previendo más tiroteos, y sólo van a votar los estudiantes que deciden respaldar a estos grupos delictivos. Esto les ha permitido llegar a la FCU, y son fuertes candidatos a ganar la presidencia de la FCU en las elecciones previstas para este año. En las elecciones estudiantiles celebradas en los años 1996, 1998 y 2000, se produjeron grandes y prolongados enfrentamientos a tiros dentro de la universidad, con saldo de varias personas heridas de bala. No obstante, las autoridades de ese momento insistieron ante la opinión pública que el acto electoral se había celebrado sin contratiempos.

§ Es de resaltar que actualmente las cuatro autoridades rectorales y los trece decanos son de oposición al gobierno de Chávez. No hay representación bolivariana en este nivel de autoridades universitarias. Los jefes de una de estas bandas delictivas fueron los que encabezaron la guarimba en marzo de 2004 en las zonas cercanas a LUZ-ingeniería en Maracaibo. Existe una tácita defensa y protección de parte de las autoridades universitarias hacia estos grupos delictivos.

§ En cierta forma, estos delincuentes tienen más poder que el propio rector. Para cualquier miembro de la comunidad universitaria (profesores, estudiantes, empleados) no queda ningún mecanismo de defensa ante esta super-mafia organizada.

Según las informaciones que tenemos, el tiroteo de ayer se produce entre dos bandos que originalmente actuaban en común, Por una parte la DCU, y por el otro el grupo 13. Ambos sectores fueron juntos en las últimas elecciones estudiantiles, como representantes de la derecha oposicionista, y resultaron ganadores de la FCU. Hoy van con planchas separadas a las elecciones, tal vez como resultado de las contradicciones que vive la oposición venezolana entre los sectores radicales del Comando de la Resistencia y los sectores bajo el liderazgo de Manuel Rosales (Un nuevo tiempo).

Estas dos bandas son protagonistas conjuntos de la violencia dentro de LUZ en los últimos 15 años. Ambos grupos poseen un prontuario delictivo considerable. Poseen armamento de todos los calibres. Controlan territorialmente la universidad. Participaron en común en la guarimba de febrero-marzo de 2004. Sospechosamente no se involucraron en la toma del departamento de transporte en 2006, aunque algunos de sus esbirros, ahora pasados al chavismo, hayan protagonizado dicha toma.

Reiteramos que ambos grupos, DCU y la banda 13, actúan cotidianamente como “representantes estudiantiles” dentro de LUZ. Han dirigido la FCU en estos últimos años, y son aceptados y legitimados diariamente por la burocracia profesoral que controla LUZ. Más aún, la DCU actuó en épocas recientes como grupo de choque del decano de derecho, y la banda 13 como grupo de choque del decano de economía (originalmente actuaban como grupo de choque de las decanas copeyanas de Ciencias).

Hoy saldrán todos estos decanos y rectores, con la cara muy limpia, a “lamentar profundamente” la muerte de los estudiantes. Pero lo que el país tiene que tener claro es que esas mismas autoridades que aparecen lamentando la violencia criminal dentro de LUZ, y achacándosela a la falta de acción de los cuerpos policiales, son quienes han construido y protegido este macabro escenario de violencia delictiva, son los que seguirán protegiendo bajo cuerda a estas bandas de criminales disfrazados de dirigentes estudiantiles, son en el fondo los grandes responsables de las muertes que hoy lamentamos, y de las que puedan seguir ocurriendo en el futuro cercano, si no actuamos colectivamente para frenar esta locura y esta degeneración presente en nuestra universidad.

En medio de este marasmo, qué llamado se puede hacer a una comunidad profesoral que durante 15 años ha preferido hacerse la ciega, sorda y muda ante todos estos hechos, y que permite y tolera que la Universidad del Zulia poco a poco vaya quedando en manos de delincuentes. Escudándose en el miedo (legítimo, pero jamás justificador de la inacción ante la violación permanente de los principios éticos más elementales), el profesorado universitario ha mantenido una conducta profundamente alcahueta. Sigue votando y respaldando a las mafias burocráticas profesorales que a su vez han dado origen a estas superbandas delictivas de pseudo dirigentes estudiantiles.

Tal vez queda el recurso de la comunidad estudiantil, de empleados y obreros. La reforma del artículo 109 de la constitución abre una puerta por la cual se podría comenzar a solucionar esta grave situación. Será la última oportunidad para LUZ, porque si no se generan a corto plazo respuestas de transformación urgente desde el propio interior de la universidad, difícilmente pueda justificarse que el estado venezolano continúe financiando a un antro delictivo en el cual ni las vidas de los miembros de la comunidad universitaria se garantiza.

Durante varios años hemos sufrido en carne propia la persecución de estas bandas delictivas que hoy han quedado al descubierto ante el país. Se ha demostrado que nuestras denuncias no eran exageraciones, y que más bien nos habíamos quedado cortos al denunciar el potencial criminal de estos grupos. Hemos luchado en solitario, con una que otra solidaridad “desde lejos” de contados profesores. Sólo dos o tres personas hemos enfrentado a este monstruo que hoy devora a la Universidad del Zulia.

El tiroteo del día viernes 2 de noviembre quedará para la historia como la demostración evidente de hasta dónde se puede degenerar una institución universitaria. Más de diez heridos de bala, incluyendo dos estudiantes fallecidos, demuestran el alto poder de fuego de estos grupos (porque hasta donde sabemos, los muertos y heridos son de ambos bandos, es decir, no fue un “ataque” de un grupo contra otro, sino un combate armado entre dos bandas delictivas). Tenemos al monstruo adentro. Reaccionemos para salvar la universidad, y recuperarla para los cambios revolucionarios que se desarrollan en el país.



Maracaibo, 3 de noviembre de 2007.


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Roberto López Sánchez

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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