La moral de los inmorales

Durante mi corta existencia en esta cosa que solemos llamar vida estoy cansado de escuchar frases o sentencias referentes a la moral, locuciones provenientes de las monsergas de políticos, sacerdotes, pastores, rabinos, presidentes, docentes, jueces, entre tantos personajes que se arrogan el derecho de hacer juicio sobre la conducta y el decoro de sus semejantes. En el entendido que la moral es el conjunto de normas y costumbres que guían el comportamiento de una persona o un grupo social, permitiendo distinguir entre lo que se considera correcto (lo bueno) y lo incorrecto (lo malo).

Muchas personas han sido llevadas a juicios y fueron condenados por jurados y jueces que alegaron en sus veredictos la violación de las normas morales que regían durante cierta época y en algún lugar del planeta. Tales sentencias fueron muy frecuentes durante la Edad Media, cuando el dictamen de un sacerdote inquisidor era una palabra santa imposible de contradecir. Esto ocurría cuando la religión era la vigilante y el receptáculo de los valores morales cristianos de la sociedad, pero también, la responsable del robo descarado de los bienes de los condenados a la pira por lo actos en contra la fe, los mismos personajes que violaban menores de edad en los seminarios y conventos, los mismos que apoyaban a reyes y emperadores criminales a cambio del diezmo que recibían por parte de aquellos tiranos. De igual modo, los que daban la absolución a los cruzados antes de partir a la guerra para matar moros o infieles; los mismos que se hicieron millonarios vendiendo indulgencias papales a los cristianos. Estas eran pagadas para ayudar al pecador, una vez que abandonaba el mundo temporal, para salir lo antes posible del purgatorio y alcanzar una mejor vida; por esta vía la santa iglesia católica obtuvo muy buenos réditos.

Pero los vigilantes y jueces de la moral cristiana, no solo demostraron su inmoralidad durante la Edad Media, todavía en el siglo XX aquella deshonestidad no sucumbió, sino que se acrecentó. Es por eso que mi memoria todavía recuerda el escándalo del Banco Ambrosiano (el banco de la casa de San Pedro), uno de los mayores casos de corrupción financiera de la historia que sacudió tanto a Italia como al Vaticano. El banco, fundado en 1896 y considerado el segundo más grande de Italia, colapsó en 1982 tras dejar un agujero financiero de aproximadamente 1.3000 millones de dólares originado por préstamos a empresas fantasmas, lavado de dinero y desvío de fondos. Sin embargo, los vigilantes de la moral cristiana no solo están vinculados con delitos financieros, también los delitos sexuales son parte de la cotidianidad de muchos frailes cuyas violaciones permanecen impunes. Me voy a referir al caso del sacerdote Marcial Maciel fundador de los Legionarios de Cristo, una congregación católica fundada en México en 1941. Este cura degenerado fue protegido por varios papas, incluyendo Pío XII y Juan Pablo II, quien lo presentó como el "apóstol de la juventud". Sin embargo, tras años de denuncias e impunidad, se reveló que el violador Macel abusó sexualmente de al menos 60 menores de edad durante décadas, según un informe de la propia congregación publicado en 2019. Este miserable sacerdote nunca fue condenado, murió de viejo y de forma sosegada. Así como este cura pederasta existen en el siglo XXI numerosos sacerdotes y pastores evangélicos cuyos miles delitos sexuales contra niños y niñas se mantienen impunes ante las miradas impasibles de los jerarcas de las iglesias y de las autoridades civiles. Así es la moralidad de la que hacen alarde los inmorales.

Las impúdicas nulidades no son de exclusividad única en el aspecto religioso, también en la vida laica en el mundo profano son frecuentes los delitos cometidos por muchos individuos que se jactan en su discurso de velar por la moral de la sociedad. En sus galimatías políticas frente a un público idiotizado por los medios de comunicación y las redes sociales estos insulsos no advierten que detrás del discurso de aquel infame se esconde unos intereses que nada tienen que ver con los de la concurrencia que se mantiene impasible asintiendo las falacias contenidas en aquellas frases. Frente al público no está perorando el moralista sino el embustero que perderá la máscara una vez que arribe a una posición de gobierno. Cuando abandona la capa de vigilante de los bienes de la sociedad se descubre el depredador social, el lavador de dinero sucio, el malversador, el deshonesto, el traidor, el corrupto, el infiel, el mendaz, el borracho, el ladino, es decir, el verdadero rostro que ocultó durante años hasta llegar a la posición de administrador de bienes ajenos.

La mejor forma de gobierno para esconder el verdadero rostro de la moralidad es la democracia burguesa. Esta es como Dios, nadie lo ha visto, nunca ha solucionado nada y sin embargo miles de millones de votantes siguen creyendo en esta nefasta forma de gerencia, la mejor representante del neoliberalismo y del capitalismo salvaje. La mayoría de los candidatos presidenciales neoliberales reciben apoyo de las castas poderosas, de los dueños del capital que aportaron enormes sumas de dinero en la campaña electoral del candidato para que una vez que triunfe su postulante seguirán conservando los privilegios.

La experiencia nos remite a la historia y allí se encuentran reseñados muchos ex presidentes que una vez concluido su período presidencial, salen a luz numerosos hechos de corrupción, como son dinero guardado en paraísos fiscales, exhibición en banquetes y fiestas con modelos o artistas exuberantes, dueños de mansiones, yates, aviones privado y haciendas que nunca se podrían adquirí con trabajo honrado. Era aquel candidato cuestionador de la inmoralidad del gobierno anterior, de la entrega de las riquezas a las grandes corporaciones, las mismas que le financiaron su campaña electoral.

Cuando mi mente esta rebosada de pesimismo me llega a la memoria algún recuerdo de aquellos vigilantes de la moral que de alguna manera están comprometidos con actos de corrupción que involucraron a presidentes, ministros, líderes políticos y representantes de las "mejores familias". Es el asunto de los "Panamá paper", este caso denuncia, en una filtración informativa, los vínculos entre políticos, empresarios, estrellas del deporte y figuras públicas con estructuras financieras putrefactas en paraísos fiscales donde se evidencian casos de corrupción, evasión fiscal y delitos financieros en el ámbito mundial. El volumen de datos filtrados alcanzó los 2,6 terabytes, incluyendo correos electrónicos, certificados, documentos bancarios y pasaportes, todos estos registrados a nombre de los vigilantes de la moralidad cristiana.

Asunto como el anterior es lo que abunda en todo el planeta. Como continué escarbando en mi pensadora recordé el caso de la empresa constructora brasileña Oderbrecht, uno de los procesos más emblemáticos de corrupción en el mundo donde estuvieron involucrados presidentes, expresidentes, políticos, empresarios y exfuncionarios de varios países de tres continentes. En dicha investigación se descubrió la entrega de miles de millones de dólares en coimas de dinero, sobornos para obtener beneficios en contrataciones públicas. Quizás muchos de los implicados en este asunto expresaron en alguna oportunidad, a través de los medios de comunicación o redes sociales, su empeño de preservar los valores de la moral cristiana.

En esta última crónica no tuve que escarbar mucho en mi pensadora ya que es algo actualizado, un asomo, tal como lo refieren los comunicadores sociales: "en vivo y en directo". Se trata de la "lista de Epstein", que más que un directorio es un conjunto de millones de archivos judiciales, correos electrónicos, registros de vuelos, fotos, videos y otros legajos recopilados por el FBI en las investigaciones contra el delincuente sexual Jeffrey Epstein y sobre sus clientes, cómplices, empleados, víctimas (en algunos casos menores de edad), contactos sociales y otras personas investigadas. Entre los nombres que aparecen podemos destacar a personajes representantes de los acaudalados estratos sociales del mundo, caballeros y damas distinguidos que acompañaron al depredador sexual en sus fiestas rebosadas de impudicias donde la inmoralidad era el ambiente que reinaba. En la lista de Epstein no aparecen campesinos, tampoco obreros, muchos menos artesanos y nombres de oficinistas brillaban por sus ausencias. A las orgías ofrecidas en la isla particular del delincuente sexual con menores de edad asistían solo los representantes de las élites, las castas que durante siglos han gobernado el planeta, los dueños del dinero, aristócratas europeos, ex presidentes, representantes de la academia que entrega el premio nobel, además, individuos destacados en el deporte, el arte, el cine, que todos tienen en común la posesión de cuantiosos capitales en diversos bancos del planeta. Entre los que reseñados en la lista se destacan: Donald Trump y Melania Trump, Bill Clinton, Hillary Clinton, Ghislaine Mexwell, Allan Deshowitz, el ex príncipe Andrés de Inglaterra, Andrés Pastrana, Elon Musk, Woody Allen, el rapero Pusha T, Bill Gates, Richard Branson, Ricardo Salinas, Carlos Slim, María Asunción Aramburuzabala, el sultán Ahmed bin Sulayem…entre tantos de los personajes que tienen dos cosas en común: poseedores de enormes capitales mal habidos y seres humanos de dudosa moralidad. Lo más asombroso, tanto en los casos anteriores, tal como el de la lista de Epstein, ninguno de los involucrados en los delitos, perteneciente a las élites, han sido imputados, enjuiciados y mucho menos condenados. Es el poder de la inmoralidad de las castas.

Entre los más destacados en la lista del delincuente sexual Epstein, que aparece como actor y cómplice en depravadas actividades sexuales con niñas menores de edad, es el presidente de EEUU, el gordinflón Donald Trump, el Jefe de Estado que persigue, encarcela, tortura y secuestra en cárceles sudamericanas y africanas a migrantes, acusándolos de delincuentes sin prueba, negándoles el derecho a la defensa; el hombre de moralidad cristiana acusa de narcotraficantes a otros presidentes, sin embargo el obeso Trump indulta al narcotraficante que introdujo 400 toneladas de cocaína a EEUU; el vigilante de la moral cristiana, el presidente de USA asesina a más de 100 venezolanos en un bombardeo criminal e ilegal, de igual modo como lo hace con Irán, siria y Yemen; así mismo, castiga a los cubanos mediante sanciones criminales durante más de 60 años causándole apremios a los habitantes de la isla caribeña. El presunto pederasta, el rollizo Donald, cómplice del delincuente sexual Epstein secuestra al presidente de Venezuela Nicolás Maduro culpándolo sin evidencia de delitos que no cometió, el mismo rollizo cómplice del genocidio del pueble palestino, coaligado con el criminal Netanyahu, con el objetivo de extinguir los hijos de David. Estos son, entre tantos males, los que este inmoral le causa a la humanidad, a pesar de todos los delitos sexuales con menores de edad en que está involucrado junto con otros inmorales de casta como él. Habrá que esperar por la justicia de EEUU "made in USA" haga su trabajo.

Durante siglos la humanidad ha estado en manos de los inmorales que pregonan los valores morales cristianos, a pesar de la impudicia subrepticia que practican, junto con otros que tiene en común su membresía en las clases altas de la sociedad, egresados de mejores universidades del mundo, que nunca han sido enjuiciados por sus delitos y sobre todo, poseedores de cuentas bancarias que resguardan capitales mal habidos ´provenientes de actos de dudosa legitimidad. Le doy la razón al escritor español José Luis Rodríguez cuando expresó: "La mentira de los políticos alcanza el cenit de la inmoralidad en las obscenas e inútiles campañas electorales". Lee que algo queda.



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Enoc Sánchez


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