Sobre la constipación intelectual. Apropósito del Brest-Litovsk y la NEP caribeñas

Es común admitir que las épocas de crisis combinan una profunda confusión en las acciones y formas de afrontarlas con una severa escasez de ideas para entenderlas. Son, al mismo tiempo, parcialmente inconmensurables y confusas. Esto último generalmente nos obliga a mirar al pasado para entender cómo épocas de similar incertidumbre fueron afrontadas.

Recientemente, dos intentos con estas intenciones fueron divulgados en las redes. Me refiero a los artículos "Brest-Litovsk en el Caribe: la audacia leninista frente a la aniquilación", de José Manuel Rivero, y "La Estatura del Estadista: por qué la ‘maniobra de Delcy’ es Nuestra Nueva Política Económica Bolivariana", de Jorge Maduro. En ambos casos, el protagonista es Lenin (tanto el de 1918 como el de 1921) y la aludida es la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y sus recientes prácticas políticas con claros matices pragmáticos.

Algunos elementos previos

Es un hecho obvio que cada proceso histórico es uno en su radical originalidad. Esto último hace que no valga la pena buscar respuestas irrefutables en el pasado. Es decir, dependemos de nuestro ingenio y responsabilidad para pensar el presente con todo y soluciones.

Decir que nuestra situación es como la de Rusia posrevolucionaria en marzo de 1918 o como la Unión Soviética de 1921 con su Nueva Política Económica es negar las contradicciones internas de nuestros procesos y sus particularidades. Es, al fin de cuentas, simplificar los procesos históricos que vivimos y, peor aún, obnubilar el principio mismo del pragmatismo, que no es simplemente responder a cualquier eventualidad con la primera opción que surja, sino decidir austeramente entre un espectro de posibilidades.

Siguiendo al viejo William James: "siendo pragmáticos no podemos rechazar ninguna hipótesis o acción si de ella se desprenden consecuencias útiles para la vida" [y yo agregaría] para la vida en revolución. En tal sentido, todo ejercicio pragmático debe tener como sustento "consecuencias útiles para la vida", no de unos pocos sino de todos, no de manera abstracta sino de forma efectiva. Defender el pragmatismo creyendo encontrar pragmatismo en otras épocas no absuelve a nuestra época de encaminarse en los altares de los hechos, como decía Marx. Asumir acríticamente el pragmatismo amparándolo en el pasado es caer simplemente en constipación intelectual.

Volviendo al Caribe en llamas

Muchos recordarán el gran esfuerzo que Lenin dedicó a explicar y argumentar las razones que forzaron la firma del tratado de Brest-Litovsk. En su famoso ensayo "El Infantilismo de 'izquierda' y las actitudes pequeñoburguesas", de 1918, trataba de presentar esta acción como inevitable. En aquel momento lo planteaba de la siguiente forma:

"Si las fuerzas son a ciencia cierta pocas, el principal medio de defensa es replegarse al interior del país (quien vea en esto, sólo en el caso presente, como una fórmula traída por los pelos, que lea lo que dice el viejo Clausewitz, uno de los grandes escritores militares, acerca de las enseñanzas de la historia sobre el particular). Pero entre los 'comunistas de izquierda' no hay el menor indicio de que comprendan la importancia de la correlación de fuerzas."

Era una cuestión de correlación de fuerzas lo que forzaba a Rusia a ceder territorio y replegarse en su interior para proteger la revolución. Como dice José Manuel Rivero, fue una cuestión de "ceder espacio para ganar tiempo".

Para Rivero, las recientes políticas desarrolladas en el sector de los hidrocarburos, abiertamente favorables al capital transnacional y específicamente a EE. UU., tendrían ciertas similitudes con el Tratado de Brest-Litovsk: asedio militar y amenaza en la supervivencia del proceso revolucionario. Ante ese escenario, "ceder 'espacio' (recursos energéticos, cuotas de mercado) para ganar 'tiempo' (la supervivencia física del Estado y la reorganización de las fuerzas revolucionarias)" resultaría un repliegue estratégico para "evitar que Venezuela sea reducida a cenizas como Gaza, y lograr el regreso con vida de Nicolás Maduro y Cilia Flores".

Para ver si realmente existe similitud, debemos analizar con certeza el contexto. Aunque es cierto que la amenaza militar es cierta, evidente y mortal, Lenin nunca tuvo que evaluar sus decisiones pensando en que las revoluciones podrían personalizarse en individuos. Jamás Lenin pensaría que, por ejemplo, tendría que entregar los campos petrolíferos del Cáucaso para liberar a Bujarin de un hipotético secuestro; nunca la revolución se pensó desde el personalismo.

Para entender por qué, sería mejor comprender cómo pensaba Lenin en términos tácticos y estratégicos. En este punto, el pensamiento de Carl von Clausewitz resulta clave. Recordemos que Lenin leyó en 1915 "De la guerra", obra clave de este autor, y que según el propio Lenin fue clave para su entendimiento de la relación entre guerra y política. De él, Lenin obtuvo la famosa frase "la guerra es una mera continuación de la política por otros medios", que fue clave para entender las dinámicas del imperialismo y la lucha de clases en la etapa de conflicto interimperial.

El mismo Lenin dedicó todo un cuaderno a tomar notas de la obra del mencionado autor. Incluso en 1923 admitía: "para los obreros del partido sólo puede ser beneficioso el estudio detallado de las obras de Clausewitz". Sus reflexiones sobre el Tratado de Brest-Litovsk dejan claro cómo Clausewitz fue vital en su reflexión.

Cumpliendo con el periplo explicativo necesario, quisiera referirme a un pasaje de Clausewitz conocido por Lenin, referido al segundo capítulo de la primera parte del libro "De la guerra", titulado "El fin y los medios de la guerra":

"Dado que la guerra no es un acto de pasión ciega, sino que se rige por un propósito político, su valor debe determinar el alcance de los sacrificios con los que deseamos comprarla. Esto no sólo ocurrirá con su extensión, sino también con su duración. Por lo tanto, tan pronto como el gasto de fuerza sea tan grande que el valor del propósito político ya no pueda mantenerlo en equilibrio, este último deberá ser abandonado y la paz deberá ser la consecuencia."

Este pasaje muestra dos elementos clave que deben ser fundamentales para pensar cualquier conflicto: en primer lugar, nuestro "propósito político" y, en segundo lugar, "el alcance de los sacrificios con los que deseamos comprarla". Para Rivero, ambos elementos parecieran asociarse con los secuestrados, los cuales son determinados como la ambrosía de la revolución, una revolución que se piensa única y exclusivamente como institucional.

Bajo esta lógica, es normal considerar que la derrota militar del Estado es una derrota fundamental de la revolución. Es un análisis donde el pueblo no está en el centro del "propósito político" del conflicto; por eso termina recluido silenciosamente en "los sacrificios" o sacrificados de ese "propósito político".

Es probable que Rivero diga que la salvaguarda de la revolución en abstracto representa una salvación de la gente común, pero lo cierto es que la gente común está siendo sacrificada por lo único concreto que aparece bajo el telón de la defensa de la revolución, es decir, los secuestrados.

Cabría parafrasear nuevamente a Clausewitz para admitir que las intenciones políticas originales de la revolución han cambiado con el transcurrir de los años, y han finalizado muy diferentes a las iniciales, precisamente porque han sido parcialmente determinadas por el pragmatismo permanente. Por perseguir algunos resultados probables, nuestros propósitos políticos han terminado estando entre unos que secuestraron al pueblo en nombre de otros que secuestraron a la cabeza del Estado.

Parte de las acciones necesarias para cambiar esta nueva circunstancia es no sacrificar nada que sea innecesario sacrificar. Si ya nuestra soberanía está severamente trastocada, no es buena idea debilitarla más generando políticas abiertamente entreguistas. Es necesario evitar sacrificar capital político simplemente por aferrarse a un poder ya limitado y ajustado. No hay razón para producir un barril de crudo que genere un ingreso fiscal menor. El ejecutivo actual está empeñado en bajar ese piso a niveles alarmantes y, con ello, bajar la contribución fiscal de toda la producción, teniendo un efecto desastroso para la economía nacional. Al poner esto sobre la mesa, cabe preguntar si la actual dirigencia está dispuesta a cargar con esa responsabilidad en el futuro inmediato y si la excusa de los secuestrados podrá seguir teniendo la misma fuerza en el tiempo por venir.

Esto último nos permite conectar con Jorge Maduro y su análisis comparativo de la NEP con las actuales políticas del sector de los hidrocarburos. De nuevo, es necesario volver al contexto y verificar elementos importantes.

Para empezar, es necesario referir que la NEP se ha convertido en un lugar común para explicar o analizar las reformas económicas en Venezuela por lo menos desde 2018. Sin embargo, sería necesario recordarles a nuestros brillantes analistas que en la historia económica de la URSS la NEP no tiene necesariamente una apreciación muy favorable. De hecho, después de solo cinco años de ser implementada, empezó a ser cuestionada bajo los grandes debates sobre la teoría del valor de 1926 y 1927, y finalmente para 1928, con el primer plan quinquenal, fue totalmente revertida. De modo que, como un ejemplo de florecimiento y éxito, no es el mejor y debería desecharse, porque más que un cambio estructural fue un paréntesis.

Hecha esta salvedad, es necesario referirnos al análisis. Según Jorge Maduro:

"Lenin sostenía que mientras el Estado revolucionario mantuviera el control de los 'puestos de mando' (la banca, el comercio exterior, la gran industria y la tierra), podía permitirse pequeñas aperturas al mercado sin perder la naturaleza del proceso… Vínculo con el 2026: El Gobierno Bolivariano mantiene la propiedad del subsuelo y el control político-militar, permitiendo que el capital opere bajo nuestras reglas de juego. Es la aplicación de la dialéctica leninista: usar el capital para derrotar el asedio del capital."

Lo primero es cierto: Lenin siempre vio en la NEP un proceso muy medido de traspaso de control no estratégico al capital, como él mismo lo dejó claro en su artículo "La fuerza y la ofensiva de la NEP" del 5 de noviembre de 1921. Lo fundamental era mantener en lo material la suficiente fuerza para que el enemigo no pudiera derrotarlos y, desde el punto de vista moral, evitar la desmoralización y la desorganización. Era crucial, por tanto, replegarse de modo que se pudiera detener a tiempo el repliegue y pasar nuevamente a la ofensiva.

Si analizamos nuestro caso, es necesario ver si tenemos las condiciones para detener el repliegue y pasar a la ofensiva. Analizando la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH), la cosa no necesariamente pinta bien.

Para aclararle a Jorge Maduro, ciertamente la propiedad del subsuelo sigue siendo de la república, pero eso es así desde que somos república, no es un éxito de la NEP caribeña. Lo que sí es distinto es la forma en que esa propiedad se ejerce, si usted puede ejecutar decisiones en eso que es suyo o no.

Ya el artículo 23 de la LOH cambia el control en las decisiones por simple mayoría accionaria como forma de repetitividad en las empresas mixtas. Es decir, usted puede presumir mayoría accionaria y propiedad del yacimiento, pero no control operativo y decisorio.

De igual forma, es menester recordarle a Jorge Maduro que el artículo 36 permite a las empresas mixtas abrir y gestionar cuentas bancarias en cualquier moneda y jurisdicción para el uso y administración de los fondos. Es decir, nada de control financiero. Pero también les permite comercializar directamente su producto, de modo que tampoco tenemos control del comercio exterior, como en ambos casos deseaba Lenin.

Por último, si queremos volver a la ofensiva, por lo menos en el control real de la industria o en la revalorización de regalías o de cargas fiscales, tendremos dos severos escollos. Primero, el artículo 26, que formula:

"Cuando con posterioridad a su celebración [de los contratos] se produzcan modificaciones en el marco legal, fiscal, regulatorio o contractual, que afecten de manera negativa y sustancial la economía del proyecto, el Ministerio con competencia en materia de hidrocarburos deberá acordar los ajustes necesarios para restablecer dicho equilibrio, mediante la modificación de regalías, tributos, tarifas, plazos contractuales, condiciones económicas o mecanismos de compensación, a fin de restituir a la empresa operadora la posición económica que habría tenido de no haberse producido tales cambios."

Y el segundo escollo es el famoso artículo 8, que ordena sobre las controversias entre las partes y abre la posibilidad del arbitraje internacional. ¿Cómo pasar a la ofensiva si tus vías han sido obstaculizadas por ti mismo? Es una duda a resolver para nuestro amigo Jorge Maduro.

En ambos casos, tanto José Manuel Rivero como Jorge Maduro, vemos una obsesión con defender una táctica de entrega y abdicación como victoriosa, donde la resiliencia y la conciencia del momento histórico sea la única respuesta para el pueblo. Tal vez sea necesario recordarles a los brillantes analistas unas sabias palabras de Clausewitz:

"Que un general cauteloso, con pequeños propósitos políticos, con débiles motivos, con poca tensión de fuerzas, ensaye hábilmente todos los caminos por los que, sin grandes crisis ni resoluciones sangrientas, pueda enroscarse hacia la paz a través de las debilidades peculiares de su adversario, en el campo y en el gabinete; no tenemos derecho a reprochárselo, si sus condiciones previas están debidamente motivadas y le dan derecho al éxito; pero, no obstante, debemos exigirle siempre que sea consciente de no caminar más que por senderos sinuosos en los que el dios de la guerra pueda atraparle, que vigile siempre a su adversario, no sea que, cuando eche mano a la espada afilada, se encuentre con una espada de galantería."

Para nuestros galantes analistas, quizá la única recomendación que queda es abandonar la constipación intelectual, no repetir lo necesario sino analizar lo evidente. Entre más rápido se asuma la realidad y se tenga conciencia plena de ella, más fácil será tomar decisiones acertadas. Y antes de cualquier acusación que se me pueda hacer de ser víctima de la guerra cognitiva y de la zombificación de las redes, debo decir que he hablado de hechos y no de espejismos.



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