Asco y repugnancia

El 15 de junio de 2023, un barco con varios centenares de inmigrantes se hundió en el terrible cementerio en que se ha convertido el Mediterráneo. Casi todos los pasajeros murieron.

Aunque fue posible salvarlos de morir ahogados, las autoridades permitieron deliberadamente que perecieran en el mar. Pocos días después, se desplegaron todos los medios imaginables para encontrar un pequeño submarino privado en el que viajaban 5 personas, entre ellas un director de empresa y dos hombres ricos que habían pagado 250.000 dólares cada uno por descender al fondo del mar para ver los restos del Titanic.

Los grandes medios de comunicación, que no habían cumplido su papel de alertar a la población y presionar a las autoridades mientras cientos de pasajeros en apuros enviaban mensajes de texto pidiendo ayuda, se lanzaron al rescate en tiempo real con información sobre la búsqueda de 5 personas frente a las costas de Canadá.

Aviones, barcos, satélites y submarinos se movilizan para encontrar con vida a 5 personas que forman parte o están al servicio de la "élite". Los principales medios de comunicación cubren la noticia de hora en hora, manteniendo en vilo a la opinión pública. Periodistas y fotógrafos son enviados o movilizados a las proximidades.

Hay que acabar con el doble rasero. Hay que ayudar a las personas en apuros sin vacilar y sin perder tiempo. No hacer nada es un crimen. Hay que denunciar lo más alto posible las políticas migratorias inhumanas de los gobiernos de los países del Norte. Debemos garantizar el derecho de asilo. Debemos garantizar el derecho a la libre circulación de las personas.



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Eric Toussaint


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