Las condiciones actuales no son iguales a las del 27F de 1989

Para hablar del 27 de Febrero de 1989 es necesario conocer profusamente los hechos que dieron lugar a esta implosión social, sin parangón en la historia del país. Fue una manifestación en la que el pueblo repelió el saqueo al que fue sometido históricamente: Un despojo material como espiritual.
Además de conocer las causas, las verdaderas, es condición sine qua non reconocer tales hechos. Lo anterior significa asumir las verdades inherentes a un proceso sui géneris: sin conducción política en primera instancia, impulsada por la conciencia del pueblo y con asidero en una realidad cotidiana asfixiante para el 80% de la población que se hallaba en franca situación de pobreza.
El pueblo masacrado
El saldo de tales acciones -donde el pueblo fue el actor protagónico de esa historia- fue una masacre, un genocidio de miles de personas muertas y cuyas cifras reales ojalá podamos conocer a ciencia cierta algún día.
Ahora bien, cuando se hace la referencia a las razones verdaderas de esta revuelta, se busca significar que no sólo se trató del aumento del precio del pasaje, sino a una situación que venía tomando cuerpo de forma estructural desde hacía varios años. Visto así, no fue la coyuntura –per sé- del aumento del pasaje, de la gasolina, del incremento de algunos impuestos y de los precios de productos y servicios… Tampoco lo fue la propuesta privatizadora de las empresas estratégicas del Estado, como lo es el caso de PDVSA, EDELCA, entre otras…
El pueblo bajó de los cerros guiado por una severa arrechera producto de las promesas históricas incumplidas que dejaron un gran hueco fiscal, un significativo endeudamiento… promesas que rompieron el saco de las reservas internacionales y que nos llevaron a generar las condiciones para que nuestros “representantes”, los políticos de una República hipotecada, tocaran las puertas de los organismos financieros internacionales, a saber: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y aplicaran sin reserva alguna sus condiciones.
¿Hay paralelismos entre 27F 89 y el contexto actual?
Hoy resulta irrisorio que algunos actores políticos intenten forzar algún parecido entre el contexto del año 1989 y el actual. No existe semejanza alguna… Por ejemplo, el diario de circulación nacional El Nacional, publicó el pasado martes 29 de abril lo relativo al supuesto hecho que el Gobierno venezolano ha respondido ante las protestas de la misma forma en que lo hizo el Gobierno de turno en el contexto del caracazo…
Así, Liliana Ortega, miembro de Cofavic, advertía que aún cuando no puede compararse el Caracazo con las protestas que se iniciaron el 12 de febrero en términos de fallecidos y devastación ocasionada por los hechos violentos, explica que hay prácticas que debieron haberse superado y que por el contrario se han acentuado. “La misma respuesta que tuvo el gobierno de Carlos Andrés Pérez con respecto al Caracazo la ha tenido el gobierno de Maduro con las manifestaciones. Se ha criminalizado a las víctimas, se han desconocido violaciones graves a los derechos humanos y se han minimizado los hechos de las protestas”.
¿Qué hacer?
En principio, asumir la realidad. En la actualidad no se ha criminalizado la protesta. Contrariamente, el Presidente Nicolás Maduro ha sido taxativo al dar la bienvenida a la protesta democrática, a esa expresión legítima contraria pero cuyos métodos se encuentran en el marco de la Constitución… Lo que no puede aceptar el Gobierno es el terrorismo como forma para presionarlo. Eso, no lo permite ningún Gobierno en el mundo.
Asimismo, es necesario estudiar con la prolijidad del caso, el 27 de febrero de 1989 para dar con una visión holística sobre estos hechos. En especial porque tal acción del pueblo constituye uno de los pivotes fundamentales que explican la actual Revolución Bolivariana.
Sería muy oportuno visibilizar la actuación de la Fuerza Armada Nacional del año 1989 y las consecuencias de sus actos, pues esa Fuerza Armada, formada en muchos casos en el seno de la Escuela de las Américas, fue contra su propia raigambre: el pueblo.
¿La conclusión?
No se pueden establecer paralelismos entre los hechos del llamado “caracazo” y los hechos que se han suscitado desde el pasado 12 de Febrero de 2014, ya que en el primero de los casos se trató de una acción espontánea, sin dirección política en principio, en contra de un Estado neoliberal que confiscó las posibilidades de existencia del pueblo venezolano, como ya se ha señalado.
La situación descrita en torno al año 1989 no es la que se ha presentado en la actualidad venezolana. En nuestro país no solo se ha logrado dejar atrás algunas variables económicas y sociales que fueron afectadas por modelos que insistían en la recomposición –solo- de las variables económicas, la reducción del “gasto público”, el incremento de impuestos para poder tapar el gran hueco fiscal, etc… Hoy en Venezuela existen factores, internos y externos, decididos a aplicar cualquier método, incluyendo las ya conocidas acciones terroristas que se han presentado en el país para salir de un Gobierno que tiene como centro de su acción a los seres humanos.
Además de los aspectos antes mencionados, en la actualidad existe un gran financiamiento, nacional e internacional, el cual posibilita la presencia de algunos sectores en acciones de calle y en acciones terroristas, mientras el Gobierno continúa su trabajo en defensa de los olvidados de siempre: los pobres.
(*) Periodista. Prof. UBV
marbemavarez@yahoo.es



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Marbelys Mavárez


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