Apriete Fosforito que el pueblo la apoya

La pelea contra la mafia carcelaria tiene que ser a fondo, los “Pranes” y “Luceros” que son delincuentes a la quinta potencia tienen que desparecer del ámbito penitenciario, para que los centros de reclusión pasen a ser espacios para el trabajo productivo, la reeducación y la formación integral para la reinserción en la sociedad, de quienes por un momento equivocado han infringido los estatutos que rigen nuestra vida ciudadana.

La lucha debe partir de la premisa de que no hay pranes, malos y pranes buenos. Todos son malos, porque todos buscan el mismo objetivo el sometimiento a sus designios a la población penal. Los pranes buenos para un sector, son malos para otro que no se somete a su mandato y, es allí donde se genera la violencia, en la lucha por el control del espacio. El único Pran, que debe existir en los recintos penitenciarios es el Estado Venezolano, a quien corresponde dictar las normativas y la disciplina a la cual tienen que someterse, quienes al estar incursos en quebrantamiento de la Ley, dejan de gozar de algunos derechos que son legítimos de quien respeta y observa las normas de convivencia sin caer en infracciones.

En esos centros solo deben aceptarse los liderazgos académicos y de aplicación en los procesos de rehabilitación y formación, los cuales deberán ser reconocidos por las autoridades pertinentes, pero que solo dan un aval moral o espiritual, pero en modo alguno de poder, porque sería cambiar una tribu por otra.

En esos espacios con mayor razón debe privar la igualdad, porque todos están sometidos a un régimen, por un acto indebido cometido y en consecuencia, ninguno tiene autoridad para someter a otro. La única autoridad tiene que ser la que representa el Estado, con funcionario idóneos y sometidos a vigilancia constante para asegurarse que se ajustan a los reglamentos que deben también ser elaborados acordes con los tiempos que vivimos, con una visión holística del problema, con personal especializado, no en represión, sino en diálogo y solución de conflictos, porque el otro problema que existe hasta ahora es que el personal civil para seguridad, ha sido formado con mentalidad de gendarme, para la represión y esto obviamente no coopera con el clima que se busca crear en los centros penitenciarios.

Por eso insistimos que la lucha que libra la Ministra del Poder Popular para Asuntos Penitenciarios, tiene que estar acompañada por la visión parlamentaria que debe legislar para adecuar todo el sistema atinente a los procesos judiciales y penitenciarios, para que la reforma sea completa y nos olvidemos de estos sistemas que se quedaron el siglo XIX y que no dudamos en señalar como los principales promotores de la delincuencia y violencia que estamos confrontando.

No habrá paz en las cárceles, hasta que no se modernicen tanto el sistema de vida, para los privados de libertad, como el de aplicar las leyes o sentencias, que es sumamente rígido y vertical. Un sistema que está anclado sobre las bases de la barbarie, donde desde un estrado burgués se condena al infeliz, como en Los Miserables de Víctor Hugo. Se condena a 25 o 30 años a vivir en una condiciones infrahumanas, que bien pudieran denominarse las modernas galeras. No hay clasificación, no hay posibilidad de flexibilizar la pena por el origen y condición humana del imputado, sino que así lo establece el artículo, tal del código tal, en concordancia con tal y tal y en consecuencia te condeno a purgar esta sentencia en tal establecimiento.

Y volvemos a llover sobre lo mojado, campesino, obrero y joven que por primera vez comete un delito va a parar al mismo recinto que asaltantes, violadores, secuestradores, provenientes de centros urbanos y con amplio prontuario, muchos de ellos por esa falta de orientación, han hecho de la cárcel su hábitat y apenas salen en libertad, añoran su cautiverio y sus compinches y reinciden para regresar al lugar de donde nunca han querido salir.

En nuestra humilde opinión creemos que este problema debe ser atacado con un equipo multidisciplinario, que mediante una trabajo científico y de investigación nos lleven a situarnos a la vanguardia de la modernización de la justicia y del sistema penitenciario para continuar optimizando el respeto a los derechos humanos. Seguros estamos que los dirigentes de la Revolución que lidera el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías y cuya premisa es dar al pueblo la mayor suma de felicidad y seguridad posible, no dejaran sola a la doctora Iris Varela, nuestra querida “Fosforito”,mujer con guáramo, que se ha ajustado los pantalones para desafiar el poder de las mafias penitenciarias que tienen sus poderosas raíces, en las diversas ONGs de la mal llamada sociedad civil. Desde nuestra trinchera, solo nos queda decirle: Apriete fosforito, que el pueblo la apoya.

El autor es: Periodista. CNP 2414

cd2620@gmail.com



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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