La oniria de Martin Luther King

En el año 2021 se cumplieron más de medio siglo de aquel discurso, el cual pasaría a la posteridad y se haría imperecedero. Definitivamente un clásico. Se cumplieron 58 años, para ser exactos, de haber pronunciado aquella alocución que quedaría como una oniria sempiterna. En el Lincoln Memorial de Washington D. C. estaban presentes 250 mil personas. El 24 por ciento de aquella multitud eran blancos. En otras palabras: 60 mil participantes eran blanquitos. La contundente palabra de su oración había producido la insoslayable suma, en el año 1957, de 208 discursos. Lo que parece indicarnos que el promedio de intervenciones sería de no menos de 17 discursos por mes. El protagonista de lo que seguramente para la época sería, de alguna manera, un record, era el presidente del Movimiento Negro contra la Segregación. Se dice que esa pieza de oratoria es una calculada articulación de pasajes bíblicos, el himno nacional de los Estados Unidos, la Constitución e incluso algunas ideas de Shakespeare. En octubre de 1962 se había encontrado con Kennedy para presionar por una legislación de igualdad de derechos civiles, (Viola, 2004). Washington lo escucharía, su pueblo también. De igual manera, los políticos e incluso la nación entera. La televisión transmitió aquel histórico y contundente discurso, el cual significó un impacto social en la lucha por los derechos civiles. Al parecer el fantasma de un terremoto social negro, de proporciones incalculables, recorría las calles de Washington D. C. Había que comenzar a pensar en eliminar a su líder. El destino final de los Kennedy y Malcon X sería su idéntico destino.

En esta oportunidad de pie en las escalinatas del Lincoln Memorial, con sus hojas escritas, emprendería la lectura de su discurso: Hace cien años, un gran americano, a cuya sombra hoy nos colocamos, firmó la Proclama de la Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un luminoso faro de esperanza para millones de esclavos Negros que habían ardido en las llamas de la abrasadora injusticia. Fue como un alegre amanecer al final de una larga noche de cautiverio, (Luther King, 1963). Aquella reunión con los hermanos de herencia africana, con los hermanos Negros, con los parientes de clase, significaba el camino luminoso de la justicia racial. Pero aquel discurso, del 23 de agosto de 1963, lo terminaría de pura y exacta memoria. No habrá descanso ni tranquilidad en América hasta que se le garanticen al Negro sus derechos de ciudadano. El tornado de la agitación continuará haciendo temblar las bases de nuestra Nación hasta que emerja el día brillante de la Justicia, (Luther King, 1963).

Quizás pudiéramos sistematizar, por lo menos, algunos aspectos de este extraordinario líder de la dignidad negra, de la herencia africana: 1ro. Cuando Martin Luther King pronunció el discurso que lo hizo célebre, ya era conocido como un gran orador; 2do. En el año 1957 había realizado doscientos ocho, (208) discursos; 3ro. En octubre de 2021, se cumplieron 59 años de haberse juntado con Kennedy para presionar al parlamento norteamericano por una legislación de igualdad de derechos civiles; 4to. Se conocía que Luther King preparaba obsesivamente sus discursos e intervenciones; 5to. Aquel discurso pasaría a la historia con el título: Tengo un sueño y se realizaría en el Lincoln Memorial, el 23 de agosto de 1963; 6to. El hecho de haber sido trasmitido por televisión significó un verdadero avance en la lucha por los derechos civiles. 7mo. Debemos continuar siempre nuestra lucha en el plano elevado de la dignidad y de la disciplina. No debemos permitir que nuestra creativa protesta degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las alturas majestuosas del encuentro de las fuerzas físicas con las fuerzas del alma, (Luther King, 1963). Los sueños y cruzadas de Martin Luther King fueron muchos. Nuevamente se encontraban la fe y la lucha por la justicia social pero esta vez desde la negritud, desde la herencia de África, desde la dimensión étnica.

Hijo de un pastor bautista. Su nombre de nacimiento era Michael Luther King Jr. De una larga tradición protestante, en la Iglesia Bautista, Ebenezer de Atlanta. Su abuelo paterno fue pastor durante 17 años, entre 1914 a 1931. Igualmente, su padre, Martin Luther King Sr. Su madre sería Alberta William King. Y él mismo participa en la iglesia desde el año 1960 hasta su asesinato como co-pastor. Tras estudiar en colegios públicos y graduarse en el instituto con 15 años, Martin Luther King fue a la Universidad. En 1948 consiguió su título de Sociología (Bachelor of Arts) en Morehouse College (Atlanta), una institución creada, originalmente, para afroamericanos. Martin Luther King, este activista y pastor bautista, vendría al mundo en Atlanta un 15 de enero de 1929. Su gran aporte a la historia social de las comunidades étnicas africanas o afroamericanas es haber luchado pacíficamente contra la segregación y discriminación racial en los Estados Unidos. Digno ejemplo de un combate permanente por la negritud, la justicia social y los derechos civiles, en su más amplio sentido. El año de su venida al mundo sería caracterizado por la Gran Depresión que se originó en los Estados Unidos producto de la caída estruendosa de la bolsa de valores de Nueva York, aquel martes 29 de octubre de 1929. King, todavía no había alcanzado el primer cumpleaños. Ese Martes Negro había estado precedido de un anterior Jueves Negro. Según el calendario gregoriano el año 1929 comenzaría un día martes, normal y tranquilo. Otros hechos evocan la época, por lo menos dos: En Chicago, Estados Unidos, tuvo lugar La Matanza del Día de San Valentín. Los miembros de la banda de Al Capone masacraron a 7 miembros de otra banda rival liderada por George Moran, durante los años de la famosa Ley Seca. Entre tanto, otro hecho notorio invita a citarlo: Benito Mussolini por Italia y Pietro Gasparri por el Vaticano firman un histórico acuerdo: el Tratado de Laterano, de esa manera se reconocía la soberanía papal sobre la Ciudad de Vaticano. Roma vuelve a pasar a la historia. En el 2021, se cumplen 92 años de aquellos sucesos que formarán parte de un contexto histórico-social sin precedentes: la gran crisis de capitalismo de Estados Unidos, en 1929. La historia vuelve sobre su memoria.

Martin Luther King, en 1951, transitaba los 22 años de edad. Ese mismo año alcanzó la licenciatura en Teología, (Bachelor of Divinity), por el Crozer Theological Seminary de Cheste. También se lanza a cursar el doctorado en Teología Sistémica por el Alma Mater de Boston. Cuatro años después, en 1955, alcanza el título de Doctor en Filosofía. De su matrimonio con Coretta Scott nacerán cuatro descendientes: dos varones y dos hembras. Su matrimonio sucedió en 1953. El hecho histórico que le sirve de contexto social a Luther King sería el de segregación racial de manera permanente y sistemática. La diaria segregación hasta en los puestos de los autobuses. En una oportunidad, con apenas 13 años, tuvo que ceder su puesto en el transporte para un blanco. Ya en el año 1954 había sido nombrado pastor de la Iglesia Bautista de la Avenida Dexter de Montgomery, en Alabama. De igual manera también fue miembro del comité ejecutivo de la Asociación Nacional para el Progreso de Personas de Color. Siempre será histórico e inolvidable aquel episodio cuya protagonista sería una afroamericana, Rosa Parks, quien se negó a ceder su asiento a un blanco en un autobús. De seguro esa fue la chispa que encendió la pradera. La respuesta de Luther King fue emprender un boicot contra los autobuses públicos de Montgomery. Una contundente y larga protesta se iniciaría el 1 de diciembre de 1955 hasta el 20 de diciembre de 1956. El resultado de esos doce meses de combate, un año de protesta ininterrumpida en esa Navidad del 56, el Tribunal Supremo de Justicia de Estados Unidos declaró inconstitucional la ley que exigía la segregación en el transporte público de Montgomery. Se había ganado una gran batalla, la cual había alcanzado 382 días. Por supuesto que la violencia de los poderes fácticos y de los blancos no se hizo esperar, estuvo siempre presente y no menos casos de violencia se presentaron. Incluso la vivienda de Luther King fue atacada por los segregacionistas blancos. Muchos pastores fueron golpeados e insultados. Pero la igualdad de blancos y negros en el transporte público se logró y así la lucha, las batallas por los derechos civiles siguieron. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que, pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano. Yo tengo un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo: 'Creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales

Año 1957, King es elegido presidente de la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano. Una organización además de fe también pacifista. De esa manera, las cartas estaban echadas. Resultaba infinitamente requerido participar activamente en el movimiento por los derechos civiles. La participación de King en la campaña de Birmingham, Alabama, las protestas y los boicots lo condujeron a la cárcel. Era abril de 1963. Entre rejas escribe una también histórica carta muy popular: Carta desde la cárcel de Birmingham. Esta misiva explica el porqué de las protestas, porqué la lucha. Una semana después de su arresto es liberado y el entonces Presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy le muestra un franco y decidido apoyo. Los incidentes violentos crecían y en junio del 63 terminan las protestas. Los lugares públicos fueron abiertos a los negros y negras. Nunca estaremos satisfechos mientras a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad con carteles que rezan: 'Solamente para blancos', (King,1963)

El tercer año de la década de los años sesenta, 1963, se suceden un conjunto variado de hechos, en un auténtico desarrollo desigual y combinado: desafíos a la segregación y a la discriminación. Sería también el año del umbral del feminismo. Se publicó "The Feminine Mystique", un libro emblemático que animó a muchas féminas a emprender la lucha por sus derechos políticos, sociales, sexuales, naturales y su resuelto rol en la sociedad que cambiaba vertiginosamente. De igual manera, se puede evocar a los Beatles y a Bond, James Bond. La igualdad salarial, así como la defensa de los derechos fundamentales. En aquel contexto de la Guerra Fría Estados Unidos y La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS, firmaron el Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares. Una oniria parecía tomar por asalto la existencia social de los desposeídos, de los negros, de los humildes, de todos aquellos que jamás abandonaría la capacidad de soñar con un mundo mejor. La revolución cubana sería la vanguardia de todas las revoluciones de América Latina. Porque esta gran humanidad ha dicho basta y ha echado andar y su marcha de gigante ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia…La Segunda Declaración de la Habana expresaba la dimensión histórica y social de la revolución. La dimensión cultural de la revolución se había sembrado para la construcción de otro mundo era posible. El socialismo se estaba inventando en cada batalla de la esperanza. I have a dream, afirmaría Martin Luther King. El sueño comenzaba a ser propiedad colectiva de esa gran humanidad, que había dicho basta y había echado andar. I have a dream, parecía un himno de los tiempos futuros, de la construcción de una sociedad resueltamente justa y justiciera; de ser humano, y humana. Todos tenían un sueño.

El 28 de agosto de 1963, se organiza y emprende una manifestación por los derechos civiles. Marcha no menos famosa y conocida como la Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad. Así pasaría a la historia. La memoria vuelve sobre sus rumbos. En esta marcha, Martin Luther King acudió representando a la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano. Un inmortal discurso pasaría a la historia social de las batallas emprendidas en nombre de la dimensión social del ser humano. Una América andaba resuelta a estar unidad y vivir en igualdad social. Han transcurrido cincuenta y ocho años de aquel hermoso y contundente discursos de Martin Luther King, intitulado I have a dream, que en raudo castellano se traduce en Yo tengo un sueño.

Hace cien años, un gran americano, cuya sombra simbólica nos cobija, firmó la Proclama de Emancipación… Pero 100 años después debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro aún no es libre. Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después, el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra… (King, 1963)

El 14 de octubre del año 1964, Martin Luther King recibió el Premio Nobel de la Paz. Apenas contaba con 35 años. Luther King se convertiría en el ser humano más joven en recibir tal reconocimiento. Un Premio Nobel de apenas tres décadas y cinco años más resultaba casi imposible. Todavía escandalosamente joven poder precisar las necesidades de hombres y mujeres de color que eran criminalmente excluidos, humillados. Por ello alcanzó a expresar, un año antes que le entregaran el Premio Nobel: Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial. Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad, (King, 1963).

1968. El Dr. King viaja a Menphis. Su objetivo está claro. Apoyar a los huelguistas que llamaban basureros afroamericanos, quienes emprendieron la lucha para mejorar sus condiciones de trabajo. Resultaba necesario dignificar las condiciones laborales. Quizás una conspiración de muerte andaba furtiva. Arriba el mes de abril, el día 4 precisamente. King se encontraba en la terraza de la habitación del hotel donde estaba alojado. Un segregacionista disparó sobre la humanidad del humanista. Del hombre de la paz. El hombre de la dignidad negra. Transitaba los 39 años. Su asesino James Earl Ray, fue el ejecutor de lo que se ha pensado fue una conspiración pensada y maquinada. La lucha emprendida por Martin Luther King sigue y seguirá siendo un ejemplo para la humanidad toda. Su palabra vuelve a exponer su entereza, su valor y su tremendo equilibrio. Prever la violencia sabiendo la dimensión social de esa masa humana que reclamaba su legítimo derecho. A esa masa de desposeídos, de excluidos y humillados llegó a decirles:

No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física, (King, 1963).

Sería interesante evocar ahora que viene el año nuevo, precisamente en el primer mes del año nuevo. Cada tercer lunes de enero sobre la fecha de su cumpleaños se celebra el Día de Martin Luther King Jr. en los Estados Unidos. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que, pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano. Yo tengo un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo: 'Creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales'. Volvamos sobre la memoria de este extraordinario hombre de paz, de dignidad étnica y solidaridad auténtica. Un ser social como Martin Luther King brinda abundantes enseñanzas que tienen que internalizar. Hacerse pueblo, convertirse en nación. Que la historia ande suelta y digna en la cotidianidad del aprendizaje permanente. Martin Luther King presente en esta oniria tuya que ya nos pertenece. Yo tengo el sueño de que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada y toda la carne la verá al unísono. Esta es nuestra esperanza…. Con esta fe seremos capaces de esculpir en la montaña de la desesperación una piedra de esperanza. Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres, (King, 1963)



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Efraín Valenzuela

Católico, comunista, bolivariano y chavista. Caraqueño de la parroquia 23 de Enero, donde desde pequeño anduvo metido en peos. Especializado en Legislación Cultural, Cultura Festiva, Municipio y Cultura y Religiosidad Popular.

 efrainvalentutor@gmail.com

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