Sobre política pública ejecutiva artesanal

Las políticas culturales públicas tienen algunas características que las hacen específicas y particulares. En primer término, la naturaleza de las mismas. Ello viene a ser inherente y se relaciona con quién la instrumenta. En ese sentido, existen dos tipos de políticas culturales públicas, la deliberante o legislativa y la ejecutiva, a nivel nacional, estadal y municipal. En segundo lugar, tales políticas están constituidas por un conjunto de líneas básicas y estratégicas que definen el perfil y la orientación de la gestión, bien sea deliberante o ejecutiva.

A propósito de la temática, en la revista Cuadernos de Artesanía, (Noviembre, 2014. Año 1. Número 1), se publicaría un trabajo intitulado Mandar Obedeciendo. Constituyente el Centro Nacional de Artesanía, firmado por Aracelis García Reyes. Dicho trabajo además de precisar la visión y misión de la institución, se propone promover, impulsar y preservar de la actividad artesanal del país mediante la creación de políticas dirigidas al sector que comprenden la formación, la comercialización y el apoyo económico a los desarrollos socio productivos del área, enmarcados en los objetivos del Plan de la Patria 2014-2019, considerando que la artesanía es representación y símbolo de la identidad, actividad expresiva y oficio necesario del ser humano que contribuye a la consolidar el sentido de pertenencia y a impulsar el desarrollo autónomo e independencia del país, (García Reyes, 2014).

Es posible observar el objetivo general de la moción y su compromiso por proponerse crear políticas, las cuales, en principio, se precisan en términos de formación, comercialización y apoyo económico al desarrollo socio-productivo artesanal. Empero, seguidamente se establecen las áreas en las cuales trabajo el Centro Nacional de Artesanía y se resume sus acciones en cuatro, (4) grandes áreas, a saber: 1.- Promoción y difusión de la actividad artesanal en el país; 2.- Impulso de la economía artesanal; 3.- Apoyo a la organización artesanal y 4.- Formación, (García Reyes, 2014).

Resulta indudable que se trazan unas líneas básicas, fundamentales y estratégicas sobre política artesanal pública ejecutiva. De allí lo acertado del trabajo. Atreverse a, por lo menos, lanzar y determinar un mínimo de líneas estratégicas sobre políticas cultural pública, y particularmente, en la artesanía podría estar respondiendo a su condición establecida en la Carta Magna de 1999., y que no es otra que de atención especial por parte del Estado venezolano. No obstante, muy a pesar de que no tenga esa particular condición constitucional resulta acertado emprender la determinación de las líneas de acción pública la política artesanal de un país.

Incluso, el artículo está ilustrado con fotografías de piezas de artesanos y artesanas como la cestería de Cerezal del Municipio Ribero del estado Sucre, la muñequería de Cojedes, la juguetería artesanal del maestro Mario Calderón de Mérida, así como el tejido de fibra de vetiver de San Joaquín del estado Carabobo y la arcilla de San Pedro Caliente de Lara. Todas esas ilustraciones no sólo promueven la artesanía del país sino que le dan al trabajo escrito un exquisito gusto. Se superar la experiencia como lo sería hablar de artesanía por radio.

Las líneas básicas expuestas en materia de difusión de la artesanía se propone dar a conocer, promocionar e incluso enamorar a todos los procesos, cosas y personas que salen de las manos de un pueblo creador. Aquí se ubican las exposiciones, en su más amplio sentido, el resguardo patrimonial y la producción bibliográfica relacionada con las artesanías. Se propone la creación de la Biblioteca de Artesanía Venezolana. En materia de impulso de la economía artesanal, tres aspectos parecer ser vitales la red de tiendas en todo el país lo que apunta hacia una efectiva comercialización municipal, regional y nacional con sobradas perspectivas del camino internacional. En torno a la organización artesanal, la constitución de los Consejos Artesanal y los procesos de organización de colectivos del sector, resultan prioritarios. Finalmente, se propone la organización de un sistema de formación nacional en el área artesanal. Reconociendo el esfuerzo teórico y político, así como conceptual y de sistematización por diseñar una política pública artesanal que contenga, por lo menos, un mínimos de líneas básicas y estratégicas resulta vital e ineludible profundizar en tan importante tópico: la política pública artesanal ejecutiva.

Es indudable que junto a las políticas públicas culturales, en general, y a las artesanales, en particular, deben existir las instancias e institucionales capaces y obligadas por ley a emprender e instrumentar tales políticas a través de una acción y práctica concreta. Generalmente, la normativa jurídica establece el tipo de instancia, ejecutiva o deliberante, que se encarga de la instrumentación de las líneas estratégicas. En el caso de la Ley de Fomento y Protección al Desarrollo Artesanal del año 1993 se establecen los Consejos Estadales Artesanales, de tal manera de garantizar la participación de los gremios y asociaciones locales artesanales en la elaboración de planes, (LFPDA, Cap. II. Art. 4). De igual manera, se crea la Dirección Nacional de Artesanías, (LFPDA, Título Capítulo I. Art. 8). Sirva, pues, estos ejemplos para ilustrar que la norma jurídica establecer las instancias correspondientes y en este caso se hereda como un derecho positivo.

Las normativas artesanales se han venido perfeccionando hasta llegar a logros, verdaderamente inéditos y que abren caminos legislativos expeditos para el diseño de políticas públicas artesanales municipales. En la Ordenanza para la Preservación, Protección y Fomento al Desarrollo de la Actividad Artesanal del Artesano y la Artesana del Municipio Bolivariano Libertador, (Gaceta Municipal N° 3467-I-1 del 15 de noviembre de 2011), se establecen ocho, (8), líneas sobre la política artesanal municipal. Este logro compromete gerencialmente a la rama ejecutiva cultural local en términos de que tal instancia debe jerarquizar tales líneas y emprender sus acciones gerenciales guiadas por tales.

Si el Centro Nacional de Artesanía definió sus acciones en cuatros líneas, tales como: 1.- La Promoción y difusión artesanal; 2.- El impulso de la economía artesanal; 3.- La organización artesanal y 4.- La Formación; consideramos que es impostergable e ineludibles ampliar significativamente tales líneas con la finalidad de alcanzar una más gruesa y amplia política pública artesanal. De igual manera, resulta necesario precisar el paradigma cultural que sirve de puntal y base a la política pública artesanal. El modelo que proponemos es el de la democracia participativa cultural. Este paradigma formaría parte del componente político del socialismo del siglo XXI. Una democracia de nuevo cuño, en la cual el protagonismo de las ciudadanas y los ciudadanos viene definido e instrumentado por cuatro categorías fundamentales: definición y ejecución de la gestión pública y el control y evaluación de sus procesos y resultados en forma efectiva, oportuna y eficiente. Los procesos de conculturación de las comunidades étnica constituye el contexto en la cual se desarrollan los planes culturales. La democracia participativa cultural viene a ser un modelo dialogal, de participación protagónica y de transformación revolucionaria.

En América Latina dos concepciones como expresión de la política cultural pública han dominado el desarrollo y transformaciones de nuestros países. Venezuela no escapa a tal realidad. La Democracia Cultural Participativa entra a competir como forma de desarrollo superior con la Democracia Cultural. Ambas constituyen dos modelos y paradigmas de políticas culturales. Una y otra se diferencian por sus principales agentes de transmisión. La segunda posee a los Estados y a las instituciones culturales. La primera a los partidos progresistas y a los movimientos populares independientes, creadores y creadoras, así como a los trabajadores y trabajadoras culturales como expresión de las comunidades étnicas organizadas. La Democracia Cultural en su relación política-cultura se propone la difusión y necesaria popularización de la llamada alta cultura. La Democracia Participativa en la misma relación estimula el protagonismo de las culturas populares y la participación autogestora y cogestora de las actividades y el desarrollo cultural. La democracia cultural sostiene políticamente a la democracia burguesa; mientras que la Democracia Participativa Cultural promueve la revolución socio-cultural, la edificación de un nuevo tipo de democracia y la construcción del Socialismo del Siglo XXI.

(A) diferencia de las posiciones unidimensionales y elitistas que sostienen los paradigmas mecenal, tradicional, estatal y privatizante, e incluso se infiltran en el modelo democratizador, esta concepción", el paradigma relacionado con la Democracia Participativa, "defiende la coexistencia de múltiples culturas en una misma sociedad, propicia su desarrollo autónomo y relaciones igualitarias de participación de cada individuo en cada cultura y de cada cultura respecto de los demás, (García Canclini, 1987).

Toda política pública artesanal, en particular, como toda política pública cultural, en general, requiere de un conjunto de líneas fundamentales, básicas y estratégicas que permitan especificar y dar concreción a la acción y gestión cultural, bien sea ejecutiva o parlamentaria. Junto a las ya propuestas, las cuales abordan la promoción y difusión, la economía, la organización y la formación artesanal, consideramos que a estas es vital y necesario agregar otras líneas, la cuales serían las siguientes: 1.- La promoción y difusión de la actividad artesanal. 2.- El impulso a la economía artesanal. 3.- Apoyo a la organización artesanal y 4.- la formación, a las anteriores sería necesario agregar otras líneas tales como:

5.- El incentivo y estimulo a la creación, producción, distribución, acopio, exposición y comercialización artesanal. 6.- La revisión constante de la legislación artesanal local. 7.- La protección y defensa del patrimonio artesanal, tangible e intangible. 8.- La investigación artesanal. 9.- La contribución a la protección y defensa del ambiente. 10.- Cualquiera otra línea estratégica de gestión artesanal que requiera el sector.

Toda esta reflexión facilita un aprendizaje permanente: Entrar al mundo de las artesanías es descubrir un fenómeno tan complejo que trasciende lo que, a primera vista, parecería ser su finalidad: bellos objetivos utilitarios producidos con las manos, (Turok, 1988). Y, concretamente, entrar a la esfera de su normativa jurídica brinda un mundo particularísimo, amplio y siempre creativo.



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Efraín Valenzuela

Católico, comunista, bolivariano y chavista. Caraqueño de la parroquia 23 de Enero, donde desde pequeño anduvo metido en peos. Especializado en Legislación Cultural, Cultura Festiva, Municipio y Cultura y Religiosidad Popular.

 efrainvalentutor@gmail.com

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