Con mucho trigo pero sin pan

«En cuanto estalló la revolución, el trabajo –inevitablemente– se suspendió, se detuvo la circulación de los productos, se escondieron los capitales. El patrón no tenía nada que temer en esas épocas, si es que no especulaba con la miseria, vivía de sus rentas; pero el asalariado se veía reducido a vivir al día. La escasez se anunciaba. Aparecía la miseria, una miseria como no se había apenas visto bajo el antiguo régimen. "Son los girondinos quienes nos hambrean", se dijo por los arrabales en 1793» (La Guerra del Pan, Piotr Kropotkin)

El pasado 28 de octubre, arribaba a costas venezolana el cuarto buque precedente de Rusia con trigo panadero, en esta oportunidad, las autoridades de Bolipuertos –mediante nota de prensa, informaban que las 60 mil toneladas de trigo serían destinadas para la elaboración de pastas. Con este cuarto envío, en el mismo tenor que los precedentes, Vladimir Putin ratifica sus lazos de hermandad con el pueblo y Gobierno Bolivariano. El tercer envío, llegó el 12 de octubre, con el cual se completaban 94 mil toneladas de un total en el año de 600 mil toneladas, y dicha embarcación fue recibida por el camarada Vicepresidente Tarek el-Aissami, quien afirmaba en esa oportunidad, que: "A través de los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) le haremos llegar la harina de trigo al pueblo venezolano, y también será distribuido este trigo a las diferentes panaderías de todo el país". La realidad, reflejada por el camarada Tarek, no concuerda con la realidad que padece el pueblo venezolano, pues ocurre que las panaderías siguen repletas es de dulces y alimentos importados, mientras el pan del pueblo sigue sin aparecer, y el Instructivo de funcionamiento para las 709 panaderías que funcionan en Caracas, pasó a ser cosa del pasado, muy poco se cumplió ante la falta de seguimiento de las directrices presidenciales. Por otro lado, en las bolsas y cajas CLAP, el trigo sigue brillando por su ausencia puesto que nunca ha llegado a la familia venezolana. La pregunta pertinente es: ¿A dónde está yendo a parar, el trigo que viene desde Rusia? ¿Por qué se consigue trigo a precio internacional (dólar de guerra), despachado en bolsas transparentes, en algunos locales privados y centros de ventas administrados por colectivos bachaqueros? ¿Quién o quiénes, están desviando el trigo ruso para fines especulativos, no permitiendo que llegue al pueblo?

Una primera pista, la da el G/J camarada Padrino López, durante sus declaraciones emitidas con motivo del arribo a costas venezolanas del primer buque cargado de trigo desde Rusia, hecho ocurrido el pasado 1° de septiembre, leamos sus declaraciones: "Es bueno decirle al pueblo, que antes esta materia prima llegaba a los molinos, y los molinos las distribuían como la renta (…) ahora no, con la GMAS, y a través del Ministerio de Alimentación y la Superintendencia de Gestión Agroalimentaria, desde esos molinos se eliminaron primero los intermediarios que cobraban un 30%, y que iba a impactar en el precio al consumidor (…) todo eso se eliminó y desde los molinos estamos distribuyendo directamente no como hacían antes un 90% a la agroindustria y apenas un 3 o 4% a las panaderías. Se invirtió esa relación por completo, ahora es 90% para las panaderías y el resto para la agroindustria". En su declaración de ese día, el G/J, especificaba en detalle que: "90% para panaderías y el resto para la agroindustria y dentro de las panaderías el 90% para el pan francés y canilla y el resto para los dulces, entre otros". Evidentemente, se burlan los panaderos del G/J Padrino López pues la cosa es al revés en las panaderías, el 90% es para panes dulces y otros. Pero, hay otra situación, y tiene que ver con la ruta que sigue el trigo, una vez que la GMAS lo recibe. Importante saber, a dónde se va? Una situación presentada el pasado 10 de octubre, y reseñada por los medios privados, dan cuenta de unos 10 mil kilos de trigo aparecidos en Vargas, enterrados bajo tierra. Lo resaltante, para nuestra investigación, no es el hecho en sí, sino el aporte que hace Román Herrera. A los efectos, director de SUNAGRO - Vargas, quien: "Explicó, que solo Sunagro tiene la potestad de distribuir harina de trigo por saco y lo hace directamente a las panaderías, por lo que esa harina que se vende en plazas, paradas y hasta viviendas, es de dudosa procedencia y exhorta a la población a no consumirla". Lo que no nos explica Herrera, es cómo hace el trigo procedente de Rusia, una vez que llega del barco y es entregado a ellos (Sunagro), para su distribución a las panaderías, para luego desviarse al bachaqueo, y se puede adquirir en bolsas transparentes, a un precio especulativo, fijado por las mafias bachaqueras. Obvio, que dentro de ese organismo público, debe haber alguna complicidad con las bandas delictivas bachaqueras o acaso será que son los propios panaderos que desvían al comercio bachaquero, el trigo que Sunagro les hace llegar para la producción del pan del pueblo: francés o canilla. Una investigación a fondo, debe abrir el Ministerio Público para fijar responsabilidades penales, en base a la Ley Contra el Terrorismo, en ambos niveles de la ruta del trigo una vez que la GMAS lo entrega a Sunagro, y éste a las panaderías.

II

«Y se guillotinó a los girondinos; se dieron plenos poderes a la Montaña, a la Comuna de París. Efectivamente, la Comuna se ocupó del pan; desplegó esfuerzos heroicos para alimentar a París. En Lyon, Fouché y Collot d’Herbois crearon los graneros de la abundancia, pero para llenarlos se disponía de cantidades ínfimas de granos. Las municipalidades se esforzaban para conseguir trigo. Se colgó a los panaderos que acaparaban la harina, y el pan siguió faltando» (La Guerra del Pan, Piotr Kropotkin)

En 2013, los agricultores argentinos decidieron emplear el pan como mecanismo de presión política contra el gobierno de la hermosa Presidente Cristina de Kirchner. Lograron provocar escasez de pan y, con ello, dispararon los precios en un 50 por ciento. El Gobierno argentino, reaccionó cerrando las exportaciones de harina de trigo que en 2012, habían alcanzado un poco más de un millón de toneladas. La Presidenta, acusó a los productores agropecuarios de estar reteniendo cerca de dos millones de toneladas de trigo de la última cosecha, enfrentados como estaban desde la llegada de Cristina a la presidencia. En 2015, el empresario Mauricio Macri gana la presidencia y entrega el Ministerio de Agricultura, Pesca y Ganadería a Ricardo Buryaile, vicepresidente de la Confederación Rurales Argentina (CRA), valga decir, a los terratenientes argentinos. La guerra del pan, así culmina, a favor de la burguesía terrateniente. En política, para obtener el Gobierno, vale todo, dice ahora la burguesía argentina. Obtener el Gobierno, para luego entregarlo al Fondo Monetario Internacional en remate, a bajo precio.

III

«Entonces, el pueblo comenzaba a cansarse. "¡Qué bien va la revolución!" –susurraba el reaccionario al oído del trabajador–; "¡nunca han sido tan miserables como ahora!". Y poco a poco el rico se tranquilizaba, salía de su escondite, provocaba a los desarrapados con su ostentación, se travestía en petimetre y decía a los trabajadores: "¡Vamos, basta de tonterías! ¿Qué han ganado con la revolución? ¡Ya es hora de acabar con ella! » (La Guerra del Pan, Piotr Kropotkin)

Nicaragua dependía en exclusivo del trigo proveniente de EEUU y Canadá. El pan, era un artículo de lujo que poco llegaba al pueblo. Con la llegada del camarada Daniel Ortega, se inicia un cambio de rumbo en función de democratizar el acceso al pan. En 2011, la República Federativa de Rusia dona 100 mil toneladas de trigo panadero, en función de aliviar la pesada carga que implicaba la importación del producto desde EEUU y Canadá. Ante las campañas de injuria contra la calidad del trigo ruso; el gobierno nicaragüense, se vio en la obligación de realizar estudios en Alemania y universidades nacionales, para demostrar la falsedad de las campañas de la derecha nicaragüense. En 2012, el gobierno del camarada Daniel Ortega se decide por la importación del trigo ruso para el abastecimiento del pan del pueblo. El trigo ruso, fue una bendición para el pueblo nicaragüense pues se abarató su precio y ahora, los panaderos cuando de abultar los precios se trata, se escudan en otros factores, como lo señala el presidente de la Cámara del Pan, Juan Pablo Estrada, argumentando para justificar: "El combustible es primordial en la industria porque genera calentamiento de los hornos, sea de piedra o industrial, impacta cuando trasladás el producto, a eso súmale el alza de la grasa que subió el 10 por ciento de un solo, viene un alza de la manteca del 7 por ciento, el azúcar está dolarizada y eso sube cada mes". Aspiran los panaderos, incrementar sus precios hasta 1 Córdova a partir del pasado mes de octubre, para lo cual deben presentar un informe ante las instancias de gobierno que les autorice. Señalando, Amílcar Mairena, vicepresidente de la Cámara de Panaderos de Managua, "Con la entrada del trigo ruso se generó estabilidad en el precio del pan. Más bien bajó (el precio de) la harina, que es nuestra materia prima principal, pero los demás insumos, entre mano de obra y los combustibles, han venido absorbiendo ese subsidio que tiene la harina".

IV

«Tenemos la audacia de afirmar que cada uno debe y puede comer tanto como necesita, que es por medio del pan para todos que vencerá la revolución» (La Guerra del Pan, Piotr Kropotkin)

Si la Revolución Nicaragüense, pudo garantizar el pan a su pueblo gracias al trigo ruso. Por qué a la Revolución Bolivariana, se le ha imposibilitado lograr tal objetivo??



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Henry Escalante


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