¿Llegará a su fin el bachaqueo?

Una de las obras más siniestras, creadas por el imperialismo de los EEUU e Israel, sin duda alguna, lo constituye el Estado Islámico, Daesh o ISIS, según prefiera llamarlo. Esa fuerza paramilitar, que recluta para sus filas aquellos combatientes devenidos de los sectores excluidos de las sociedades árabes, sumidas en la miseria que llevó a esos territorios, la intervención militar estadounidense primero en Irak, luego en Libia, Afganistán y Siria. La CIA, por su parte, se encargó no solo de su reclutamiento, sino su entrenamiento y dotación militar, financiada con recursos de los ciudadanos y ciudadanas estadounidenses y dinero, presumimos, proveniente de las operaciones de narcotráfico originadas en la meca del opio en que convirtieron a Afganistán, las fuerzas de ocupación estadounidenses. Los objetivos de esa organización paramilitar, han quedado más que claras para la humanidad: descuartizar naciones, desestabilizar la región, para derrocar gobiernos no adeptos a los dictámenes del imperialismo, no solo de los EEUU, sino del francés e inglés, y un objetivo económico: abaratar el coste de los hidrocarburos, mediante la sobreventa de petróleo barato. Durante estos dos últimos años, hemos sido testigos de las más bárbaras acciones que recordemos en la historia de la humanidad; acciones todas, realizadas por estos agentes de la CIA. Tan igual que el paramilitarismo colombiano, le tocó al Estado Islámico sembrar el terror en todo el Oriente Medio, como expresión de dominación. El llamado Califato Islámico, al igual que la OTAN, se constituyó en un mensaje abierto a los pueblos de esa parte de nuestra humanidad, de sometimiento a los dictámenes del capitalismo mundial o morir. En base a ese dilema, a los pueblos árabes no les quedó otra opción sino resistir y luchar hasta vencer, como el pueblo Sirio y su líder Bashar al Assad, quien contó con el invalorable apoyo de Rusia y su líder, Vladimir Putin, quienes demostraron con hechos contundentes, tan igual como lo demostraron en el pasado los pueblos del Vietnam, Cuba e incluso la misma Venezuela en abril 2002, que el imperialismo es derrotable. En cuanto, el Estado Islámico, como lo fuera en el pasado reciente Al Qaeda, dejó de serle útil a sus propósitos políticos de dominación, el imperialismo de los EEUU atacó militarmente al Estado Islámico y hoy, propugna su eliminación.

Esta reseña, a modo de analogía histórica, nos permitirá comprender la existencia del bachaqueo y sus consecuentes ejecutantes: los bachaqueros. La guerra no convencional, que libra el imperialismo de los EEUU contra Venezuela, cuyo objetivo es claro: barrer con todo vestigio de Revolución Bolivariana, su mal ejemplo y reencauzar el país en los senderos del neoliberalismo. Al igual que hizo con Bashar al Assad; Obama ha declarado al Presidente Maduro como enemigo de su gobierno, "amenaza inusual" le califica, y por ende, al no contar con su benevolencia, debe irse, dejar la presidencia que, por mandato popular, el pueblo bolivariano le ha dado. El ataque ha sido en todos los frentes posibles: mediático, psicológico, monetario, económico, sanitario, eléctrico, climático, en fin, no han dejado un solo espacio de la vida de la nación en que no hayan dejado de atacar. En el ámbito económico, así como con el llamado dólar today distorsionaban el valor de los productos importados, fijándolos a un valor que marcaban desde Miami y, a capricho de quienes manejaban dicha web. Pronto, se dieron cuenta, que los precios de los productos nacionales requerían también de un marcador que les fijara sus valores de cambio sin control gubernamental, y fue allí, que deciden crear la figura del bachaquero, convirtiendo a éstos, en ese marcador de precios en bolívares, de los productos no afectados por el dólar fijado en Miami. El bachaqueo y, por ende, los bachaqueros se convirtieron rápidamente en el ejército paramilitar con el cual combatir, en bolívares, contra las disposiciones gubernamentales de regular precios y proteger a la población de la especulación y la voracidad de ganancia del factor capital. En el bachaqueo, la burguesía parasitaria encontró el aliado que le faltaba para colocarse a la par de las fuerzas patriotas que le asediaban en el terreno económico, ese es su "Estado Islámico". Y mucho, que le ha ayudado en su intención de causar molestias a la población en general, y distorsionar la realidad de los precios al detal de la economía nacional; al extremo, de que son los bachaqueros quienes fijan el valor de cambio de las mercancías, pues en los hechos, se han constituido en los únicos que tienen a disposición del pueblo, toda la variedad de productos, de todo tipo, que no se logra conseguir en los comercios formalmente establecidos.

Incluso, si se investiga la organización de las bandas de bachaqueros, desde el común que hace la cola y obtiene el producto, para luego colocarlo ya sea, en Catia en Petare o en un mercado municipal, podrá apreciar el hilo conductor con las bandas empresariales del sector comercial, organizado en esa otra banda criminal que se hace llamar: Fedecámaras. Pacas y pacas de productos, son desviados de sus guías de movilización oficial hacia destinos tan inciertos, como que van a parar a manos de las bandas bachaqueras. Pero, al igual que el Estado Islámico, las bandas bachaqueras han adquirido autonomía funcional y su control ha escapado de sus padres fundacionales: Fedecámaras, la Cámara de Comercio, CAVIDEA y Venancham. A tal extremo, han llegado en su autonomía, producto de las fabulosas ganancias que deja el negocio del bachaqueo, que hoy sus padres fundadores reclaman para sí, esa parte del botín de guerra que hoy queda casi que en su totalidad, en las bandas bachaqueras. Estas bandas criminales, una vez obtenido su objetivo político, ahora lucharán entre sí, por quedarse con la mayor tajada de las ganancias, hecho que anuncia una guerra entre pranes y sus respectivas bandas.

Los resultados del pasado 6D, y la posible activación del referendo consultivo sobre la gestión del Presidente Maduro, han conllevado a un cambio de actitud por parte de los padres creadores del bachaqueo, con respecto a sus hijos: los bachaqueros. Tal afirmación, se desprende de las recientes palabras emitidas por Don Lorenzo, "el pran de los bachaqueros", quien durante la Asamblea Anual de Fedeagro señaló que: "no se puede pensar en el futuro sin resolver el presente. Eso no es posible hacerlo con una rentabilidad justa, es necesario que exista un incentivo para todos" y, enfocando sus palabras, más bien sus tiros, apuntó: "…que debe recuperarse el campo de la producción para acabar con el "bachaqueo", pues "en el bachaqueo todos pierden, tenemos que trabajar juntos, porque si no, es imposible recuperar el campo"(http://www.costadelsolfm.net/2016/04/29/lorenzo-mendoza-tenemos-trabajar-juntos/). Más claro no canta un gallo, Don Lorenzo clama ahora por el fin del bachaqueo, pues "en el bachaqueo todos pierden…". La realidad verdadera, es que no todos pierden con el bachaqueo, solo basta ver cómo viven esos compatriotas, desviados por la apetencia capitalista de la ganancia fácil, y se podrá apreciar que no todos pierden. Quizás, Don Lorenzo se refería a él y sus colegas capitalistas de Fedeagro, Fedecámaras, Cámara de Comercio, Cavidea y Venancham, quienes "por ahora", mientras Maduro se mantenga en el gobierno, sea posible compartir las fabulosas ganancias que han obtenido gracias al bachaqueo con los bachaqueros; pero, lo que sí tiene claro el pran mayor del bachaqueo, es que en el futuro (cuando caiga Maduro), los bachaqueros deben dejar de existir. En fin de cuentas, serán combatidos.

"Carlos Castaño, se sentía seguro en Rancho al Hombro. A principios de 2004, se había refugiado en este granero hecho de madera y lata al que sólo se podía llegar por una carretera polvorienta, enclavada en las montañas que unen Córdoba con Urabá. Pasaba horas enteras frente al computador enviando mensajes por Internet a los pocos amigos que le quedaban. Estaba más solo que nunca, y atrapado en una encrucijada existencial. Quería dejar la guerra. Replegarse a la vida familiar que empezaba a construir con su esposa Kenya Gómez, y su pequeña hija Rosa, que nació con una enfermedad incurable"…"Sabía que algunos de sus compañeros de armas querían matarlo. Por eso se resguardó en este lugar, que apenas conocían su esposa y algunos de sus hombres de confianza. Un sitio seguro porque limitaba entre sus tierras, y las de su hermano Vicente Castaño, conocido como 'El Profe'. No imaginaba que su suerte ya estaba echada. En los primeros días de marzo, habían empezado a concentrarse los mejores combatientes de las autodefensas de Córdoba y Urabá en la finca "El Quince", propiedad de Vicente Castaño. Durante todo el mes estuvieron en entrenamientos. Recibieron armas y uniformes nuevos". […] "Tras su matrimonio con Kenya Gómez y el nacimiento de su hija Rosa María, el jefe paramilitar quería abandonar la guerra y hacer una rápida negociación con la justicia de Estados Unidos que le permitiera vivir en paz con su familia. De "La Quince" salieron en los carros unos 30 hombres, armados hasta los dientes y con rumbo desconocido. Recorrieron a toda velocidad una carretera estrecha, llena de altibajos. Al mediodía, cuando el sol canicular les estaba quemando las espaldas, pararon en una tienda para almorzar. 'Monoleche' les advirtió a todos que estuvieran atentos porque en cualquier momento podrían tener un combate. "El objetivo está cerca", advirtió. Retomaron luego el camino y hacia las 2 de la tarde, salieron a otra carretera. A la izquierda de ésta, estaba "Rancho al Hombro". Carlos Castaño, se encontraba en ese momento en la cocina sin saber que en esos instantes estaban rodeando la casa. De un momento a otro, empezó la balacera. Antes de que los escoltas de Carlos Castaño pudieran reaccionar, los hombres de 'Monoleche', armados con AK 47, rodearon el lugar y dispararon a matar a quienes estaban allí. Un grupo de cinco paramilitares fornidos, de rasgos sabaneros, se ensañaron contra los hombres de Castaño. Hasta que los doblegaron. Cuatro de ellos muertos, tres heridos. Castaño estaba dentro del rancho, atrincherado, cuando escuchó a 'Noventa', un paramilitar que actuaba como mando medio en Urabá, que le gritaba: "Carlos, entréguese ya que toda su escolta se rindió". Después de un corto silencio, 'Noventa' pidió voluntarios para entrar a la casa y sacar a Castaño a la fuerza. Ninguno tuvo el coraje de alzar la mano. Entonces 'Noventa' señaló a 'Culión' y a 'Cenizo'. Los dos entraron, apuntando con sus fusiles hacia el refrigerador donde estaba atrincherado Carlos Castaño. El otrora máximo jefe paramilitar, el símbolo de muerte y terror, se había quedado sin balas. Entregó su arma. Agarrado por los brazos por quienes hasta hace poco eran sus propios soldados, caminó unos cuantos metros hasta encontrarse cara a cara con 'Monoleche'. El mensaje era inequívoco. Sabía que este hombre rubio y de marcado acento paisa le servía de fiel escudero a Vicente Castaño. Aun así, quería escucharlo de sus labios. "¿Quién ordenó esto?", preguntó. La respuesta, resultó peor que las balas. Sin piedad, 'Monoleche' respondió: 'El Profe'. Antes de que Carlos pudiera maldecir o compadecer a su propio hermano, el emisario de la muerte descargó 12 tiros de pistola 9 milímetros sobre él…" (La Maldición de Caín, Por Qué Vicente Castaño mató a Carlos Castaño, revista Semana, 26-08-2006). ¡Entre paramilitares te veas!



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Henry Escalante


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