El IVA se queda en los bolsillos de los comerciantes

Hemos estado viendo muy indignados cómo, de manera persistente y a donde quiere que acudamos a comprar cualquier bien o servicio, que los comerciantes, salvo que le sean solicitadas, no entregan las facturas respectivas, con lo cual se apropian de la cantidad que retienen en concepto de IVA, evadiendo así la obligación legal de enterarla al fisco nacional.

Excluimos de esa práctica a las grandes cadenas comerciales de todo tipo, pues allí hemos podido confirmar que, en general, acatan tales obligaciones impositivas de manera normal. En el resto de los establecimientos (pequeños y medianos), se generalizó la práctica de no emitir las facturas y cuando se las reclama, sucede, a menudo, que se excusan de emitirlas, alegando, por ejemplo, que la caja registradora está dañada o cualquiera otra que se les ocurra para no entregarlas, con lo cual logran, las más de las veces, que los clientes se retiren sin protestar y dejan para beneficio del negocio el montante del IVA y eso, por supuesto, significa al día una suma gigantesca que se le está robando a la República.

Es asombroso cómo ha proliferado esa habilidad de los comerciantes minoristas para apropiarse de ese 12% del IVA y lo que más irrita, es que, con el aumento creciente del uso de la tarjeta de débito para cancelar, esa estafa se les ha hecho mucho más fácil hacerla, dado que el sistema de pago en línea con la banca, emite un comprobante que, por lo general, el cliente lo recibe como si se tratara de la factura, convirtiéndose así, sin querer, queriendo, en cómplice de la estafa. Por supuesto, el marchante o cualquiera de sus empleados, se hacen de la vista gorda y sólo atinan a reaccionar para acatar la ley, si a alguno de los compradores se le ocurre reclamar el comprobante de pago. 

No hace falta la denuncia específica sobre este delito. Son incontables los comercios de todo tipo que lo cometen (abastos, ferreterías, panaderías, restaurantes, librerías, etcétera) y no creemos equivocarnos si aseguramos que no existe ser en este país que no viva esa realidad todos los días...

En el lugar de nuestra residencia y áreas vecinas (El Llanito, Maracacuay, La California, El Cafetal, etcétera), a título de ejemplo, los comercios que allí operan no emiten factura, salvo que, lo repetimos, el cliente la exija, sino que entregan esos   “tickes” del pago con débito, de manera que al Seniat lo que le corresponde hacer para minimizar este delito, es retomar la campaña de concientización que mantuvo hace años, la que, entendemos, fue exitosa, así como recurrir a las tareas de “inteligencia” y a las  inspecciones sorpresivas, por supuesto, con la debida regularidad, de manera de detectar en flagrancia el modus operandi de esta inmensa estafa que se le está haciendo al país, todo ello, sine qua non, bajo exigentes y rigurosas medidas de control y supervisión.



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Iván Oliver Rugeles


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