¡Mosca, consumidor ingenuo!

Mutaciones del acaparamiento. Efectos colaterales del desequilibrio económico en marcha

 El mercado está ofreciendo muchos productos peligrosos para la salud que están siendo vendidos bien caros para disimular su vencimiento o mal estado[1]

Comencemos aclarando que no existe equilibrio que no se  desequilibre ni viceversa; todo fenómeno pasa por las fases de movimiento a quietud, a manera de reposo para coger nuevos impulsos. 

Esa dinámica es de mayor peso en el caso de la economía    porque causas, efectos y causas es lo que caracteriza la vida misma de todos los procesos, y en tiempos de revolución  sus fases suelen magnificarse porque son más personas las que van involucrándose en dichos procesos.

Uno de los efectos colaterales de la presente contienda económica es que están desapareciendo los inventarios tradicionalmente rezagados de casi todos los comerciantes acostumbrados a enriquecer sus exhibidores o inventarios con mercancías vencidas  física y/o moralmente[2].

 Siempre ha resultado deprimente visitar un expendio cualquiera y observarle estantes vacíos; por lo general los clientes siguen de largo.  Si, por el contrario, sus inventarios lucen repletos resultan muy atrayentes así estén saturados de mercancías vencidas. Esto está ocurriendo en nuestro país cuyos mercados están aprovechando la actual coyuntura para vender hasta los clavos oxidados, los embutidos mohosos, los quesos malañejados por las antihiénicas condiciones propias de los improvisados centros de acaparamiento.

Medicinas-las menos-, leches, quesos, embutidos cárnicos, especias, conservas varias, telas de fibras naturales vencidas, neumáticos, bolígrafos disecados, y pegamentos y lápices con gomas vencidas, etc., son todas ellas una pequeña muestra de todos esos invendibles de siempre que hoy están siendo realizadas, pero a  precios hiperespeculativos para así imprimirles falsos rasgos de “frescura” a unas mercancías cuya utilidad se halla cuestionada, aunque sólo sea  prejuiciadamente. La única frescura que ofrecen es el nuevo y volátil precio que a diario colocan a  sus mismas mercancías. Se trata de un remarcaje nunca visto.

Eso ocurre con las mercancías que ya salieron de fábrica, y de los centros de distribución al mayoreo hacia  el detallista, pero ahora comenzó a incinerarse y desparecer de alguna manera  grandes lotes de mercancías no vencidas. Las mutaciones del acaparamiento han pasado, pues, del cambio de los envoltorios de mercancías vencidas, a  la destrucción de las que todavía tiene vida útil. Como las acaparadas corren el riesgo de ser decomisadas, el golpista opta por incinerarlas para lograr el mismo efecto contractivo de la oferta correspondiente y derivada inflación que la acompaña.

Por supuesto, el consumidor debe estar ojo avizor, con la vista, con su olfato y con sus  prejuicios hacia un comerciante que ahora ya no oculta para nada su rol de buen hambreador que siempre lo ha sido.

 06/06/2015 09:45:28 a.m.

 


 

[1] La figura del remate para liquidación de inventarios es una de las más ausentes en esta fase de demandas desbordadas.

[2] El vencimiento es moral cuando pasan de moda.



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Manuel C. Martínez


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