Pildoritas 29 (año VIII)

No hay

Si alguien dudara que aquí lo denunciado por el gobierno sobre la existencia de una guerra económica que busca como en el Chile de Allende derrocar al Presidente, que vea nomás lo que sucede con el rubro de los medicamentos que escasean a pesar de que como ha quedado comprobado, el aumento de entrega de divisas a los importadores ha sido sustancial hasta el punto de que las importaciones se han multiplicado por cuatro y el precio en divisas ha superado el 400 por ciento.

Sin embargo conseguir un medicamento importado para referirme solo a éstos y no a los nacionales, es casi que una Odisea, habría que ver lo que un estudio riguroso, arrojaría en una investigación que pretenda averiguar cuántas personas han muerto por no poder consumir los medicamentos indispensables para mantener sus condiciones de vida.

Entonces si se ha importado más, hay que preguntarse: ¿Qué camino han cogido esos medicamentos, que no aparecen por ningún lado?.

Lo que se le ha dicho al pueblo es que forman parte de la lista de artículos de primera necesidad, que constituyen la lista que la derecha foránea y la nacional, han elaborado como estrategia dentro de la guerra económica, con el objetivo de provocar la ira para reeditar el caracazo, y por esa vía de profundo caos, materializar su más ferviente deseo de que se produzca una intervención extrajera.

Y lo que sucede con los medicamentos se repite con los repuestos y cualquier otro insumo o mercancía de origen extranjero.

En esto llevamos más de una año, y el pueblo ha resistido, los resultados esperados por los ideólogos del golpe continuado, no se han dado, pero sin embargo no pocas veces las consecuencias han sido terribles para un gran sector de la población.

La pregunta que todo el mundo se hace por obligación, es: ¿Por qué a pesar de todo lo que se ha hecho, de medidas coercitivas  y económicas, de comisos, multas, acciones de la inteligencia oficial y popular que han logrado descubrir caletas de acaparamiento etc., la situación sigue igual?

Yo opino entonces con Luis Brito García que la salida debe ser, así sea temporal, el que el gobierno eche a un lado a los importadores de cada rubro que presente alguna disfunción en el proceso y a quienes se les compruebe formar parte de la guerra económica se le anule la licencia de importación.

Con las importaciones, en manos del gobierno, que bien puede negociar de gobierno a gobierno, o con gobiernos amigos como intermediarios, cuando se presente el caso, que no sería raro, en que proveedores internacionales estén sumados a las estrategias golpistas.

Sin embargo, bien sabemos que no es descartable el sabotaje interno, una vez que los bienes ingresen al país si no se toman medidas para evitar que en la cadena de distribución, como se ha comprobado, se materializan acciones de sabotaje que como bien sabemos han sido parte de la estrategia desestabilizadora, que han dado origen a fenómenos como las odiadas colas para obtener un producto y la proliferación del llamado bachaqueo que pareciera es imposible de derrotar por ninguna vía.-

Por ello es indispensable un control estricto en las cadenas de distribución pero además en la destrucción de cuellos de botella, que se han creado para encarecer los productos que a la postre afectan al consumidor final.

Veamos un ejemplo con el azúcar que es un  rubro que no se encuentra de manera normal, si acaso en ocasiones esporádicas y  pasando por la anormalidad de enormes colas, empujones y hasta insultos, pero que se consigue en bodegas a precios abultados hasta de bolívares 50 el kilo.

Este rubro sale de la fábrica y no va directamente al expendedor final, sino que pasa por las llamadas empaquetadoras, que obtienen su ganancia, luego van a distribuidores que a su vez se ganan una buena cantidad, si es que antes de los llamados distribuidores no hay un mayorista que también gana. Esa especie de invasión de gente como moscas  a la sopa, al final, afecta a quien  en realidad requiere del producto no para negociarlos sino para consumirlo por necesidad.

Si quieren quienes me leen, algunos, porque sé que otros lo entienden, pueden criticarme, pero lo que intento hacer es una crítica constructiva, y expresar aquí lo que a diario se oye por los comentarios de la gente, y es que existe la sensación de que falta voluntad política para agarrar el toro por los cuernos y resolver, como dice el presidente Maduro “chille quien chille y caiga quien caiga”, pero es absolutamente necesario para que la gente crea de verdad que la guerra económica no la está ganado la derecha, se acaben las colas, se establezca y respete de verdad el precio justo en todo, se consigan medicamentos, repuestos, útiles de aseo personal y limpieza y todo insumo o mercancía que contribuya a una mejor  calidad de vida para la gente lo cual no sucederá mientras vayamos  a una farmacia a buscar cualquier medicamento y nos encontremos con la frase, quizá la más repetida en los últimos tiempos. “No hay”.-



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Saúl Molina


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