Supermercado no tumba gobierno

“¿Cómo espera el Gobierno que una madre se calme para darle comida a su hijo mientras estabilizan la distribución?”, se pregunta la Vicepresidente del Concejo Municipal de Sucre y Secretaria General de Un Nuevo Tiempo, Rosiris Toro, desde La patilla de Ravell  este  viernes 09 de enero, medio digital que ha estado muy activo en las redes, difundiendo imágenes sobre la situación que se vive en los supermercados y demás centros de distribución de alimentos. Toro, responde así, a los llamados a la calma que han venido formulando funcionarios del gobierno revolucionario ante la ausencia casi que, total de productos, en los anaqueles de los principales supermercados de la ciudad capital. Así, mientras Arreaza se limitaba a llamar al pueblo a tener “paciencia y prudencia, no caer en provocaciones pero movilizados, el pueblo movilizado”; Carlos Osorio, como Vicepresidente de Soberanía Alimentaria, se reunía, por segunda vez esta semana, con los dueños de las cadenas de supermercados públicos y privados, después de justificar la situación de desabastecimiento con palabras tales como que: “Fue un fin de semana largo y apenas ayer lunes 5 de enero se están reactivando proveedoras y despachando productos, esperamos que podamos contar con los inventarios más altos a mediados del mes de enero”. Obviaba Osorio, que factores de la oposición, promovían un paro y el inicio de acciones desestabilizadoras a partir del venidero lunes 10, hecho que, sin duda, ha generado mucho nerviosismo y compras nerviosas en nuestro pueblo, habida cuenta la experiencia que vivimos hace un año. Por su parte, Diosdado fue más asertivo que los funcionarios gubernamentales, al señalar sin pelos en la lengua, la raíz del problema que comenzaba a afectar nuestro pueblo: “En 2002 el precio del petróleo estaba a un buen nivel y hubo un paro petrolero para tumbar al presidente Chávez, lo lograron por 48 horas pero el pueblo y la Fanb salieron al frente para devolver al pueblo lo que le pertenecía al pueblo, y hago la similitud en los siguiente: cerraron, bajaron las santamarías, los industriales, los comerciantes, bueno todo el mundo parado (…) ¿Qué ocurre ahora? No, ellos no están bajando las santamarías, ellos ahora tienen la santamaría arriba, pero están especulando, están escondiendo los productos, están manipulando las redes y cometiendo contrabando contra nuestro pueblo, el mismo actor con otro modus operandi”. Efectivamente, no se equivocaba Diosdado, algunos dueños de supermercados estaban embarcados en la aventura del paro y su mecanismo de apoyo, consistía, ni más ni menos, que colocar sus bienes al servicio  de la violencia opositora, la cual comenzaba a infiltrar  las colas con sus profesionales de la violencia.

  Las redes, por su parte, difundían ampliamente, todo cuanto provocara esa sensación de inestabilidad e incertidumbre en nuestra población. Conato de saqueo, violencia en los supermercados, represión policial, bombas lacrimógenas, fueron palabras que comenzaron a posicionar en las redes: “usuarios de la red social Twitter, reportan una situación tensa en las inmediaciones de la cadena de hipermercados Makro de los Teques (donde reportan supuestos saqueos), Urbina y la Guaira” (lapatilla.com, “Sube la tensión en supermercados de Venezuela”, 06-01-2014). Generación de miedo en nuestro pueblo; paralizarlo, ese era el objetivo de la derecha fascista. Mientras, se posicionaban en las calles de Chacao, nuevamente, la juventud terrorista de la ultraderecha, propiciando acciones de güarimbas.

    Resaltábamos las declaraciones de Diosdado, porque las mismas, señalan un punto de inflexión en la conducta de los funcionarios del Gobierno Revolucionario, quienes se mantenían en la postura “no está ocurriendo nada”, incluso, se daban el tupé de desmentir a Aporrea, medio digital revolucionario que había denunciado el estado de desabastecimiento en que se encontraba el Abasto Bicentenario de Plaza Venezuela, mientras afuera el pueblo estoico, clamaba porque abriera sus puertas. Las respuestas de los gerentes de dicho Bicentenario, no pudieron ser más despreciables, ya que en cuestión de horas, justificaron el desabastecimiento con el inicio de un inventario que, horas después, tuvieron que suspender ante la presión mediática que amenazaba desbordar en la violencia. Al Vicepresidente de Soberanía Alimentaria, camarada Carlos Osorio, no le quedó otra sino hacerse presente en dicho Bicentenario, para así desmentir la realidad verdadera del desabastecimiento inducido en que se encontraban los supermercados de la ciudad capital, como preámbulo del paro del lunes 10, anunciado por sectores de ultraderecha de la MUD. Allí se presentó  Osorio, acompañado de la ministra de interior y justicia, Carmen Meléndez, quienes pudieron constatar el estado de nerviosismo en que se encontraba nuestro pueblo por acceder a sus alimentos. En pocas horas, el Bicentenario quedó pelado de productos. Por su parte, la ministra Meléndez anunció un plan de seguridad para todos los supermercados, como decimos en criollo, entró en razón. El llamado del camarada Diosdado no cayó en oídos sordos. Diosdado no se quedaba solo, pronto, sus observaciones se veían reforzadas por el Vicepresidente de lo Territorial, el camarada Elías Jaua, reconociendo que había fallas por corregir, “sí hay medidas que tomar”. Por su parte, el camarada Ernesto Villegas, fue más al grano, señalando que la derecha está infiltrando gente en las colas, para generar caos e hizo un llamado a no “morder el peine” y a mantener la paz.

  Comenzaba así, a develarse esta nueva intentona desestabilizadora por parte de la ultraderecha, que contaría, sin duda, con la simpatía de algunos dueños de supermercados, quienes colocaban sus propiedades como espacios para que, desde allí, se propiciaran güarimbas desabastecedoras del alimento del pueblo. Importante mencionar que, para nada hemos sentido la actuación de la SUNDDE, organismo que se ha venido a menos, sobrepasado por los acontecimientos. Si bien arrancó con buen pie, con aquella política “mata cola”, lo que hoy abunda en nuestro país son las colas. Después, nos habló de un precio justo que se instrumentaría a finales de noviembre, y mire usted que seguimos esperando el precio justo en los productos; ni hablar de los captahuellas, que ayudarían a reducir el bachaqueo de productos, mucho menos de los buhoneros que continúan actuando a sus anchas, toda una inconsistencia entre lo que anuncia y lo que ejecuta. Muy poca o ninguna confianza, tiene nuestro pueblo en ese organismo burocratizado que, hasta ya tiene su primer funcionario preso por matraquero. Urgen cambios en ese organismo, tan fundamental en la batalla contra las políticas imperialistas de caos económico. No sabemos si Samán o Rodríguez Torres, pero, Andrés Eloy, ya dio lo que tenía que dar.

  Estas respuestas de Diosdado, Ernesto y Elías, lograron despertar al funcionariado revolucionario sobre lo que estaba en marcha con el desabastecimiento inducido de los supermercados, en estos días previos a la convocatoria del paro oposicionista del venidero 10 de enero. Ahora, sus autores, se justifican creyendo que somos pendejos: “El primer vicepresidente de Fedecámaras, la mayor patronal de Venezuela, Francisco Martínez, dijo a EFE que si bien es normal que exista algún porcentaje de desabastecimiento cuando se inicia un nuevo año, la principal causa de la escasez en el país es el sistema de control de cambio de divisas que funciona desde 2003” (elmundo.com.ve, 09-01-2015). Eliminación del control cambiario, casi lo exige para eliminar el desabastecimiento. En lo político, los agentes del imperialismo dejan ver sus contradicciones al deslindarse la MUD, por intermedio de su Secretario Ejecutivo, Jesús Torrealba quien acusa: "El Gobierno montó una operación a través de las redes sociales para hablar de un supuesto paro que se iba a producir el próximo lunes, queremos decir en nombre de la MUD que ningún actor de la oposición (...) tiene que ver con esa convocatoria" (el-carabobeno.com, 09-01-2015). Que le hubiese costado deslindarse plenamente de sus copartidarios de la ultraderecha, asumir como un error esa convocatoria y deslindarse. El Comandante Hugo Chávez, se ganó el corazón del pueblo venezolano asumiendo sus responsabilidades plenamente sin ambages de ningún tipo. Mucha falta hace, en esa oposición, un liderazgo responsable no solo con el país, sino con sus partidarios.

   En su libro: “El Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 en Concepción (Chile). Las Voces de los Testigos”, el académico del Dpto. de Ciencias Históricas y Sociales de la Facultad de Humanidades y Arte de la Universidad de Concepción, Mario Valdés Urrutia, recoge el testimonio de Alejandra Valencia Pérez, en 1973, sobre aquellos días, previos al golpe fascista de Pinochet, que bien vale reflexionemos en estas horas: “El desabastecimiento era terrible, yo te digo, mi papá tenía 84 años y para comerse un pedazo de carne tenía que levantarse a las cuatro de la mañana para hacer las filas, y, por ejemplo, había que caerle bien al carnicero, que normalmente era de las Juntas de Abastecimiento Popular. A través de las JAP (juntas de vecinos que se encargaban de la distribución de alimentos y utensilios esenciales para una familia), se aseguraba de una mínima dotación de estos. Llevaban un registro mediante una libreta. Tenían el control de una bodega provista de víveres y de ahí extraían los productos para aprovisionar a la población. Las JAP, aunque está demás señalarlo, eran de izquierda, no les iban a dar a los derecha, entonces sencillamente eran más proclives a sus simpatizantes. Siguiendo en esa misma línea, con el papel higiénico también pasaba lo mismo, tenías que ser amiga del almacenero o que te conociera mucho para darte un rollo de papel confort, vendértelo a precio de oro. Normalmente, había gente que dormía en las puertas de las distribuidoras que vendían al por mayor (para abastecer a los comerciantes). En la calle Angol, al final había una colina, donde algunas personas pasaban toda la noche ahí, para así, al otro día vender el lugar, es decir, el puesto que habían reservado (en la fila de espera).  Por otro lado, comprar un pollo era prácticamente mercado negro. Es por eso que empecé a criar gallinas para poder comer. En los supermercados Las Brisas, tú entrabas y estaban vacías las estanterías. De repente, donde veía un montón de gente yo me ponía, porque ahí era donde estaban vendiendo algo, compraba crema y hacía la mantequilla. No había nada de los alimentos principales (azúcar, aceite, etc.). Era la realidad. Una vez vi que había una fila en Las Brisas y era porque estaban vendiendo aceite y la gente en bolsas de nylon echaba el aceite, porque se podían conseguir una bolsa, pero nunca una botella. Se iba a comprar pan después de almuerzo y a las nueve de la noche todavía no volvías a casa. No había bencina, muchas veces hubo que esperar a que llegara el camión de la gasolinera, se producían enormes filas de autos esperando que llegara el tan esperado camión”. La movilización de los sitios de trabajo a la casa, se transformó así en otro martirio, que se sumó al de las "colas" para obtener alimentos. Todo esto, condimentado con los eficaces medios de propaganda de la oposición, que se encargaban de culpar de todo al gobierno y de mostrar que "esto era el socialismo", fue generando un fuerte descontento contra aquél. Aún en sectores, que simpatizaban con el gobierno, fue cundiendo la idea de que "cualquiera cosa que ocurriera" que pusiera fin a esa situación insoportable, era preferible a lo que se estaba viviendo. Ese desabastecimiento, unido a la desenfrenada especulación que lo acompañó, fue uno de los factores fundamentales, utilizados por la extrema derecha, para desarrollar la base social necesaria para el golpe de Estado y la implantación del fascismo.

  Esa, era la realidad que vivía el pueblo chileno en los días previos al golpe fascista imperialista, nada distinta a la que vive el pueblo venezolano en estos días previos al fallido paro convocado por la ultraderecha fascista. Ese fue el resultado de las políticas de caos económico o guerra económica del imperialismo contra el pueblo chileno y que el Presidente Salvador Socialista no pudo derrotar y pagó con su vida y la del pueblo chileno, sus errores y desaciertos.  Antes que Chile; la URSS, fue el sitio seleccionado para experimentar esas políticas, cuyos resultados están a la vista de todas y todos, al efecto recordemos las palabras del entonces jefe de la CIA, Allen W. Dulles, en su libro: “El Arte de la Inteligencia”: “Sembrando el caos en la Unión Soviética, sin que sea percibido, sustituiremos sus valores por otros falsos y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su auto conciencia” […] “Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso a comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente, la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarles, desacreditarles y señalarles como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos”.

 

Caracas, 09-01-2015



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Henry Escalante


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