¿Quiénes devalúan nuestra moneda?

La extracción de divisas del Estado mediante CADIVI[1], su transmutación en dólares paralelos de elevado precio, el acaparamiento e inflación de mercancías así importadas por particulares son mecanismos usados para aquella finalidad   y así devaluar el bolívar.

Efectivamente, esta burguesía cuenta con muchas artimañas, una de ellas es la de obtener divisas preferenciales, destinarlas a usos especulativos, devaluar nuestra moneda, acaparar la mercancía comprada con esas divisas, subir precios y desprestigiar al gobierno. Todo un paquete bélico de eficacia impredecible mientras el atacado no sepa defenderse y no lo haga con la celeridad del caso.

No en balde, Carlos Marx definió la riqueza de las naciones burguesas como un inmenso arsenal de mercancías. La producción de bienes con destino a su venta no sólo implica ganancias mediante trabajadores asalariados, sino que abre la posibilidad de que el capitalista termine controlando la economía como un todo, desde sus materias brutas, la mano de obra hasta sus gobernantes, jueces y las instituciones burocráticas en general.

En EE UU hasta su banco central-impresor de dólares y dinero en general-es privado, tal es la afamada Reserva Federal. Mediante este banco federal son controlados los bancos centrales del mundo burgués, salvedad hecha de algunos pocos que han ido deslastrándose del yugo financiero del Fondo Monetario Internacional y de su dependencia de  sus relaciones comerciales con EE UU.

Así como el gobierno actual venezolano ha venido desprivatizando muchas empresas y muchas tierras que han sido coto privado de la burguesía nacional y extranjera[2], asimismo podría desprivatizar el comercio de importaciones.

No tiene ninguna gracia y resulta antirrevolucionaria, antipatriótica y muy aburguesada la política de seguir otorgando dólares de la renta petrolera a empresas privadas, ayer aliadas y jefas de gobernantes títeres, y hoy cuadradas con los enemigos jurados del actual proceso revolucionario.

Por eso, entre las nuevas medidas dirigidas a ponerle un parao a esta guerra económica estaría la reserva de las importaciones directamente a un ente burocrático debidamente configurado para tales fines. En cuanto al fabricante nacional que facture precios porque importe con dólares del mercado paralelo, debe entenderse que no requiere dólares nacionales de nuestra renta petrolera.

Medidas como estas nos economizarían dólares y tiempo. La burguesía comercial importadora no puede  seguir siendo beneficiada por la renta petrolera como antes lo era y sigue siéndolo mediante ese otorgamiento de dólares cadivianos cuyo empleo dista mucho de una sana política   de  importaciones y ahorro de nuestros dólares  que  son una valiosa riqueza nacional o representan el mismo petróleo en forma dineraria.

06/11/2013 05:34 p.m.


[1] Comisión Administrativa de Divisas.  

[2] Una auténtica aberración antipatriótica ha representado que personas extranjeras posean tierras, inmuebles comerciales y galpones fabriles y comerciales en propiedad privada. Eso tanto como tolerar enclaves diplomáticos económicos en favor de capitalistas extranjeros con intereses particulares ajenos y contrarios a la Venezuela de ayer y la de hoy.



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Manuel C. Martínez


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