El Indepabis de Eduardo Samán

Un solo árbol no hace montaña, aunque ayuda, o mucho camisón pa petra dice un refrán criollo, y es que son muchos los portugueses y ahora chinos dueños de abastos bodegas y súper mercados, que como dijera el último hombre a caballo se nos vienen de a pillote.

Si señor aquí todos sabemos lo que cuesta conseguir leche bien sea líquida o en polvo, harina pan o de otra marca, mantequilla, aceite, o una simple canilla de pan, a pesar de que ahora les volvieron a complacer subiendo un 25% más en los precios de estos rubros, pero ni aún así, las mafias no paran de especular el bolsillo del pobre, que es el que sufre estas especulaciones y acaparamientos, mientras mafias de chinos y portugueses se hacen cada vez más ricos y gordos, ah, pero eso sí siguen sin ser chavistas ni ahora maduristas.

Hablando de leches, ahora les ha dado por vender algo que llaman bebida láctea, que la ofrecen como leche y no es sino una mezcla de las sobras o desechos sólidos reconstituidos que los venden al mismo precio de la leche líquida y viva la pepa, Indepabis bien gracias.

Muchos establecimientos -me ha sucedido con panaderías y ferreterías- ahora no exhiben sus nombres frente al local, menos los teléfonos y los RIF, esto para que el soberano no pueda denunciarlos, ah, si te fijas en la factura está a otro nombre, como el de una panadería que me da el Rif a nombre de un salón de belleza, sabe Dios si existirá. Y es que la canilla por orden del dueño la cobran a diez machacantes.

El otro día por un cambio de aceite al motor de mi carcocha del 83, cinco litros de aceite marca Inca, un filtro de aceite y el cambio, me soplaron seiscientos bolívares, -que molleja- y el Indepabis de Eduardo Samán bien gracias. 115 mano de obra, 115 filtro y el resto los 5 litros que no eran de Whisky, menos mal, sino de aceite para motor del carro. Y….así todo lo demás.

¿Todos tenemos la culpa?

¡Claro que sí! , pues al final nos vemos en la obligación de comprar, cueste lo que cueste o morirnos de inanición o quedarnos y con el carro arrumbado en un rincón. Ah, y reza que no se rompa y tenga un estropicio mecánico, pues la mafia de los vendedores de repuesto y mecánicos te dejaran desnudo como al rey del cuento.

Quise denunciar todas estas cosas, pero me dicen que necesitan un protocolo de datos, y que me apersone en las oficinas de Indepabis, para que están los teléfonos, ah, por cierto llamé varias veces y nadie atiende. ¿Moda nueva? y el internet, bien gracias, es que tampoco sirve para denunciar, Na guara yo con mis 71 años.

¿Entonces qué hace los fiscales de Indepabis?

Y es que ahora compae, todo cuesta el doble y más pues con eso del bolívar devaluado nos han clavado, benditos los causantes de esta última devaluada que deben ser responsables de todos estos males.

Ah y por cierto Merentes y Yordani, bien gracias.

El Indepabis no alcanza sólo para lidear con tanto latrocinio y especulación, a más al parecer abasteros y gremios afines se ríen en las barbas de Samán que por cierto, ahora la lleva fileteaditas -será como resultado del del regaño- y al mejor estilo sifrino, no como antes a la moda Fidel Castro.


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José Juan Requena

Soñador, escritor y poeta.

 requenave1@gmail.com      @Ripidio

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