Astrolabio

La corrupción, de Acción Democrática al Psuv

El origen de la corrupción es un acuerdo social, una especie de pacto de participación y retribución de beneficios. Los especialistas cuentan que el primer acto se produjo durante el génesis, cuando Eva convencida por la serpiente corrompe a Adán.

La codicia tal vez empezó hace diez mil años en el neolítico, cuando el hombre se percata de las tierras colectivas para sembrar, y por la vía coercitiva o través del uso de la fuerza, se apodera de las tierras para controlar la producción agrícola.

En Venezuela durante los años ochenta se popularizó el término Sociedad de cómplices, en referencia al acuerdo que sustenta la corrupción. Acción democrática en sus inicios fue un partido nacionalista, donde se agrupaba una tendencia de izquierda anti imperialista dirigida por Leonardo Ruiz Pineda, Simón Sáez Mérida, Domingo Alberto Rangel. El nombre de Adecos es una derivación de Acción democrática Comunista.

Una vez en el gobierno y convertido en un partido organizado gracias a su participación en el golpe contra Medina, sus principales líderes emprendieron un proceso anti corrupción, sin embargo el elemento que termina sepultando a AD es no haber podido consolidar la lucha contra la corrupción, la indolencia, incapacidad, y desideologización.

Combatir la corrupción no es una tarea fácil requiere de un liderazgo ético capaz de dar el ejemplo. El Presidente Nicolás Maduro ha convocado a una cruzada contra éste flagelo hay muchos elementos que componen la corrupción, “para empezar los antivalores del capitalismo (…) no hay ladrón socialista”, “Seamos como Hugo Chávez para luchar contra la corrupción, en su honestidad absoluta, en su amor a la Patria”, dijo en un acto central.

Las labores emprendidas por el gobierno nacional han logrado tocar una poderosa organización que medraba en el INDEPABIS, otra que anidaba en la Ferrominera. Sin embargo todavía faltan muchas acciones que deben estar orientadas hacia los sectores sensibles de la llamada clase política, específicamente contra aquellos dirigentes vampiros que corrompen y tratan de apoderarse del partido y convertirlo en un instrumento al servicio de obscuros intereses.

¿Acaso un dirigente político sin otro oficio conocido puede justificar la compra a través de un familiar cercano de un lujoso apartamento de 800 mil Dólares, ubicado en la conocida zona de Carenero Yacht Club Lechería tipo duplex ?.

¿Puede el alcalde de uno de los Municipios más pequeños del país, justificar casas en Miami, lujosos apartamentos en Puerto Bahía, una de las zonas más exclusivas de Lechería?

Que conste que no hablamos de hechos aislados o del pendejo que entró con un Corsa, y salió con Villas, mansiones y haciendas. Hablamos de verdaderas y auténticas mafias corruptas con el poder de comprar lealtades políticas.

Indudablemente que el combate contra la corrupción debe tocar a la privilegiada casta política, de lo contrario la desmoralización de la militancia, la desmotivación, se van a convertir en variables contra la continuidad de la revolución Bolivariana.

Acción Democrática y Copei empezaron a derrumbarse cuando dejaron de ser partido, para convertirse en grupos de intereses, donde se negociaba todo. Chávez, simplemente empujo la debacle moral y organizativa de estos grupos de poder.

La médula central del manifiesto insurrecto del 4 de febrero de 1992, era la lucha contra la corrupción, contra la impunidad que le permitía a los dirigentes de los partidos, robar el erario público, y pedir pruebas de los desfalcos cometidos. Si la revolución no emprende una lucha severa que castigue de manera ejemplarizante a los llamados vampiros que han asumido la política como un fin para satisfacer su codicia, estaremos traicionando el legado histórico de Hugo Chávez.


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Luis Figuera


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