Cuándo una estafa resulta curiosa y cuándo no

Este maestro de Feng Shui de quien ahora hablaré, era célebre quizá más por su tórrida relación amorosa con una de las mujeres si no la más rica del pujante continente asiático que lo había hecho más millonario de lo que hubiera podido hacerlo el simple ejercicio de su personal arte geomántico. Y no doy seguridad de que no hubiera podido ser su terminal hacienda producto de una derivación de lo estrictamente pasional… No pudiera nunca darla.

Pero este maestro de Feng Shui habría de utilizar una vez a un taxista de envoltura bonachona y de afables modos para que lo trasladara del aeropuerto de Teteboro hasta la isla de Manhattan. A partir de ese bienaventurado momento el taxista, valiéndose no sé de cuál tracalería (quizás aquí nos hubiera podido ser de muchísima utilidad para explicárnoslas Econoinvest, la mafiosa ex casa de bolsa y a la vez espléndida mecenas de algunos decorosos intelectuales venezolanos) comenzó a utilizar el número de la tarjeta de crédito del maestro de Feng Shui para realizar compras que llegarían a elevarse hasta los 19.000 dólares en un mes. Este maestro de Feng Shui podía, por obvias razones, darse esa tranquilidad propia de quien había pilotado, hasta el aeropuerto, su propio helicóptero… También pudiera dar explicación esto al porqué no debía estar tontamente reparando sobre los piches cientos de millares de dólares que el taxista le había estado robando en tal hecho continuado, y sobre el que habría de alertarlo al tiempo un especialista en seguridad bancaria que le hubo de avisar movido por tales sospechosos cargos. El total de ellos se elevaría al encumbrado monto de casi 750.000 dólares que, como se ve no son cáscaras de huevo, y por los que el taxista sería a la larga detenido.

Pero es de aclarar que este maestro de Feng Shui a su vez enfrentaba a la justicia por haber intentado hacerse con la herencia de unos cien millones de dólares de su amante premuerta, pretendiendo hacer valer ante un juez un testamento, por él forjado, en el que su sedicente causante lo instituía como su único y universal heredero. Y lo curioso es que los medios capitalistas colocaban la estafa del taxista en la sección de “noticias curiosas” (en el sentido de que excitan curiosidad) pero no así la de este acaudalado maestro de Feng Shui. Y estaban en lo suyo, porque para ellos la estafa de un pobre taxista a un ricachón resulta sólo curiosa por la simple y sencillísima razón que ellos entienden que la estafa, por ser más bien lo acostumbrado en los ricachones hacia los pobres, resulta por tanto incongruente publicarla so pretexto de ser harto desabrida para los titulares de dichos medios capitalistas. Razón, por la que me permito insistir, en que la continuada defensa a ultranza que los medios opositores hacen aquí a cuanto pillo, pillete o pilletín, o estafador inmobiliario, así como de cuanto capo mafioso desentraña la policía por ahí, no hace más que reforzar esta preocupante conjetura. Lo curioso para ellos sería que un presunto chavista se coja unos reales… Porque para ellos, lo que en un rico resulta “normal y comercial”, cuando es realizado por un pobre resulta una inelegante y condenable estafa…

Pero hay que estar claro en que ese proceder no obedece más que a la ética excrementosa del capitalismo que ellos practican así como si se tratara de un rito satánico… Para ellos seguro que no podría ser de otra manera. Olvidémonos de Guadalupe. Ahora bien, pero hay que combatir con eficiencia esa realidad tan vandálica para que la “normalidad” capitalista no continúe haciendo nido en la desabrigada mente de los desprevenidos de siempre.


canano141@yahoo.com.ar


Esta nota ha sido leída aproximadamente 2132 veces.



Raúl Betancourt López


Visite el perfil de Raúl Betancourt López para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Raúl Betancourt López

Raúl Betancourt López

Más artículos de este autor