Entrevista realizada por Juan Manuel Karg

Stella Calloni: “Chávez es irremplazable”

Hugo Chávez y Stella Calloni

Hugo Chávez y Stella Calloni

Credito: Archivo

La periodista, antes de viajar a Caracas, cuenta intimidades de su amistad con Chávez, la vigencia de su legado, y la preocupación constante del ex presidente por la Argentina y su gobierno.

Marzo 05 de 2014.-Conociste personalmente a Chávez. ¿Cómo fue ese momento y en qué circunstancias? Lo conocí por esto que tiene mi trabajo: investigo, sigo la política de América Latina. Cuando fue el golpe del 92, que le decían golpe militar, yo me di cuenta que fue una especie de alzamiento cívico-militar que no tenía ningún punto de comparación con los golpes nuestros, que habíamos padecido en la década del 70 en el continente. Primero porque el comunicado de Chávez, que fue escondido por la prensa, planteaba que el ejército no tenía por qué reprimir a los pueblos, que había que hacer cambios fundamentales para modificar la trágica situación que vivía el país, con un 80% de pobreza. Es decir, era un manifiesto revolucionario desde el punto de vista de los ejércitos de América Latina. Ese comunicado fue escondido, y a mí me llamó mucho la atención porque yo lo recibí y dije: no, esto no es tan simple.

¿Cómo reaccionaste? Chávez salió de la cárcel rápidamente y no podía hablar por un acuerdo que había hecho con el gobierno. Luego se fue a recorrer el país. Ahí es que yo voy a Venezuela, y él da su primera conferencia de prensa. Lo hace ya como dirigente del Movimiento Bolivariano Revolucionario 2000, pero ni esperaba en ese momento llegar a la presidencia, ni nada por el estilo. Había comprendido que necesitaban organizarse políticamente y empezaron a hacerlo, hasta que después eso fue creciendo. El primer indicio que yo tengo de este crecimiento es que cuando lo entrevisto, él me pide que lo acompañe hasta un lugar al que iba. Ese lugar donde hoy está su tumba, ahí en Cuartel de la Montaña, en el barrio 23 de Enero de Caracas, que es una población muy luchadora. Entonces, cuando llego allá, cuando iba por la calle, la gente muy humilde corría enloquecida a ese automóvil. La gente lo rodeaba como si fuera un hermano. Me dije: Este hombre tiene un carisma y un liderazgo evidente. Por supuesto, se me ocurrió decir eso cuando volví a la Argentina, y me decían qué barbaridad. Yo respondía: ¿Por qué no se informan de que no tiene ninguna relación con lo que fueron los golpes en la Argentina?

¿Y luego? Fue apareciendo la realidad. Todo cambia para Chávez cuando lo recibe Fidel Castro. En el 94, él no tenía ni siquiera un gran movimiento organizado. Pero Fidel se informó mucho de quién era este hombre. Se entendieron maravillosamente bien. La gente también entendió que si Fidel lo recibía no era un militar gorila. El propio Chávez me lo dijo en una entrevista, la primera que le hice: Yo sé lo que es ser gorila, y eso es lo que no queremos ser nosotros. Los militares que estaban con él, su grupo, me asombró. Todos grandes lectores. Él había pertenecido a una generación de militares que accedieron al primer Plan Andrés Bello, que era para formar otra visión militar, más humanística, educativa. Son beneficiados: fueron a la universidad, y allí estudiaron las cátedras latinoamericanas. Este grupo comenzó a luchar por los derechos humanos dentro del propio Ejército, para que no se impusieran esos castigos horribles que se le suelen imponer a los soldados.

A partir de entonces, te considerás su amiga. Yo me siento muy honrada de que él me considerara así. Lo dijo un día en Canal 7. Yo estaba sentada en una mesa y él dijo: Ahí está Stella, ella estaba acompañándonos a nosotros cuando no éramos nadie. Pocas personas hacen eso, pocos presidentes recuerdan eso. Él nunca se olvidó de todos los que lo acompañaron en un primer momento.

¿Cuál es la importancia de Chávez en la integración continental que vive nuestro continente? ¿Cómo veía a la Argentina y a su gobierno? Chávez fue como un motor. Es el primero de estos gobiernos que planta esta idea. Perón ya había planteado la necesidad de unirnos. Chávez lo fue tomando un poco, una vez llegado al gobierno, que plantea esa nueva Constitución y nuevas relaciones internacionales. Entonces, él comienza a plantear esta unidad de América. Y en eso llega Néstor Kirchner, en el 2003. Él empieza a hablar con Néstor y se da cuenta que va a tener una compañía muy grande ahí. Me dijo a mí, en el 2006, que uno de los que más lo ayudaron aquí en el continente fue el ex presidente Kirchner. Y me dijo: Por favor, te ruego, esto es un off the record, porque si tú dices esto en Argentina, le van a caer encima. Estas cosas te las puedo decir ahora, pero no las dije en aquel momento porque obviamente yo cumplo las cosas, y un off the record es precisamente eso. Jamás trabajaría para minar los pies de nadie, soy parte de un periodismo de otra generación, que respetaba los códigos, y a Chávez todo eso le gustaba mucho.

¿Qué cosas dejó como enseñanza en cuanto a la gestión gubernamental? Creo que él dejó en vigencia varias cosas. Que no te podes quedar con las manos atadas. Si no tenés un medio, salí a hablar con un megáfono, como hicieron las mujeres cuando se quedaron sin luz en los barrios cuando fue el golpe de Estado de 2002. Las mujeres pidieron megáfonos, salieron, y empezaron a gritar hay que bajar, hay que bajar. Fueron las mujeres en los cerros las principales cabezas de esa movilización que se volcó a las calles y que marcó el principio del fin del golpe, que duró sólo 48 horas. Es para tener en cuenta eso que él decía: actuar rápidamente, no dejarse estar, no perder tiempo. Mirar qué te quiere hacer el otro para estar preparado. Que no te encuentren dormido. Hay un dicho que se dice en Centroamérica: Cocodrilo que se duerme, amanece cartera. Siempre Chávez lo decía. No dormirse. Y la otra cosa, es como él enfrentó el problema de la burocracia. La burocracia era terrible. En el Ministerio de Educación, él tenía que alfabetizar a la gente con urgencia. Era indispensable hacerlo, para los proyectos de la propia constitución. Él hizo algo extraordinario: se dio cuenta de que con ese Ministerio él no podía llevar adelante la alfabetización. Entonces creó la Misión Robinson, para sí poder hacerlo, con alfabetizadores que recorrieron Venezuela. Y la Misión Barrio Adentro, de salud. Armó centros de salud en todo el país, con consultorios de atención en lugares donde antes las ambulancias no llegaban. También la Misión Vuelvan Caras, para resolver el problema de aquellos que no tenían trabajo. Luego crea los mercados populares (Mercal y Pdval). Los beneficiados por Chávez fueron los millones que salieron a la calle a despedirlo.

¿Cuándo fue la última vez que hablaste con él? ¿Cómo evalúas este primer año de gobierno de Nicolás Maduro, y en especial su respuesta en estas últimas semanas? Hablé con él la última vez que vino a Buenos Aires, en 2012, cuando ya lo habían operado por primera vez. Después hablé por teléfono antes de que viaje a Cuba. Fue una conversación muy linda, de recuerdos. Y también hablamos de la necesidad de resguardar a nuestros gobiernos. Nunca los partidos políticos de la derecha latinoamericana fueron tan financiados desde el exterior como en este período histórico, con la financiación de las ONG. Por ejemplo, el partido Voluntad Popular, de Leopoldo López, nace de una ONG. Y acá tenemos también muchas ONG que hacen lobby por la derecha argentina. Chávez decía que había que cuidar mucho a la presidenta, que había soportado tantas canalladas. Él estaba muy preocupado por sus compañeros de tránsito, de camino.

Él mismo lo puso a Maduro de canciller. Sí, claro, la gente se sorprendió mucho en ese momento. Pero fue un aprendizaje que Maduro hizo: era muy joven, conoció a todos los presidentes, se formó y resolvió cuestiones. Fijate que no se puede remplazar a una figura como Hugo Chávez. Y ninguno piensa que lo va a remplazar. Maduro lo sabe, sabe que él está limitado porque esa figura es enorme. Son figuras inconmensurables, ¿Quién podría remplazar a Fidel Castro? Las cosas pueden seguir andando, pero esa figura es irremplazable en miles de cosas. En el contacto con la población, por ejemplo. Yo creo que más allá de eso, Maduro está muy bien. Lo demostró las semanas pasadas: no se dejó llevar por la tentación de responder a semejantes ataques. ¿O vamos creer que los estudiantes fueron los que salieron a destruir las sedes de la compañía de electricidad, o los que intentaron quemar dos veces la casa de un gobernador?

¿Qué fue lo más importante del legado de Chávez? Dejame concluir con algo: Chávez enseñó la audacia revolucionaria. El Aló Presidente, por ejemplo, lo puso en contacto con su pueblo, porque no tenía un solo medio en su país que no mintiera o tergiversara la información. Recorrió el país con esa voz, desnudando las mentiras delante de su población. Lo que más nos enseñó fue su coherencia. Nos dejó el gran pensamiento contrahegemónico de este siglo. Hacer lo que haga falta en base a nuestra propia realidad y nuestras propias necesidades. El Socialismo del Siglo XXI es el socialismo nuestro, de nuestros principios. Chávez nos mostró un camino, si no lo vemos es porque estamos ciegos. «



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