Reflexiones sobre qué es el chavismo (III)

III

Si como he expuesto, no pretendo considerar lo que la gente ha denominado chavismo, sus partidarios con orgullo i amor, los opositores despectiva o peyorativamente, conviene aclarar al lector, ya dicho que no es doctrina, por qué no es una ideología −aunque ambos términos, doctrina e ideología, son tratados alegremente i sin criterio serio− sin que ello, repito, le quite autenticidad i calidad al ismo.

Sin embargo, como antes he hablado de fascismo (envolviendo al fascismo italiano i al nacionalsocialismo alemán) diré apoyado en la opinión o juicio de Jean Touchard, que no es doctrina ni ideología, como sí puede decirse, por ejemplo del marxismo que, además de filosofía i sociología sobre una realidad concreta, estaba en la línea de una ideología auténtica como lo es el idealismo alemán, llegado a Marx i Engels, por el conocimiento i mundanización del pensamiento filosófico de Fichte i de Hegel. Recordemos que, conceptos como el de libertad, Marx decía que él no hablaba de la libertad en sentido metafísico o ecuménico, la libertad para siempre i en todo lugar, sino una libertad concreta, para una realidad concreta i unos hombres concretos; simplemente un Historicismo que posiblemente mañana no tendría la misma vigencia. Buscaba remedio para la realidad agobiante de su tiempo, ocasionada en gran parte por los fenómenos sociales derivados de la Revolución Industrial, con el problema del urbanismo, por el éxodo del campo a las ciudades i los casos de hacinamiento, pobreza, delincuencia, prostitución, etc., tan bien descrito en algunas de las magistrales novelas de Charles Dickens. Encontraba los fundamentos de la lucha de clases, la explotación de los patronos, la miseria del proletariado, i la dialéctica hegeliana, tenía para él, ya no el movimiento que conducía en Hegel hacia la idea del Absoluto, sino a la explicación de los hechos socio-económicos i humanos, i la búsqueda de una sociedad sin clases un tanto utópica, en la cual al final la sociedad estuviese por encima del Estado, con desaparición del Estado Policial o Político, pero respetando el Estado Administrativo. Obvio que, después Lenín i Stalin exageraron, fueron radicales i nació en el mundo ese fantasma que a tantos aterra, del “Comunismo”. Por ello, todos los procesos que hablen de socialismo, para quienes nunca han estudiado una línea de estas cosas, le resulta como una indigestión de “macarthismo agudo”, lo cual aprovecha la oligarquía, las clases radicales conservadoras para meter miedo, mientras a conciencia saben que ellos son peores. I ese es el miedo estúpido que siembran con el “castrocomunismo” que no tiene nada que ver con los lineamientos fundamentales de nuestra Constitución, pero por la noble generosidad del gobierno de Hugo Chávez, de ser amigo de un bello, maravilloso i valiente pueblo hermano como el de Cuba, vilmente sometido a un bloqueo infame e inhumano por más de 40 años, ya todo lo que sea relación con Cuba, es motivo de alarma para los analfabetos culturales de la oposición.

Tanto los dos componentes del fascismo, como los regímenes que los imitan, nacieron igualmente de la miseria, de la crisis negativa, del paro i del hambre (de justicia i de alimentos) i la filosofía de Marx lo que buscaba eran soluciones. I aunque Mussolini i Goebbels, consideraron que lo de ellos era el verdadero socialismo, era falso; el socialismo no consiste en lanzar una clases contra otras, por lo cual resulta evidentemente que, su fascismo era más bien, antimarxismo.

Esta ignorancia política persiste porque, aunque sabemos que el fascismo i el nacionalsocialismo no fueron ni doctrina ni ideología alguna, produce herramientas para engañar i someter, mientras el marxismo de Marx, sí estaba en la línea del idealismo alemán tradicional. Entonces, ya desaparecidas esas dos aberraciones (no del todo) después de la guerra i ya lejos de las consecuencias inmediatas de la misma, el liberalismo revivido o nostálgico, i el neo-liberalismo –en la era de las masas− creen que los principios del liberalismo son perfectamente válidos, pero que no han sido aplicados de manera satisfactoria, i para salir sobre todo de la crisis económica del mundo, basta con volver a los principios del individualismo i de la libre concurrencia. Todo el mal proviene de la intervención del Estado que, se mezcla en lo que no le concierne. Sería extenso seguir explicando, pero aquí comienzan esas tesis que, a la larga envuelven a varios países poderosos (el Primer Mundo) i que vemos ha desembocado en lo que el Papa ha calificado de Capitalismo Salvaje, a pesar de estar en ello involucrada la misma iglesia i ser el Vaticano, si no el primero, por lo menos de los principales países capitalistas del mundo. I esas tesis neoliberales han sido la aplanadora que ha utilizado el Imperio Norteamericano para pretender colonizar de nuevo la América. Fue la “tercera fuerza” entre los dos monstruos europeos, partido desde la crisis de 1929. Este es el nuevo monstruo con sus garras del FMI, BM, CIA, etc.

Lo cierto, compartiendo el criterio con Touchard, es que la guerra, ni la resistencia antinazi, hicieron nacer doctrinas realmente nuevas, aunque a veces los nacionalismos parecen ser justificados, o como dice Albert Einstein, son “el sarampión de la Humanidad”. Hundidos el fascismo i el nacionalsocialismo europeos, quedaron ejemplos parecido aislados. Jean Touchard señala: 1) el nacionalismo reformista tipo Kemaliano ( de Mustafé Kemal en Turquía; 2) el nacionalismo popular i fácilmente demagógico con pretensiones autárquicas de tipo peronista, cuyas características son en realidad mui distintas a las del fenómeno venezolano que llamamos chavismo, que es absolutamente nuevo o inédito; 3) los nacionalismos negros de orden étnico i cultural: 4) el nacionalismo árabe, que no entro a exponer. Esto no es mui exacto que digamos, pero orienta en nuestra exposición, porque no se debe comparar el chavismo con el peronismo. Ninguno, pues, es asimilable al fenómeno de cambio radical revolucionario que vivimos en Venezuela.

Este proceso bolivariano (cognomento que enaltece o ennoblece) porque, no del todo, pero sí en gran parte, es de inspiración en el pensamiento del Libertador (que debería estudiarse a profundidad) i es una genuina revolución. Desde los tiempos de la ANC escribí extensamente, i lo expuse también en ese evento, por qué es una revolución, aunque para quienes desconocen la historia, la filosofía i la política, el término les impresiona negativamente. Ignorando hasta la etimología del término, solamente la asocian a la violencia, la sangre i la muerte, como ya he expuesto antes, pero insisto en lo curioso de la mala interpretación que, no es de parte del pueblo, sino de las clases intelectuales i vemos dinosaurios como Manuel Caballero, o guabinas que tenían la “ideología” internada en las células de su cuerpo (cromosómicamente) como Teodoro Petkoff, Américo Martín o Pompeyo Márquez, quienes después de haber sido hasta guerrilleros i con muchos delitos ocultos, ahora les alarma hablar de revolución.

El chavismo no es ideología porque no parte de las ideas o la intención de un hombre o un grupo afín a su pensamiento, de especular con engaños a la gente; primero por no haber sido la intención del hombre, como pudo ser por ejemplo la de un filósofo influyente como Kant, Hegel o Russell, porque eso caía en la ilusión natural de crear sistema explicativos del mundo i de la vida i, el último de esos sistemas, se dice que está enterrado en una tumba en Koenisberg donde reposa Inmanuel Kant. Además, esta palabra que ya vimos creada por De Tracy, en la época napoleónica adquirió un matiz peyorativo de conjunto de ideas vacías, sin relación con la realidad i un calificar de ideólogo, era la manera de ofender a algunos; pero si admitimos ideología como un conjunto de postulados políticos, ni siquiera los partidos políticos tradicionales en Venezuela, han tenido ideología alguna, aunque se adjudiquen nombres distintivos o preceptos, como por ejemplo AD i COPEI. Recuerdo que una vez le pregunté a un copeyano por qué el se consideraba social-cristiano i la respuesta fue: −Bueno, soi “social” porque vivo en la sociedad i, “cristiano”, porque creo en Cristo. No seguí indagando su filosofía.

Lo que caracteriza el programa de gobierno (como ninguno lo había tenido) i la orientación i metas de este proceso, está simplemente expuesto en la Constitución que hace el centro de todo al hombre, i especialmente al hombre de pueblo, al bípedo implume que necesita para vivir i sobrevivir en el planeta Tierra, no solamente sol, hidrógeno i oxígeno, sino, equivalentes a ellos i otros aportes de la naturaleza, los valores éticos de la igualdad, la justicia i la paz. Esa es la meta, las ideas i los hechos van surgiendo a manera que hacemos camino. A eso ¡llámenlo chavismo!



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Roberto Jiménez Maggiolo


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