(Parte I)

¿Yo no soy político? ¿Sino trabajo no como? ¿A mí no me den, pónganme donde hay?

¿Yo no soy político? ¿Sino trabajo no como? ¿A mí no me den, pónganme donde hay? (Parte I)

Hace más de 2.000 años, Aristóteles ya había descubierto una verdad ineludible, a saber, que todo Ser Humano es Político por excelencia, si algo nos diferencia dentro del reino animal es, exactamente, que somos Animales Políticos (zôon politikón), es decir, que desarrollamos nuestros fines dentro de una comunidad política, social, económica y cultural, al mismo tiempo. “Según esto es, pues, evidente, que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....] Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. El hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."
(Política, 1253a).

Esto lo traigo a colación, justamente, porque he escuchado a un importante número de personas confundidas, creyendo que políticos son solamente aquellos que ejercen un cargo de elección popular o alguna función en la administración pública. Además, si algo se ha democratizado en nuestra sociedad es la Política, es decir, el ejercicio de organizar la sociedad para satisfacer sus necesidades físicas, intelectuales y espirituales; prueba de ello son los Consejos Comunales, los diversos comités, las Comunas, los batallones y las patrullas del PSUV, que en su conjunto son eminentemente actividades políticas.

Pero es que hasta el simple hecho de trabajar para comer tiene un fin específico-político, la satisfacción de una necesidad primaria, la manera en que se trabaja en condiciones de explotación o no, de manera que, hasta esa actividad es el producto de la política en que la persona se hace parte de manera colectiva, es decir, socialmente, para poder vivir.

Ahora bien, es cierto que por más de cuatro décadas, desde que cayó el dictador Pérez Jiménez, hubo –hay todavía- una serie de personajes que se acostumbraron a hacer demagogia, a usufructuar el ejercicio del poder público para sí mismos y para pequeños grupos de la oligarquía o burguesía parásita, lo cual se traducía en un secuestro del poder, de la democracia y en definitiva del futuro del pueblo venezolano.

El pueblo se fue cansando de esto, hasta el punto de identificar a los antivalores (hipocresía, parasitismo, vicios, corrupción, tracalería, viveza politiquera) con el ejercicio de la política, es decir, hasta llegar a negar su propia vida, porque, como queda dicho, no es posible que una persona pueda desarrollarse al margen de la sociedad. El producto de este cansancio, lo conocemos, el pueblo estalló en 1989 con un Caracazo y se libró de esta casta de vividores e inició un proceso de cambios que nos han traído hasta el presente.

Pero esta casta sobrevive hoy en día, al igual que su vieja estrategia, la de hacer pensar que los opinólogos de oficio que presentan en los medios de comunicación no son políticos, que los manitos blancas no son políticos, induciendo estos antivalores en la población y tratando de captar a esa población confundida, pero a estos politiqueros de la oposición, una vez llegado el momento de definiciones, se les cae la máscara y los vez a todos inscriptos y participando de partidos políticos, peleándose por cómo repartirán un botín.

En fin, lo que debemos hacer es intensificar la alfabetización política y con argumentos, demostrar la gran verdad que nos acompaña desde hace más de 2000 años, sus manipulaciones ya las conocemos: “Quieren ideologizar a nuestros hijos”, “Eso es pura política”, “La política es cochina”, “Chávez es un dictador”, “Con el comunismo y el socialismo nos quitan a nuestros hijos”, “Nos quieren quitar la propiedad privada”, etc., etc., etc.…

Nuestros argumentos también los conocemos, llenémonos de ideología liberadora, proporcionemos el mejor sistema de gobierno que aporte la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política, en suma, despejemos la misteriosa incógnita del hombre y la mujer en libertad e igualdad. Hagamos posible el socialismo y la igualdad establecida y practicada en Venezuela y en la Gran Nación de Repúblicas de Nuestra América.


(*) Lic. Gestión Social para el Desarrollo Local (UBV)
argenis.v.delgado@gmail.com


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