Las declaraciones del delincuente o bandolero Carlos Andrés Pérez Rodríguez

“Toda traición es indigna y bárbara”
Voltaire

En la historia de nuestra patria; en la historia de América Latina, hasta donde conozco, no he conseguido un ejemplo de traición, delincuencia, perversidad i fingimiento más descarado −desde la Colonia hasta el presente− que el deplorable caso de Carlos Andrés Pérez. Jamás un hombre le ha hecho más daño a su patria, que este miserable “artefacto biológico”, un hombre con mentalidad de asesino, traidor i ladrón que, por avatares del destino, complicidades i fraudes, llegó a ser elegido dos veces como presidente de la patria −singular paradoja− del Primer ciudadano del mundo, del Libertador más reconocido de la Historia Universal i del creador de más pueblos i países en el planeta Tierra.

Este crapuloso espécimen, quien hizo realidad la infeliz frase de su dictatorial i pendenciero jefe Rómulo Betancourt, “disparen primero y averigüen después” (como policía de ese “régimen”, tan execrable personaje como Pedro Estrada) i en el año 1989 como presidente del país, masacró al pueblo de Caracas; el mismo cobarde que salió huyendo con el trasero sucio cuando el asesinato de Ruiz Pineda; el mismo “ese hombre sí camina” que en ridículo populismo saltaba charcos i vestía con chaquetas estrafalarias, mientras tenía un pasado fracasado en los estudios universitarios (no aprobó el primer año de Derecho) i el bachillerato le dejó mui poco, ya que los discursos se los escribían i fue el mandatario al cual le sacaron más chistes de bruto, pero de desfachatada audacia. El mismo presidente que “reinó” en la llamada VENEZUELA SAUDITA, como la describió en un libro con ese título, el escritor Alfredo Tarre Murzi i que institucionó la corrupción o sea, le dio categoría para establecerla formalmente como Institución, acaso también estimulado por otra “frase célebre” de otro mediocre “adeco hasta que se murió” como fue el invertido de Gonzalo Barrios: “en este país no existen razones para no robar”. Eso consolidó a aquellos 12 apóstoles de la Oligarquía del Dinero como la describió Domingo Alberto Rangel, (que actualmente es un indeciso) uno de los pocos talentos de aquel “partido del pueblo” que fue pateado i marginado, igual que los que emigraron al MEP siguiendo a Luis Beltrán Prieto, un maestro que tuvo la mala suerte de ser inteligente, recto i honesto, igual que Paz Galárraga i Juan José Delpino, así como otros que se fueron a partiditos esporulados. Como se necesitaría un libro de más páginas que las de La Venezuela Saudita, para seguir recopilando las fechorías de este delincuente, actualmente prófugo de la justicia. Recomendaría a muchos jóvenes leerse esa recopilación de las atrocidades i disparates de este megalómano delincuente que, en su segunda presidencia la recibió como una coronación, digna de un soberano europeo, en la que de paso invitó a Fidel Castro a quien ahora detesta. CAP es un inculto i facineroso individuo, tenido en los Estados Unidos “como ilustre exiliado”. En sus perversidades hasta en la vida familiar, CAP estableció igualmente el barraganato. Su barragana (término que sacó del diccionario su compañero de partido Luis Piñerúa) número uno, la que desplazó a Blanquita, una secretaria originaria de la Costa Oriental del Lago, vive según se dice, en un apartamento de la 5ª Avenida de Nueva York, en un apartamento que perteneció a Richard Nixon i, toda la vida de boato i de viajes que hace la angelical pareja (ahora ha declarado desde Ginebra) se debe a los ahorritos del sueldo de presidente i tal vez a algunos intereses menores de sus cuentas “mancomunadas”. Sin embargo nadie olvida la pseudos nacionalización de la industria petrolera que, no hizo otra cosa que reunir tres grandes transnacionales, dejar los mismos dinosaurios estafadores i ponerle el nombre de Petróleos de Venezuela. Una nacionalización que desde los años 40 se había establecido sería de paso automático al país en 1983, pero que al hacerla años antes, los “beneficiados” de las transnacionales, le pagaron miles de millones de dólares al traidor a la patria, dineros que todavía le duran para la multitud de bienes i privilegios inmerecidos que disfruta. Lo cierto es que debe competir con Luis Giusti i muchos de la “meritocracia” de PDVSA, en dinero robado a la nación i por ello ayuda a su entrañable amigo Bush, en financiar conspiraciones i golpes de estado en su “amada” Venezuela a la que quiere salvar de la tiranía de Chávez. Parece haber olvidado que ha sido el único presidente de la era republicana, a quien se ha obligado legalmente para abandonar el poder, i él, en desquite quiere sacar a Chávez inconstitucionalmente por la violencia, el magnicidio o la guerra civil. Un hombre que carece de talento hasta para leer buenos libros, cómo dice con desfachatez indignante que, ha seguido la evolución de este proceso en sus mínimos detalles i concluye que es un fraude, contra todas las opiniones científicas i serias del mundo entero. También parece haberse olvidado que ha sido el presidente que realizó más viajes inútiles al exterior (simplemente a pasear i derrochar con comitivas que hasta tomaban dos pisos completos en un hotel en Madrid) i que en una ocasión, cuando le anotaron haber realizado 69 viajes, declaró con desfachatez: −Sí, ¡i voi a seguir viajando! Igualmente no se han olvidado sus grandes mentiras o engaños: conservo un titular de Panorama i también un folleto, en el cual se hacía referencia a un acueducto pirata inaugurado en la Guajira, diciendo con pinta de futurólogo: “La Guajira tiene agua abundante hasta el año 2020”.
Sin embargo, el caso de Carlos Andrés, no es solamente el de un arribista, aprovechador, delincuente, ladrón i depravado moral; es sencillamente a mi juicio (así lo conversé una vez con Edmundo Chirinos, psiquiatra i constituyente) un caso clínico de un esquizofrénico peligroso. De este energúmeno, analfabeto cultural como muchos de los esbirros de su partido, se puede esperar todo lo malo concebible. Frecuentemente la gente, los médicos generales o de especialidades distintas a la psiquiatría o hasta algunos psiquiatras, acostumbran a decir que un individuo con ciertos trastornos mentales i aparente salud, es simplemente un paranoico o que sufre de paranoia. En verdad eso es bastante común, especialmente en los delirantes dogmáticos, encerrados en ideas religiosas preferentemente, viendo por donde quiera enemigos, comunismo o al mismo diablo, personaje éste creado por la iglesia para regentar el negocio del infierno para amedrentar almas débiles. Unos ejemplos de este tipo de paranoia, son Baltasar Porras, el Cardenal fallecido i el Cardenal Castillo Lara. Empero, a mi juicio, aunque no soi psiquiatra pero amplío el conocimiento por la filosofía i el estudio, hombres como Carlos Andrés Pérez, no padecen una esquizofrenia total o terminal, pero están en período de evolución hasta que lleguen al colmo de comer escíbalos como los que navegan en el Guaire. He leído la obra de Jean Lacroix, Los hombres ante el fracaso, las obras de Vallejo-Nájera i algunos textos de Neurología i Psiquiatría i creo ver en CAP un esquizofrénico en evolución (la paranoia es una etapa), peligroso por no aceptar el fracaso de sus disparates en la política i su fracaso existencial, como hombre si escrúpulos morales i éticos. Siempre me pareció un anormal con una audacia increíble, como la que manifiestan algunos comunicadores sociales en la televisión nacional i local. Durante cuatro década escribí contra la dictadura de los partidos AD i COPEI, pero para el Carlos Andrés que, algunos dudan de su nacimiento en Rubio, i le creen colombiano (que sería ofender a Colombia), escribí cinco (5) artículos en PANORAMA, hace años, exigiendo su renuncia a la presidencia de la República. Aquí en Maracaibo, donde se hacen muchos chistes del personaje, dicen se ha decidido que su tumba, cuando muera, la coloquemos en La Raya, un sitio en la frontera con Colombia, con medio ataúd hacia el país hermano i medio hacia Venezuela, por las dudas sobre su nacionalidad, acaso sea porque en ambos países repugna su personalidad.

Como la esquizofrenia puede comenzar en la adolescencia o en la edad adulta (algunos como Pompeyo lo que tienen es arteriosclerosis i lo que humorísticamente llaman “desobediencia senil”) Kraepelin la llamó dementia praecox, i otro autor, Bleude, la llamó esquizofrenia para resaltar, la división o falta de coordinación entre diferentes funciones psíquicas, especialmente entre lo intelectual i emocional. De manera que aunque la memoria i la inteligencia (mucha o escasa) pueden conservarse (pero CAP perdió la memoria de sus mandatos) lo más llamativo son las alucinaciones i los delirios i desde Ginebra, este “pobre” hombre venezolano, tiene la alucinación de haber seguido en detalle el proceso del gran fraude, i el delirio de querer tumbar a Chávez i venir a salvar a Venezuela. Presenta además, lo que se llama “eco del pensamiento”; se escucha i repite sus mismos pensamientos i esto es para algunos un signo casi patognomónico de la enfermedad, así como el robo en ese terreno, la disociación, las ideas delirantes etc. Por esto, recuerden, cuando fue alejado del poder, dejó inconcluso un Museo, en Rubio, dedicado a su persona, obras i testimonios, entre ellos una estatua agitando los brazos i de cierto parecido con el Libertador. Tenía asignados unos 150 millones de bolívares para su terminación i mantenimiento; i recuerdo también que hace años (creo que en su primera presidencia) se publicó una revista nacional con un retrato suyo, realizado por una pintora alemana que hacía restauraciones en Miraflores que, a cierta distancia, uno no sabía si era el esquizofrénico Cap o el Libertador Simón Bolívar. Eso lo denuncié en una sesión de la Academia de la Historia del Zulia i, a los adecos que allí estaban, les iba a producir un colapso i de pusieron de acuerdo para rechazar la denuncia.

Carlos Andrés Pérez es, pues, un venezolano anormal i peligroso, no porque tenga guáramo para volver i liderar ya que es una ruina del tiempo i realmente bruto, sino porque todavía quedan esbirros i seguidores como Ramos Allup i otros, que saben todos los métodos desestabilizadores que tenía el partido, para conspirar, traicionar, estafar, robar el erario, incitar violencia i sobre todo hacer fraudes; solamente que ese tiempo de fraudes electorales i de “actas matavotos”, ya pasó i ahora hai un pueblo que sabe lo que es democracia participativa, libertad i soberanía, i esas cosas no las perderá jamás. Finalmente, Carlos Andrés es un prófugo de la Justicia como el dictador-pacotilla de Carmona Estaga, Carlos Fernández, Molina Tamayo, Aníbal Romero i muchos otros golpistas i el país debería presionar para exigir la extradición de estos delincuentes políticos. La paz i el progreso de Venezuela, lo necesita.

Recordemos: “La justicia es la primera de las virtudes republicanas”. Simón Bolívar.


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Roberto Jiménez Maggiolo


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