Si el mensaje no me favorece, maten al mensajero

Casi nunca acostumbro a escribir en primera persona, porque definitivamente no es mi estilo y de veras que me cuesta mucho hacerlo y mucho menos personalizar los temas, pero en esta oportunidad, dos señores directivos de Corpoelec y un dirigente de Simboeletric, me obligan, porque precisamente, a través de la personalización de una situación colectiva fui agredido verbal y físicamente por el solo hecho de ser un consecuente columnista de Aporrea, donde gracias a la democratización de la comunicación en este espacio se nos permite exponer nuestras ideas y puntos de vista para el debate de altura y través del medio como corresponde a gente civilizada y con criterio ideológico.

El caso es que he venido planteando una discusión a cerca de la nueva organización laboral que necesitamos los trabajadores venezolanos. Una organización que se corresponda con el momento histórico que vivimos, donde el paradigma sea la participación colectiva a través de vocerías y no a través de representantes (Presidentes, Secretarios Generales, etc) que son estructuras que ya fracasaron y que han dejado un amargo sabor a la clase trabajadora, a través del engaño y la manipulación siendo la hazaña más reciente y que está prohibido olvidar el papel que jugaron las cúpulas sindicales, junto a la cúpula patronal de Fedecámaras, en una primera instancia para intentar a través del uso de la fuerza, afortunadamente sin éxito, derrocar al presidente Hugo Rafael Chávez Frías, electo democráticamente y tras el fracaso del golpe fascista, decretaron el criminal paro patronal, que le costó a la nación más de 20 mil millones de dólares y decenas de muertos, producto del caos que provocaron en el país y del cual culpaban al Comandante Chávez, porque no quería renunciar y entregarles el poder que el pueblo le confió y que sigue alimentando, ahora con más fervor.

A través de ese planteamiento me he opuesto a los intentos de sembrar anarquía en el seno de la masa trabajadora de Elebol, que hasta el presente mantiene una conducta irreprochable, porque siempre ha puesto por delante el compromiso que tiene con la comunidad.

El viernes 15 de enero el colectivo laboral de esta empresa demostró su madurez, cuando haciendo caso omiso a los llamados de paralización de la empresa por parte de un vocero sindical, llegaron a la sabia conclusión de discutir en mesas de trabajo de manera responsable la problemática de la empresa y la viabilidad para agilizar su liquidación, acto que permitirá la homologación del Contrato Colectivo del sector eléctrico a la masa de Elebol, que definitivamente ya ha dado su cuota de sacrificio a través del congelamiento de la contratación colectiva, debido a la situación surgida desde que fue tomada por el Estado frente a la incapacidad para saldar la inmensa deuda que mantiene con Cadafe y el Fisco Nacional.

Sin embargo los señores sindicalista Francisco Alarcón, Juan Martínez y Luis Bocarruido, tomaron mi posición ideológica como una ofensa a la “majestad del sindicalismo en el sector eléctrico” y con un discurso irresponsable y descalificador cargado de calumnias intentaron aupar el “Linch” no solo en contra de mi persona sino en contra de los ingenieros Honorio González y José Sánchez, trabajadores que por decisiones de estado les ha correspondido dirigir la empresa en este período.

Fue tanta la irresponsabilidad que me acusaron en la asamblea y para sorpresa del colectivo femenino, de ser un maltratador de trabajadoras, lo cual fue repudiado por las féminas, porque les consta el respeto con que trato a todas, en las ocasiones que requiero alguna cooperación, porque para colmo solo soy un trabajador más, como periodista y animador de un colectivo cultural que estamos creando como factor para estrechar más los lazos de amistad y solidaridad entre los trabajadores.

Eso sí, me he opuesto y me sigo oponiendo a la utilización del nombre del socialismo y del presidente Hugo Chávez, para crear situaciones de anarquía desestabilizadora en nombre de la revolución. Allí si me tendrán de frente,abuelito, viejito canoso y todos epítetos que tengan a bien endilgarme, no por lo que significan desde el punto de vista idiomático, sino de la manera despectiva y burlona, como lo hizo el señor Alarcón, mientras se paseaba frente a la masa trabajadora para intentar lograr que me sacaran a golpes de la empresa. Con mis años y con mucho orgullo sigo con una sola línea, mi verticalismo antimperialista, que comencé a internalizar cuando apenas contaba doce años y un camarada de mi difunto padre se encargó de colocarme en la vía del marxismo leninismo.

Es de hacer notar y esto es un alerta para el Ministro, doctor Alí Rodríguez Araque, que estos señores sindicalistas están jugando al caos, cuando desvían el objetivo de las mesas de trabajo para ir a la venganza personal,sembrando las semillas de violencia. Aquí vinieron de manera velada a insinuar que repitieran los episodios de Valencia en octubre del año pasado.

También les advierto que no cuido puesto, si presionan para echarme de Elebol, bienvenida la venganza, pero no me callaran, a estas alturas de la vida, prefiero dormir en una estera, pero con la frente en alto y no en mullido lecho con mis principios mancillados.

Nuevamente el alerta contra estos revolucionarios, que no van a la batalla de las ideas sino que parten de la premisa, que si el mensaje no me favorece, matemos al mensajero.

Mil disculpas a quienes siguen estas reflexiones, por tener que hacerlo en esta oportunidad en primera persona.

(*) Periodista CNP 2414
cd2620@gmail.com
cadiz2021@yahoo.es


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Cástor Díaz (*)

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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